«No creo que Mesa haya tenido injerencia en la decisión de La Haya» 

ENTREVISTA
Eduardo Rodríguez Veltzé
Agente de bolivia ante la haya

El agente de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia, donde se ventila el proceso contra Chile por el mar admite que hace mucho que no ve a Carlos D. Mesa.Cree que la política coyuntural «se ha comido el buen entendimiento».

Eduardo Rodríguez Veltzé es el agente ante La Haya por el caso Silala.

Eduardo Rodríguez Veltzé conversó esta mañana con EL DEBER en la Cancillería.

Marcelo Tedesqui Vargas – [email protected]



¿Cómo ve usted la carta en la que el expresidente Mesa se ratifica en el cargo luego de recibir la respuesta del Vicecanciller?
Primero, hay que lamentar que una precipitada lectura de las declaraciones y reacciones en diversos ámbitos hayan generado semejante nivel de conflicto que es absolutamente artificial, y entiendo que lo es porque no necesito leer o hacerle oír lo que dije, solamente me referí a la concurrencia de dos etapas en las cuales nos hemos encontrado, destaqué la labor de él y reiteré que en esta etapa, o por lo menos la que a mí me toca conducir no tenemos previsto incorporar la participación de voceros.
De manera que con esas precisiones jamás cesé, destituí o lo que quiera llamarse, al expresidente Mesa porque tengo muy claro que esa no es mi competencia y francamente creo que es un exceso.

¿Usted tuvo alguna comunicación en los últimos días con Carlos Mesa?
Yo no tengo contacto con el presidente Mesa. Respondí a un requerimiento que me hizo la ronda de periodistas sobre el estado del proceso, siempre me parece que es útil hacerlo y además hablé de otros temas que por esta lectura que generó tanta discrepancia ni aparecieron y habría que recuperarlos.

¿Por qué ya no son necesarios los voceros?, ¿hay que reconducir su labor?
Es muy importante esta pregunta, yo creo que hay que hacer una distinción de lo que comprende la causa marítima. Una de las dimensiones que tiene ésta es la política y diplomática. Política en cuanto es el presidente Evo Morales con su gobierno, luego de una amplia ronda de consultas no solo de orden profesional sino político a excancilleres, tomó una decisión muy valorada de ir a un tribunal internacional. Esa es una decisión que refleja el ejercicio de una atribución constitucional del Presidente, y la CPE prevé que quien define la política internacional es el Primer Mandatario, concurre el Vicepresidente en esa formulación y quien la ejecuta es el servicio diplomático del país a través del Ministro de Relaciones Exteriores y la Cancillería.
Esa dimensión se activó y debe permanecer así en tanto el país a través de una representación diplomática, o con voceros, diplomáticos o lo que quiera llamarse ejerce una actividad de difusión de información de su política exterior. Una de esas expresiones es precisamente la causa marítima y quiero destacar que no solamente fue una decisión que tuvo consenso sino que fue acompañada por diversas exautoridades, exdiplomáticos y una cantidad de profesionales.

¿Dónde entran los voceros?
Ya en su ejecución representa que los voceros y los embajadores, o quien despliega un nivel de información no solo lo hacen por la causa, sino que ésta responde a un Gobierno conducido por un Presidente y un conjunto de autoridades, porque esa es la calidad de la representación diplomática.

¿Carlos Mesa se salió de eso?
Yo quería llegar a eso, si uno representa diplomáticamente a un Estado, no solamente en el aspecto formal, porque así lo dicen las credenciales, representa no solo el motivo de su causa sino también a su Gobierno. Creo que hay que identificar bien el mandato que le dio el presidente Morales al presidente Mesa, como un representante para explicar antecedentes históricos y jurídicos ante la comunidad internacional en un determinado momento. Creo que eso es lo que se produjo en ese tiempo y tuvo un despliegue al que hay que agregar que el Estado facilitó no solamente los recursos sino un personal -hasta tres personas- para que lo acompañe en estos menesteres.

