Otro día duro para los Burton, que vienen recibiendo golpe tras golpe en las últimas dos semanas. El segundo electroencefalograma, realizado este miércoles a Paúl Burton ratificó el primer diagnóstico dado el martes, que el zaguero central tiene muerte cerebral, situación que es irreversible. A pesar de ello, la familia se aferra al milagro y se niega a firmar el documento para que lo desconecten de los aparatos que lo mantienen con vida. Al mismo tiempo, exige que la clínica Incor se haga cargo de los costos que significan mantenerlo en terapia intensiva, al considerar que es una de las culpables del actual estado de salud del jugador.
El diagnóstico del primer electroencefalograma, que se llevó a cabo el martes, era contundente: muerte cerebral. Además, sugería que en 48 horas se lleve a cabo otro estudio similar para descartar o confirmar el diagnóstico inicial. Ese examen se lo hizo ayer y los resultados se conocieron a las 17:00. “En realidad confirmaron nuestras sospechas. La verdad que nosotros sabíamos que Paúl estaba en esa situación crítica desde hace varios días”, manifestó uno de sus primos. Además, el jugador pasó de un estado de coma de grado 3 a 1 sobre 15 en la escala de Glasgow.
“No entiendo a la clínica, le hacen un electroencefalograma hoy (ayer) a mi primo, cuando un día antes nos pedían que firmemos un documento para que lo desconecten, pues supuestamente ya no tenía posibilidad de salvarse. Hoy (ayer) nos han pedido autorización para desconectarlo en tres ocasiones, y la respuesta nuestra es contundente: no. Ellos verán qué hacen, pero deberían asumir su responsabilidad, pues Paúl entró caminando acá”, manifestó la familia del defensor de Oriente.
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Ayer por la mañana los parientes de Paúl habían recibido un diagnóstico alentador. “Nos dijeron que mi sobrino tenía una leve reacción. Por ello la familia no lo va a desconectar, esperamos el milagro”, sostuvo Mery Burton, su tía, que es una de las personas que ha estado pendiente de la salud del futbolista de Oriente desde que entró en terapia, el 22 de noviembre. También comenzaron a llegar familiares del jugador provenientes de varios lugares, entre ellos de Brasil. En muchos casos afirmaron que venían a despedirse de una persona que aprecian mucho y que lamentaban su situación.
Esa leve mejoría se transformó en lágrimas por la tarde tras la llegada del electroencefalograma. Otro duro golpe para la familia, que recibió el primero cuando Paúl Burton entró a la clínica Incor para someterse a una operación de hernia de disco, de la que no despertó. Un día después (23 de noviembre) se le realizó otra cirugía de emergencia porque su estado de salud se complicó por un sangrado interno. Ahí vino un paro cardiaco y tuvo que ser intervenido a corazón abierto (ver cronología de los hechos a la derecha).
De la evolución del jugador, uno de los que ha estado pendiente en todo momento es su representante, Rodrigo Osorio. “El daño que le hicieron es irreversible, aún tenemos esperanzas, aunque la situación es complicada”, sostuvo el empresario. Ayer también estuvieron en el centro médico el gerente deportivo de Oriente, Carlos Aragonés, y los jugadores del club Érick Iragua y Gustavo Olguín. Este último también coincidió con Paúl en Petrolero.
En los pasillos de la Incor no faltan las poleras albiverdes, como sucedió ayer cuando dos de sus primas estaban con la camiseta verde, que lleva impreso el apellido Burton en la espalda. “Era su sueño llegar a Oriente y luego ser convocado para disputar un partido oficial con la selección boliviana”, sostuvo hace poco su esposa, Carola Hoyos.
Su esposa no se resigna
Carola Hoyos de Burton afirmó ayer en el programa No mentiras que esperará hasta el último latido del corazón de su marido. “Mi esposo entró caminando y ahora lo tengo que sacar en un ataúd. Tengo mucha rabia e impotencia porque nadie está asumiendo su culpa. Los médicos entran con la intención de no dañar a nadie, pero deben asumir su culpa”, sostuvo.
