Tiger Woods iba a volver, pero el regreso se postergó otra vez

Problema tras problema. El último torneo de Woods fue el Abierto de Greensboro, en septiembre de 2015. (AFP)

El anuncio fue, al cabo, tan impactante como lo había sido el anterior. El foco giró 180 grados, pero se mantuvo sobre el hombre del día. El mismo hombre, sin dudas, de las últimas décadas. Y uno de los principales de la historia si de golf se trata. Tiger Woods era noticia por su regreso a la actividad tras 14 meses; hoy lo es porque ese retorno -que se iba a dar en el torneo de este fin de semana de Napa, California- quedó trunco. Se encargó, él mismo, de sepultar rápidamente cualquier fantasma que pudiera asomarse por el placard, al asegurar que la vuelta se dará, sólo que con algo más de demora. Pero los suelos del deporte temblaron, una vez más. ¿Podrá alguna vez jugar nuevamente? ¿Y podrá, en tal caso y con casi 41 años, volver a ser el que fue? Para la respuesta habrá que esperar, al menos, un par de meses más.

Las historias de grandes retornos en el deporte son amadas por los fanáticos. Basta sino con repasar este 2016 de Juan Martín Del Potro, que conmovió al mundo del tenis al meterse de golpe en la élite desde la que alguna vez deslumbró luego de ser casi un ex jugador. En esa misma búsqueda está el golfista estadounidense, que no participa del circuito desde agosto del año pasado, cuando terminó décimo en el Abierto de Greensboro. En septiembre de 2015, decidió someterse a una nueva microdisectomía: sus problemas en la espalda ya lo habían hecho operarse la zona en 2014 y la recuperación no fue la esperada.



“Mi salud está muy bien y me siento fuerte, pero mi juego está vulnerable, no está aún en el punto que necesita (…). Después de horas de práctica, supe que no estaba listo para competir con los mejores del mundo”, explicó Woods a través del comunicado que eligió para avisar que no participaría del Abierto de Napa, que comienza el jueves. Queda claro: el ganador de 14 Majors no pretende simplemente volver a jugar. No entra en su cabeza, tras tantos años en la cima del deporte mundial, la posibilidad de jugar lejos del nivel máximo. Ya lo vivió el año pasado, cuando jugó once torneos y en cinco no pasó el corte clasificatorio.

Quiere regresar en condiciones porque sabe que esta es, tal vez, la última chance de retorno. Tanto su vida deportiva como la privada han sufrido intensos golpes. Desde sus años de universitario su cuerpo le ha pasado factura. Un tumor benigno en su rodilla, exitosamente removido en 1994, fue el primero de los muchos inconvenientes físicos que debió soportar el nacido en California. Luego, en 2002, se le extrajeron varios quistes y líquido, también de la rodilla. Hasta 2005 pudo jugar sin problemas, pero de 2006 en adelante, no hubo ningún año en que no sufriera algún tipo de lesión.

No conforme con los desafíos que le planteaba el cuerpo, Woods debió enfrentarse al escándalo matrimonial cuando, en 2009, y siendo por entonces el deportista mejor pago del mundo, se descubrieran diversas infidelidades. Anunció, incluso, un retiro temporal a fines de ese año para enfocarse en salvar su matrimonio con Elin Nordegren. Y volvió, sí, pero ya nunca fue el mismo. Las lesiones, se dijo, nunca más menguaron: cuello, codo, tendón de Aquiles, tibia, espalda. Pocos lugares sin tratamiento médico le quedaron al moreno.

“Es difícil ser Tiger Woods. Especialmente si no podés mostrarte como el viejo Tiger Woods. Todo el mundo espera que vuelva y juegue como en el 2000. Eso no va a pasar”, dijo Johnny Miller, miembro del Salón de la Fama, en una entrevista con el Golf Channel. Y agregó: “Hay mucha presión cuando no podés rendir como lo hacías. Y es diez veces más complicado cuando sos Woods”. El estadounidense no jugará en California ni el siguiente torneo en Turquía, pero aseguró que estará en el certamen de su fundación, en diciembre, en Bahamas. “Estoy cerca de jugar un campeonato y no me detendré hasta lograrlo”, cerró Tiger su comunicado. ¿Podrá?

Fuente: clarin.com