Portadas de El Mundo
EditorialEl jefe del Estado Plurinacional ha manifestado su tranquilidad, debido a que su Gobierno ha tenido la oportunidad de evitar un golpe de Estado, que habría sido la característica particular de la movilización de las cooperativas mineras.Recordemos que nuestro país, a lo largo de su vida, tiene como una característica especial la realización de este tipo de movimientos que dieron lugar a cambios de gobierno, con diferentes orientaciones.Un golpe de Estado, de acuerdo con la concepción política, es un movimiento por el cual se produce un cambio en el gobierno de una nación, como producto del descontento de alguno de sus poderes.Por lo general, sucede que los golpes de Estado se dan cuando se interrumpe un proceso de democracia, y se decide un cambio profundo dentro de la estructura, el mismo que generalmente lo provocan las fuerzas armadas.Ya lo hemos dicho en alguna oportunidad, pero consideramos oportuno volver a mencionar el hecho de que la sustitución del libertador Simón Bolívar, por el mariscal Antonio José de Sucre, fue producto de un golpe de Estado.La pasada semana, recordábamos otro golpe de Estado que profundizó el carácter social del gobierno boliviano, después de la guerra del Chaco, el mismo que sustituyó al general David Toro por el coronel Germán Busch.Otro golpe de Estado que se recuerda en el país con mucha preocupación, es el que dio lugar a la sustitución del gobierno de la Revolución Nacional que decidió afianzarse en el poder, por desacuerdo de las Fuerzas Armadas.Recordemos que este hecho trajo como resultado casi veinte años de gobiernos militares, en los cuales se profundizaron situaciones que hoy todavía constituyen un lastre para la nación, como el tema del narcotráfico.Durante los últimos diez años, se ha hablado con frecuencia de la participación del imperialismo y la representación diplomática de los Estados Unidos, como promotores de un cambio en el gobierno nacional.Se ha preservado constantemente la lealtad de las FF.AA. con mejoras de salarios, cambios en la cúpula y en los últimos días, con la creación de un Instituto Antiimperialista, para preservar un proceso que se considera de corte socialista.Vemos ahora cómo, uno de los sectores sociales que formaba parte del sustento de la estructura del Gobierno, decidió rebelarse porque se adoptaron medidas que afectaban su funcionamiento.En algún momento, otro de los sectores que forma parte de esa estructura, como es la Central Obrera Boliviana, manifestó también su solidaridad con la posición adoptada por las cooperativas mineras.Al presente, parece haberse conjurado la situación; sin embargo, resulta el saldo triste de varias personas muertas y el encarcelamiento de dirigentes a los que se atribuye esos hechos luctuosos.Quedan dudas sobre las razones por las cuales un viceministro tuvo que trasladarse hasta el lugar donde se desarrollaba el conflicto, ofrendando su propia vida en busca de una solución al problema.Estos hechos dolorosos deben llevar a quienes constituyen la estructura del poder y las organizaciones sociales que lo sustentan, a buscar en todo caso el diálogo, para resolver los problemas que se presenten.