Alertan seis descargas de ‘aguas negras’ en el Piraí


Acompañado por EL DEBER, un equipo del Searpi recorrió cuatro de los seis puntos observados en El Torno, La Guardia y Santa Cruz de la Sierra. La Gobernación realiza un estudio de laboratorio

En la ciudad, el Searpi identificó las descargas de Saguapac dentro de sus puntos observados

En la ciudad, el Searpi identificó las descargas de Saguapac dentro de sus puntos observados

Ruy D’Alencar – [email protected]



Dos tórtolos se bañan. Es el río Piraí, final de la Radial 26, Santa Cruz de la Sierra. Al lado de las lagunas de oxidación de Saguapac. Son las 12:30 y el calor cocina los cuerpos. La pareja de jóvenes se refresca, pero al ingeniero Jorge Campos, responsable de proyectos del Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del Río Piraí (Searpi), quien dirige esta inspección de las descargas de aguas residuales sobre el caudal, bañarse acá le parece una idea terrible. Peligrosa. El calor no importa.

Lo que dice el técnico cobra sentido: de la planta de tratamiento de Saguapac mana a chorros una espectacular corriente de ‘aguas negras’. Después de tratarse, esta es la descarga de los residuos de las cloacas de una ciudad de casi dos millones habitantes. Y el Piraí café turbio se tiñe de negro.

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El Searpi, que es el brazo operativo de la Gobernación, al mando de Luis Aguilera dispara una nueva alerta por posibles daños ambientales, pues en septiembre identificó seis descargas de aguas residuales de cloacas y de plantas industriales sobre la cuenca media del Piraí, distribuidas así: una en El Torno, dos en La Guardia, una en Santa Cruz de la Sierra, una en Colpa Bélgica y otra en Montero.

Sobre Santa Cruz de la Sierra
Una auditoría ambiental publicada en 2012 por la Contraloría General del Estado estableció que las aguas de la cuenca media son de clase ‘C’ (siendo clase A la más limpia y D la más tóxica), identificó con pruebas un alto contenido de coliformes fecales y parámetros altos de demanda biológica de oxígeno, demanda química de oxígeno y amonio (indicadores químicos de contamicnación), hizo recomendaciones a la Gobernación y a los municipios señalados antes. En esto se sustenta Aguilera, que asegura que hoy la calidad de las aguas empeoró y pide no usarlas ni siquiera para riego.

En Saguapac prefieren que la Gobernación y la Alcaldía lo expliquen. Pese a la insistencia en la consulta, los colaboradores de la secretaria de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, Cinthia Asín, indicaron que hay un estudio en curso y que ella solo se pronunciará al tener resultados.
Michele Lawrence, secretaria de Medio Ambiente de la Alcaldía cruceña, sí responde. Dice que se realiza tres controles al año bajo 12 parámetros, cuyos resultados van a la Gobernación.

Confirma que hay observaciones a esta descarga y que, incluso, en esta parte del río las aguas son clase ‘D’. Sin embargo, pondera “que Saguapac realiza un tratamiento bueno en sus lagunas de oxidación, pero que la presión de las aguas residuales de la ciudad crece cada día”.
Explica que, según el reglamento de la Ley de Medio Ambiente, una vez tratadas estas aguas se pueden verter (menos tóxicas) sobre afluentes para la dilución de contaminantes, pero que el método se ajusta a una fórmula con la siguiente lógica: a menor caudal del río, menor volumen de descarga residual.

Colores y olores
En el km 34, de El Torno, señaló como ‘peligrosas’ las descargas de la Central de Cooperativas de Servicios Públicos de Agua de El Torno. En el desagüe se percibe un mal olor, lavazas y espumas que caen sobre un canal de tierra que llega al caudal.

Pero Gerardo Paniagua, alcalde de El Torno, no está de acuerdo. Dice que han modernizado los sistemas de tratamiento en sus lagunas de oxidación y que cumple la ley. “Nuestras descargas no llegan con muchas heces”.

En La Guardia, para el Searpi hay dos puntos de descargas peligrosas. Uno en el kilómetro 19, donde el sistema de alcantarillado vierte sus aguas residuales. Aquí la coloración del líquido es verde negruzco y se percibe mal olor. El otro punto está en el kilómetro 14, en la planta de tratamiento de efluentes de la Cervecería Boliviana Nacional (CBN). Aquí el chorro es delgado, no hay olor, pero el color era verduzco.

Viviana Mariscal, directora de Medio Ambiente de La Guardia, responde. “Tomamos muestras con nuestro laboratorio acreditado y evidenciamos que las descargas están dentro de los parámetros de ley”. Los resultados se derivaron a la Gobernación y se solicitó una inspección, dice ella. Para Mariscal, la comuna sí cumple con sus deberes y “la coloración no significa que sea tóxica, sino que es por la materia orgánica vegetal”.

“Los efluentes industriales evacuados por el sistema de tratamiento son transparentes y, eventualmente, presentan un color verde esmeralda característico de un sistema aeróbico, en el que se desarrollan la fotosíntesis y la oxigenación”, explica Ibo Blazicevic, gerente institucional de la CBN. Blazicevic se mostró abierto a la realización de una auditoría ambiental, a tiempo de asegurar que cumplen a rajatabla con la Ley 1333.

Pero el reporte del Searpi señala dos descargas industriales más. Una, en Colpa Bélgica, donde no se ubicó a sus autoridades para consultarlas. Y otra en Montero, donde Miguel Zambrana, secretario de Medio Ambiente, aseguró que el reporte no ofrece nada nuevo, “que ya se vio esta alerta con la auditoría de la Contraloría” y que “hay en realidad tres descargas donde se ve una posible contaminación”. Zambrana dijo que se encargó un estudio para determinar si hay daños ambientales

Fuente: eldeber.com.bo