El embalse tiene sólo 8% de reservas y a su alrededor la tierra está agrietada por la sequedad. En La Paz llueve pero no es suficiente para reponer el caudal.
Fotos: Freddy Barragán / Página Siete. El fondo del embalse ha quedado al descubierto y se resquebraja.Con sólo 8% de reservas, Incachaca, una de las dos represas que proveen agua a la zona Sur y a la ladera Este de La Paz, registra el mayor descenso de su caudal. Autoridades de la Gobernación de La Paz, que inspeccionaron ayer el embalse, aseguran que el desabastecimiento se pudo haber prevenido.La represa de Incachaca está ubicada a menos de un kilómetro de la tranca de Urujara, a 4.379 metros sobre el nivel del mar. Tiene una capacidad de almacenamiento de 4,56 millones de metros cúbicos de agua.En febrero de 2011, fuertes precipitaciones causaron su rebalse que generó serias erosiones en el río Orkojahuira. Ocho meses después el nivel del agua bajó de manera súbita y la represa se redujo en un 60%, lo que causó alarma pero ello no implicó un racionamiento del suministro.Ahora la situación es más grave. En abril, directivos de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) aseguraron que las principales represas que están bajo su administración se encontraban en máximos niveles de agua por las lluvias que se registraron a principios de año.Hoy, sin embargo, -en la peor sequía que enfrenta el país en las últimas dos décadas y media-, los niveles de Incachaca han bajado al 8%. Esto quiere decir que el embalse tiene apenas 1,8 millones de metros cúbicos de líquido.La represa se ha reducido a una pequeña laguna rodeada de una masa arenosa y húmeda. Su superficie refleja el cielo encapotado, las nubes se aglomeran sobre la cuenca, pero la lluvia -principal fuente de alimentación de la represa- ya no es suficiente.En el lugar, el equipo de la Secretaría Departamental de Obras Públicas se prepara para empezar una inspección. A simple vista la baja de agua es notoria. En el muro, que hasta hace semanas detenía el agua, la marca de humedad está varios metros por encima de rocas y cascajo que han quedado al descubierto. El caudal ha retrocedido dejando una playa de arena.El jefe de esta unidad departamental, Óscar Pabón, señala que el suministro de agua potable no se rige por el año calendario, sino por los periodos lluvioso y seco. Cada uno de seis meses. El lluvioso va del 1 de noviembre al 30 de abril, mientras que el seco abarca del 1 de mayo al 30 de octubre.»Es decir que en abril, al final de la época de lluvia, ya se sabe qué cantidad de agua tendremos para administrar en la época seca. Ahora estamos al inicio del periodo lluvioso, por lo que es previsible tener niveles bajos tras seis meses secos. Lo que hay que determinar es si este nivel bajo es el esperado para esta fecha o si es insuficiente”, señala Pabón.Si el nivel es inferior a lo esperado, a su parecer, es muestra de que hubo un mal manejo del embalse. «Hay que identificar cuáles y cuántas son las causas de ello”, asevera. Entre ellas están las altas temperaturas que dieron pie a un proceso de evaporación. «O también que se hayan cortado los afluentes”.Tampoco se descarta que la merma de agua se deba a la sobredemanda de una ciudad que desde 1990 (fecha de construcción de la represa) ha crecido de manera vertiginosa hacia el Sur y el Este, zonas a las que ya no logra abastecer. «Puede que ya la vida útil y proyección de Incachaca hayan caducado”, dice Pabón.En el muro de la represa está incrustada una regleta oxidada que mide el nivel del agua.Algunos números están borrosos y la parte inferior es completamente ilegible. Ello, sin embargo, es poco relevante cuando lo que queda bajo esta referencia métrica no es más que tierra y arena.La Gobernación pedirá un informe a EPSASDespués de la inspección, el secretario departamental de Obras Públicas, Óscar Pabón, señaló que la Gobernación pedirá un informe técnico a EPSAS para determinar si los planes de contingencia fueron adecuados y oportunos. Advirtió que de encontrar negligencia se aplicarán sanciones.»Urge una fiscalización. Si no hubo una buen plan de contingencia deberá haber una sanción por el daño que se pudo causar a la ciudad”, recalcó la autoridad.Ante las declaraciones de la ministra de Medio Ambiente y Agua, Alexandra Moreira, sobre que gobernaciones y alcaldías tienen responsabilidad en este tema, Pabón recordó que EPSAS actualmente se encuentra intervenida por el Gobierno. «Pero intervenida o no tiene una responsabilidad como cualquier otra empresa de servicios”.El martes, a tiempo de presentar el cronograma de cortes, desde EPSAS se indicó que como parte del plan de contingencia en meses anteriores se procedió a los cortes nocturnos. Se aclaró que también se bajó el suministro de 700 a 500 litros por segundo.Pabón cuestionó que el racionamiento del agua se haya realizado sin un aviso anticipado a la población.EPSAS: Falla el cronograma por sobreacopio de aguaAnte las constantes quejas por el incumplimiento del cronograma de cortes, la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), en un comunicado, dijo que esos desfases se deben un «acopio innecesario” del líquido de parte de la población afectada.Los vecinos que sufrieron el corte agua la jornada del miércoles denunciaron que el servicio no retornó sino hasta la madrugada del jueves y no a las 20:00, como señala el cronograma. A las zonas del Grupo 2 no acudieron las cisternas de EPSAS.En Alto Obrajes el agua volvió después de la medianoche, mientras que en Irpavi se repuso el servicio recién la mañana de ayer. Otras zonas sufren cortes por tercer día consecutivo, aunque, según el cronograma, deberían registrarse cada tres días.Un comunicado de EPSAS señala que estos desfases se deben a un «acopio innecesario” por parte de los vecinos. La empresa pide a la población afectada que tenga conciencia al momento de aprovisionarse de agua.»EPSAS comunica que en el marco del Plan de Contingencia se generó una sobredemanda en nuestra Planta de Potabilización de Pampahasi, superando el caudal programado y provocando el desfase o variación del cronograma de restricción del servicio previsto para las zonas afectadas”, indica el comunicado.Los vecinos de las zonas afectadas con cortes explican que se ven obligados a colectar el líquido debido a que deben pasar un día sin agua.Con la finalidad de apoyar a EPSAS, la Alcaldía conformó una comisión que se reunirá hoy por segunda vez con la empresa de suministro de agua. «Ha habido una primera reunión el miércoles con la gerencia de EPSAS en la que se ha hecho un relevamiento de las tareas.Sabemos que se está planificando la perforación de pozos en distintos lugares para que podamos proveer de agua potable particularmente a las zonas que sufren los efectos de este racionamiento”, informó ayer el alcalde Luis Revilla.Recordó que la comuna no tiene ninguna responsabilidad en el racionamiento que afecta a 94 zonas paceñas, ya que EPSAS se encuentra intervenida por un ente estatal. El burgomaestre solicitó se agilice el proceso de remunicipalización del servicio.El secretario de Obras Públicas de la Gobernación, Óscar Pabón, manifestó que la solución está en la planificación . «EPSAS es el ente operador encargado del suministro de agua potable y es el responsable de crear toda la estrategia. La población ha crecido y se debe mejorar la capacidad de embalses para tener más agua para abastecer estas zonas o para paliar lo que pueda ocurrir”, dijo.Para el área rural se implementará un plan de cuatro años para la perforación de 500 pozos. El POA 2017 de la Gobernación paceña ya contempla 115.Página Siete / Leny Chuquimia / La Paz