Internet y las escenas amateur amenazan un estilo de cine para adultos que tiene en el guion su principal baza. Historias cuidadas que sirven para erotizar, pero también para concienciar.

EL PORNO ES POLÍTICO
La importancia del guion hace que entre en la obra una intención, y con ella la llegada de una reivindicación desde muchos puntos de vista, ya sea social, de género o incluso política. Para Anneke Necro está claro, “el porno feminista es política”. “Hay diferentes grados, hay productoras muy políticas y otras que respetan unos códigos, pero es que el hecho de que guionices y lo hagas con una intención significa que al espectador le estás dando una informacion, le estás explicando una filosofía”, cuenta. Con su cine intenta luchar contra un “mundo machista en el que hay transfobia y homofobia”.
«El cine para adultos tiene que plasmar el sexo como una revolución y como algo político»
Ella reconoce que acaba de “asomar la cabecita” en este mundo, pero cree firmemente que “hay que plasmar el sexo como una revolución y como algo político”. Hay muchas formas de hacerlo, no tiene por qué ser el Ken Loach del cine para adultos, en su caso cree que aunque no tenga un guion “super político”, les define una forma de trabajar en la que “no están segregadas las prácticas sexuales”.Para Roberto Valtueña, director y guionista de Hasta que el sexo nos separe, es difícil tener esa conciencia política dentro del porno por lo endeble de la industria nacional, aunque cuenta que en Nueva York, donde ahora se mueve el dinero, sí que se hace. Pese a ello sí que hay un compromiso con contar las historias que suceden en la calle. “Mis guiones siempre tienen que ver con lo cotidiano”, cuenta y pone como ejemplo esa vertiente fantástica que cree que lastra el porno, ya que no hay referencias reales y no es cercano al espectador. “A mí me gusta ir en el tren y ver lo que le ocurre a la gente, imaginarme las historias de esas personas, qué les pasará en la calle, cuando consigues trasladar eso la gente lo nota, y lo entiende”, explica a este periódico.Hay que entender que, como en toda industria de entretenimiento, el espectador puede buscar un tipo de contenido u otro, y que el guion dependerá de lo que se pretenda. “Es como en el cine convencional, hay días que te apetece una de acción y otras una de autor, y hay gente a la que sólo le gusta ver entretenimiento. En el porno también pasa eso. Hay productos diseñados para un consumidor relativamente joven que está un rato en internet y ya, es como cuando yo cogía el Playboy, ibas al baño, hacías lo que hacías y punto. Ese tipo de consumidor no quiere ni guion ni nada. El porno con guion está dedicado a un tipo de publico distinto, más maduro, de pareja”, añade.
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EL PORNO ES ARTE
Si el cine es arte y el porno es cine, ¿el porno es arte? Todos los guionistas y directores tienen claro que sí, aunque la mirada del espectador siga siendo prejuiciosa. “Es exactamente lo mismo”, dice Borja Brun, que explica que el guioniza todo igual que en una película normal. “En Berlín cuando presentamos la película, una distribuidora importante me dijo: ‘Caramba, esto es como una película de Hollywood pero con sexo’. Eso es lo que me gustaría escuchar siempre”, dice el realizador a este medio.“Para mí el porno es arte, yo no veo la diferencia entre el porno y el cine convencional”, dice Anneke Necro que cree que, como en toda industria, hay productos buenos y malos. “Hay películas en cartelera que son auténtica basura, no sabes quién coño las ha producido o dirigido. La gente tiene que luchar contra los tabús y ese sentimiento de aversión tan arraigado que tenemos todos”, opina.
«Para mí el porno es arte, yo no veo la diferencia entre el porno y el cine convencional. Hay que luchar contra los tabús y ese sentimiento de aversión tan arraigado que tenemos todos»
Roberto Valtueño está de acuerdo con sus colegas, aunque aclara que no todo lo que se produce en el cine porno es arte. “Cuando se plantea a la industria del cine español que el porno sea cine te sacan cuatro escenas mal hechas, mal concebidas o algo amateur. Eso está mal y el porno ha sido autoculpable porque muchos han dicho que el guion no servía y eso no es cierto, la prueba es fácil: ha sobrevivido y seguimos para adelante”, zanja.Cada maestrillo tiene su librillo, y a la hora de escribir las escenas sexuales no todos actúan igual. Anneke Necro prefiere dejar que los actores sean naturales y acompaña sus movimientos, pero Borja Brun no se muestra tan partidario. Para él el porno es como un baile, como si fuera Dirty Dancing, y cada uno de esos pasos tiene que estar coreografiado para saber por dónde mover o no mover la cámara, guion hasta las últimas consecuencias.Fuente: El Español