También se lamentó de que el médico que lo operó en primera instancia a Burton, José David Áñez, haya desaparecido. “Con ello asume su culpabilidad. Recuerdo que el último día que lo vi, el viernes pasado, apareció con unos medicamentos, de los que Paúl iba a tomar de por vida me dijo”, concluyó.
Los gastos de la terapia
La familia Burton explicó que hasta la fecha nadie se le acercó para tocar el tema económico, que es el costo de la atención por los días que ha estado Paúl Burton en terapia intensiva. Calcularon que superan los 150.000 dólares por los 16 días que el jugador lleva internado.
“En su momento se verá qué se va a hacer para pagar, pero la realidad es que no tenemos ese dinero, y que por lo sucedido será la justicia la que decida quién se hace cargo de pagar”, sostuvo Cristian Píctor Burton, primo del jugador.
Paúl, buen padre y un amigo ejemplar
“¿Quién iba a pensar que una persona tan noble pase por esto?”, expresó uno de los familiares más cercanos al jugador. Y varios testimonios confirman su calidad humana como hijo, padre, hermano, tío, amigo y en todos los roles en los que se desenvolvía. Paúl no podía recibir algún beneficio sin compartirlo con sus más allegados. Prueba de ello es que sus seres queridos no midieron distancia y han estado pendientes en todo momento. Llegaron desde Chile, Estados Unidos, Brasil y desde Huacaraje, lugar de su nacimiento.
A Paúl siempre le gustó estar acompañado y una vez llegaban sus vacaciones convocaba a sus primos para que juntos se vayan a su pueblo a compartir. Las charlas, los chistes y las anécdotas junto con Paúl son interminables, añade el familiar. Y desde su llegada a Oriente Petrolero no perdía oportunidad para reunirse con sus primos, ya que quería que su pequeño hijo también sienta la unión, la humildad y la sencillez de los Burton Salvatierra. “El fin de semana anterior a su operación estuvieron en mi casa”, dijo una de sus tías, muy triste.
El futbolista supo sembrar a lo largo de su carrera buenas amistades, que se convirtieron en sus hermanos de corazón. Santos Amador, exjugador de Petrolero del Chaco, es uno de ellos y como muestra del cariño que se tienen no lo ha dejado solo. También logró un fuerte lazo con Carlos Saucedo y Edwin Alpire, de Real Potosí; Gerson García, de Universitario de Sucre; Enrique Hurtado y Diego Rivero, de Blooming; Cristian Chilo, de Nacional Potosí, José Peñarrieta, de The Strongest y Gustavo Olguín, de Oriente. Lo han acompañado en este duro momento de diferentes maneras, pues varios están en el interior del país.
En su estado crítico, Paúl hizo notar que su paso por Oruro, Yacuiba y Santa Cruz no fue en vano, ya que de cada lugar se llevó consigo el cariño de personas que jamás pensó conocer cuando inició se en el fútbol.
La Fiscalía no halla al único médico demandado
Las muchas gestiones que ha realizado la Fiscalía en procura de notificar al médico José David Áñez, que operó a Paúl Burton, han sido en vano. Es más, corre el rumor de que el galeno ya está en Brasil.
Nadie sabe de él, por la clínica donde el futbolista está internado no aparece desde el viernes. Los que sí dieron la cara y han asistido a declarar ante la Fiscalía, en calidad de testigos, son dos profesionales que acompañaron a Áñez en la primera cirugía, y que son el neurocirujano Édgar Carrasco y la anestesióloga Ludmila Matvienko. El abogado acusador Robin Justiniano indicó que mediante el forense Celso Cuéllar se está haciendo un peritaje técnico, con la finalidad de reunir elementos para ampliar la demanda incluyendo a la clínica y a otros médicos.
Fuente: diez.bo

