Los desafíos para el crecimiento sostenido en Bolivia

banegasRoger Alejandro Banegas Rivero*La práctica de los pronósticos y perspectivas económicas,  no sólo es un tema de interés para los agentes económicos, sino ha sido uno de los principales desafíos y críticas para la disciplina económica, generándose debates relevantes entre académicos, gobiernos y bancos centrales, entre otros actores; desde luego, con cierto grado de subjetividad en muchos casos, haciendo notar la dificultad en la realización de pronósticos en tiempos de desaceleración o rumbos impredecibles.Al abordar la problemática de los pronósticos, se brinda énfasis en el comportamiento de los sectores económicos, así como en la utilización de los instrumentos de política  económica (gasto e inversión pública, tipo de cambio, restricciones comerciales, etc.).De la misma forma, pueden existir eventos no controlables atribuidos al sector externo (desempeño de socios comerciales, caída en la demanda externa, choques de oferta, entre otros factores).  En este sentido, se consideraron ciertos escenarios para la economía boliviana acorde a estimaciones propias y pronósticos de otras entidades (gubernamentales y organismos internacionales).Principales desafíosLas perspectivas en la actividad económica boliviana señalan una tendencia con menor crecimiento para el 2016 (entre el 4.2% y el 4.5%) y un comportamiento ligeramente inferior para el 2017 (3.9-4.3%), aunque los organismos internacionales son más escépticos en el crecimiento y pronostican una perspectiva más conservadora (menor al 4% para el 2016) y 3.5% los próximos años (FMI, 2018-2021).Por el lado de las expectativas de precios, la inflación estimada a diciembre del 2016 presenta un comportamiento inercial alrededor del 4% y en el orden del 5% para el 2017-2021.Para el sector público, el escenario presupuestario genera una perspectiva de desequilibrios con niveles de déficit que podrían alcanzar el 8% del Producto Interno Bruto (PIB): se espera el nivel de déficit fiscal más profundo para el período 2006-2016 y persistente hasta el 2021(del -5% al -7%). Dentro de las estadísticas de la economía boliviana, se refleja el dato del 2002 (-8.8% de déficit fiscal), el más severo durante el período 1986-2015. Una propuesta de regla fiscal para Bolivia señala que el déficit fiscal debería mantenerse en el orden del 2.2 % del PIB como un objetivo de sostenibilidad fiscal (Banegas y Vergara, 2015).De forma contraria, las consecuencias en continuos déficits fiscales conllevarían a incrementos de deuda pública con perspectivas hasta del 50% del PIB al 2021, cuyo valor coincide como el máximo recomendado según referencias internacionales, por tanto, Bolivia eliminaría su margen de maniobra mediante estímulos fiscales (por el lado de la inversión pública) durante los próximos cinco años.La comparación del déficit persistente y del incremento del endeudamiento público presenta la analogía con el caso de Carlos Ponzi (también llamado por los economistas esquema Ponzi), en honor a un emigrante italiano en Estados Unidos (a principios del siglo XX) que con el propósito de prosperar y alcanzar el vivir bien, no contaba con los ingresos suficientes financiándose cada vez con nuevos endeudamientos (funcionaba a déficit y deuda).  La historia de Ponzi termina con una vida de miseria y de mal vivir, lo cual es atribuible a un mecanismo con elementos de insostenibilidad fiscal. Este ejemplo se aplica tanto para las personas como para las instituciones.Finalmente,  un escenario prospectivo se vincula con un déficit continúo en el sector externo (déficit en cuenta corriente en torno al 6% del PIB), cuya interpretación incide negativamente en la pérdida de reservas internacionales netas (nivel de dólares) y se relaciona con una perspectiva insuficiente de ahorro interno (público y privado) para soportar el nivel de inversiones proyectadas, por lo cual, el país continuará endeudándose con el resto del mundo.En suma, el desafío principal para la economía boliviana se centra en la búsqueda de un crecimiento sostenido con el propósito de mejorar sus desequilibrios macroeconómicos en términos de déficit fiscal y del sector externo (también conocido con el nombre de déficits gemelos), así como de estabilizar la tendencia creciente en el endeudamiento público. La economía boliviana presenta restricciones en su nivel de ahorro interno para obtener mayor crecimiento, por tanto, surge la necesidad de evitar comprometer el futuro por el presente.*Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales ‘José Ortiz Mercado’