Adolfo Mier Rivas*Cuando empezó Chile, todo parecía que nos iba a pasar sobrando. Pero sobrar es sinónimo de soberbia. Los últimos campeones de la Copa América, decidieron bailar cueca con nuestros muchachos que luego de la quimba, se tranquilizaron y cuando dijeron “se va la segundita” ya no hubo firuletes porque Lampe y compañía levantaron un muro verde que no pudieron perforar.La peleamos, con Lampe, con todos los demás que estuvieron en la cancha y eso nos llena de felicidad. El problema es mi adorada suegra. Ahora quiere raparse el pelo, dejarse una cresta como la de Vidal y coronarse como la reina del barrio. Eso no es todo; quiere tatuarse todo el cuerpo con una inscripción que diga “cuando terminan los tercos y aparecen los que saben Bolivia saca su garra, la unidad de grupo y se enfrenta hasta el campeón, para no ser derrotado. Esta vez no iré a Cotoca de Romería, juntaré mis quintos porque iré a Rusia a ver a mi selección porque michí (digo otra palabra) no está muerto quien pelea”.Bueno, ya se le pasará la idea porque un tatuaje a su edad puede disimular sus varices, pero no creo que su médico acepte tal propósito.Lo único que yo digo es que a partir de la fecha “lampear”es un nuevo verbo. Es una forma de decir luchar, luchar con la calidad y seguridad de un Lmpe más abollado que motorizado luego del Dakar. Su serenidad, hizo junto a la experiencia de los bellos ancianos (lo dice mi suegra) más la entrega de todo el equipo, fue fundamental para perderle el miedo a un gigante de América. La roja, más que nunca se fue roja de bronca y de vergüenza, porque una vez más David hizo bolsa las intenciones de un Goliat presumido.*Humorista