¿Dónde se ubica su labor?
Corresponde a ese ámbito diplomático y político. Diplomático en cuanto se ejerce a través de esos canales y refleja una política de Estado manejada por el presidente y debe tener una identidad con el Gobierno que definió esa política, y repito, esa se ejerce a través de vías diplomáticas. Creo que el presidente encomendó una tarea con esas características.

Mesa dice en su carta enviada este miércoles al Presidente que el trabajo conjunto influyó en la decisión del tribunal de La Haya, ¿cómo interpreta la palabra «influir»?
Tengo una visión muy precisa sobre esto. Insisto, esa representación, esa vocería me parecía muy útil y legítima en esa dimensión, pero la vocería (de Mesa) no creo que tuviera injerencia en la decisión de La Haya.
Lo explico y quiero ser muy preciso: Un tribunal, ya sea nacional o internacional, goza de una característica fundamental que es su independencia. Los jueces procesan una causa conforme a reglamentos, estatutos, códigos en los que queda muy claro que son los argumentos de las partes, sus pruebas, las que definen el entendimiento y el razonamiento de los jueces.
Ellos no responden a intereses diplomáticos, no responden a intereses políticos, quienes concurren ante esos jueces deben así saberlo.
Yo creo que Bolivia concurrió y concurre ante esa Corte, y es una responsabilidad mía como agente honrar la función independiente de los jueces.
No se puede pensar que actividades diplomáticas informativas deban influir en la actividad de los jueces y en eso quiero hacer un paréntesis.
Me tocó ser juez de la Corte Suprema de Justicia de este país durante varios años. Tengo una sensación de que en tu desempeño de conocer una causa, valorar las pruebas, los argumentos y los alegatos intervienen una limitada cantidad de aspectos reglados, tus entendimientos, las pruebas, los alegatos, pero es inadmisible que puedan ser injerencias diplomáticas o de aspectos ajenos al proceso los que te lleven a tomar un convencimiento. Eso es lo que ocurre en la Corte, Bolivia respeta a esos jueces, rige su estatuto por las normas y actúa frente a ello, lo cual no es incompatible a que en el ámbito diplomático político transmita los alcances, no se pueden mezclar las dos cosas.

El 2014 hubo una polémica con Chile porque Mesa visitaba países de procedencia de los jueces, ¿esto pudo ser peligroso?
Ese fue un tema que me alarmó en su momento porque creo que siempre se debe guardar el rigor de no mezclar una actividad diplomática-política con visitas a países de donde vienen los jueces, eso podría interpretarse de que íbamos a poner algo de información para que sea transmitida a ese juez, en el mejor de los casos.

¿A influir?
No creo que haya sido tan explícito, pero la labor de un agente es cuidar que la actuación de un país ante esa Corte observe los estatutos y reglamentos que no prevé la concurrencia de este tipo de agentes o voceros que más bien corresponden a la dimensión diplomática y política. Hay que tener un equilibrio cuidadoso de no mezclar ambas cosas.

Entonces, ¿no se quiere generar malestar en la Corte y, por lo tanto, no se ve necesario al vocero en esta instancia de proceso?
Responderé en cuanto a mi responsabilidad como agente. Durante el curso del proceso, Bolivia actúa a través de un equipo nacional que se asiste por asesores internacionales. Hay un conjunto de instituciones como Diremar, la Procuraduría, Cancillería y el Consejo de Reivindicación Merítima que gradualmente acompañan esta tarea. Es complejo porque es un trabajo muy prolijo y está ejecutado básicamente por juristas.
Son actuaciones judiciales ante una Corte. Estos equipos hacen consultas eventuales a personas no juristas para recabar información. Las decisiones del curso jurídico se definen en ese ámbito técnico, no hay coordinación con actuaciones de vocería diplomática que sí existen y deberían seguir existiendo, pero en lo que a mí me toca no es algo que está en el cronograma.

