Los últimos testigos de la defensa de Dilma Rousseff comparecieron ayer en el Senado, en la antesala del alegato que dará mañana la propia presidenta en el juicio político que se encamina a destituirla definitivamente.Rousseff (68) tendrá una última oportunidad de defenderse personalmente ante ese órgano legistativo este lunes e irá acompañada por decenas de líderes políticos de izquierda, encabezados por su antecesor y padrino político Luiz Inácio Lula da Silva. Es uno de los momentos más tensos del juicio, que se arrastra desde diciembre pasado y que llegó a su punto culminante el 12 de mayo, cuando el Senado instauró oficialmente el proceso y suspendió de sus funciones a la mandataria.A su favorEl tercer día del impeachment de Rousseff, separada del poder y acusada de adulterar las cuentas públicas para asegurar su reelección en 2014, práctica vedada por la Constitución que, según sus detractores, siguió tras asumir, tuvo el testimonio de una figura de su gobierno: el exministro de Hacienda Nelson Barbosa. “No hay cómo hablar de ilegalidades”, dijo Barbosa, tras detallar que la edición de unos decretos que le endilgan a Rousseff haber aprobado a espaldas del Congreso respetaron la Constitución.Las cinco votaciones previas a la sentencia que se conocería entre el martes y el miércoles fueron favorables a condenar a la primera mujer que ocupó la presidencia de Brasil.Se necesitan 54 de los 81 votos posibles para consumar la caída y acabar con un ciclo de cuatro gobiernos consecutivos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), de Luiz Inácio Lula da Silva. El gobierno de Michel Temer, vicepresidente que sucedió interinamente a Rousseff, espera obtener unos 60 votos.DiscusionesLas sesiones previas estuvieron marcadas por discusiones e insultos que obligaron a suspender los trabajos al menos tres veces. Con más de la mitad de los senadores con causas pendientes o bajo investigación, la sombra de la corrupción sobrevuela el recinto. Fue la senadora Gleisi Hoffmann (PT), también bajo la lupa de la justicia, quien abrió la caja de Pandora el primer día al cuestionar la moral del Senado para juzgar a Rousseff.Ahogada por una recesión -el PIB cayó un 3,8% en 2015 y proyecta una contracción del 3,1% en 2016- y con el PT y Lula acusados de corrupción, las chances de Rousseff se fueron apagando. El viernes la policía acusó a Lula, padre del llamado milagro socioeconómico brasileño, de beneficiarse de desvíos de fondos de la estatal Petrobras.Rousseff, una ex guerrillera marxista, dice ser víctima de una farsa que enmascara un golpe parlamentario de Temer, quien aspira a terminar el mandato presidencial hasta 2018Fuente: www.eldeber.com.bo