A medida que pasan los días, suman y siguen las diferentes teorías acerca del asesinato del viceministro de Gobierno, Rodolfo Illanes. Lo único que ha quedado claro es que hubo una magistral negligencia para enfrentar el conflicto y especialmente al momento de reaccionar frente a la movilización, el secuestro y posterior rescate del cuerpo de la autoridad linchada por los cooperativistas mineros.
En el gobierno han barajado varias hipótesis, desde una conspiración de la oposición para desestabilizar la gestión del presidente Morales, hasta el supuesto intento de golpe de Estado. Existen muchos baches qué rellenar antes de asegurar que no existe nada premeditado en todo este asunto, que no hay ningún tipo de complot entre el oficialismo y los mineros, que en el pasado han hecho varias demostraciones de su violencia funcional al “proceso de cambio”, tal como lo hicieron los cocaleros cuando se produjo la toma y quema de la prefectura de Cochabamba.
Esta impresionante exhibición de fuerza de los mineros bien podría ser interpretada como una advertencia para los que se oponen al proyecto reeleccionista que sigue en curso, a juzgar por la reciente proclama de los productores de coca del Chapare.
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Fuente: eldia.com.bo