Mesa aparece con un alto índice de preferencia en encuestas, sale el Vicepresidente y le dice «pusilánime, ¿en qué medida afecta esto a la demanda marítima?
Al equipo técnico, al que tiene esta responsabilidad con fechas ya inminentes, no nos afecta en absoluto. Insisto, no harán parte de nuestra capacidad técnica concentrada en aquello que mandan los reglamentos, estatutos y sobre todo nuestra visión de lo que debemos transmitir a una Corte. Lo que sí afecta es en la dimensión política-diplomática, porque son decisiones que deben asumir quienes conducen el Gobierno y los que acompañan o no acompañan esa visión diplomática. Tengo la impresión de que los bolivianos podríamos actuar con un poquito de pragmatismo en esto, no nos debería llevar a romper unidad, patriotismo, se sugirió que mis declaraciones afectaron a la unidad nacional.
Estamos a tiempo de entendernos bien en lo que a cada uno le toca hacer. La gente y el equipo técnico tenemos una responsabilidad que entiendo la cumplimos con el mayor celo, rigor y dedicación posibles. Los diplomáticos y los políticos tienen que procurar entender eso y acompañarnos poniéndose ellos de acuerdo y en eso viene lo que usted pregunta.
Cuan compatible o posible es que lleguen a acuerdos cuando pueden haber intereses políticos concurrentes.
He señalado que Bolivia cree en el pluralismo, es una fórmula genérica de entender que todos tienen en este país el derecho a opinar distinto, pero cuando es un Gobierno que debe sostener una causa debe saber con quién trabaja.

¿En qué medida la salida de José Miguel Insulza, que renunció por un tema político a su cargo de agente de Chile ante La Haya, puede influir a la demanda que Bolivia planteó?
Lo que ocurrió con lo de Insulza es un tema interno de Chile, debemos respetar lo que ocurra en cada país. La decisión hoy de llevar uno o más sombreros corresponde a cada quién. Será el vocero quien defina si llevar la responsabilidad de la vocería y a la vez una precandidatura es algo que corresponde a sus niveles éticos.

¿Usted cree que corresponde?
Yo prefiero dejar que él asuma y el propio Gobierno también.

El Gobierno lo ve incompatible…
Lo que quiero insistir es que como agente tengo una responsabilidad muy nítida. Es como un partido de fútbol, a la cancha concurren cierto número de jugadores con ciertas reglas. A la cancha no pueden entrar ni los espectadores, ni el psicólogo, ni otras gentes, ellos pueden acompañar el proceso. Lo ideal es que ese equipo se sienta bien acompañado. Nosotros, los del equipo judicial, pedimos que quienes nos acompañan por la diplomacia política sean lo más correspondientes a nuestras preocupaciones.

¿Mesa es parte del equipo o de la barra?
Lo que yo quiero decir es que hemos estado distanciados hace mucho tiempo, desde la decisión del 24 de septiembre del año pasado no tuve más noticias de él, excepto cuando nos reunimos para conocer aspectos de información de la época de su gobierno, así como entrevistamos a exdignatarios y excancilleres.

Él dice que el éxito fue el trabajo conjunto, ¿lo hubo realmente?
En su tiempo lo hubo y debo admitirlo. Yo lo he reconocido y lo sigo aplaudiendo. Pero, hoy día las dimensiones son distintas. Podríamos trabajar mejor, pero una de las condiciones fundamentales es que haya la disposición, la voluntad política y personal de hacerlo en las mejores condiciones. Creo que lo que aconteció esta semana de reaccionar tan virulentamente a declaraciones muestra que la política coyuntural se ha comido el buen entendimiento. Se ha preferido pensar en lo peor. Antes de consultar ya se ha condenado y llegamos a niveles a los que no debimos haber escalando nunca.

Fuente: eldeber.com.bo