Antes y después

Álvaro Riveros TejadaEstos dos adverbios de tiempo pronunciados más de una centena de veces por S.E. durante su pertinaz y cansino mensaje a la nación, nos dejan una profunda duda sobre el avance o retroceso de nuestro país, toda vez que hay indicadores que señalan que esa manía de utilizar esas formas gramaticales para enfatizar un discurso, si no lo hacen inexacto, lo convierten en dudoso, por sus fuentes de apoyo muy difíciles de comprobar.Es más, las comparaciones históricas siempre resultan absurdas, pues el tiempo y las circunstancias en que los hechos se suscitaron varían. Tampoco es dable simplificar la buena o mala calidad de un mandatario en el tiempo que ha permanecido en la presidencia de la nación, ya que no se trata de una carrera de postas. Que el actual mandatario haya ganado al Gral. Banzer por unos meses de estadía en el palacio quemado puede ser anecdótico, pero jamás será parte de la memoria intrínseca de los bolivianos.Asimismo, eso de querer ingresar a la historia con el complejo de Adán, es decir, queriendo ser el primer protagonista de la historia, resulta contraproducente y hasta ridículo. No olvidemos que la propia Revolución Nacional de 1952, es un hito histórico incontrovertible, por lo que negarla, devaluarla y/o tratar de compararla con sucesos de relativa importancia resulta inútil y erróneo, ya que gracias a ella tenemos al actual presidente indígena en el solio presidencial y hace 24 años, a Don Víctor Hugo Cárdenas como el primer Vicepresidente indígena electo de la nación. Volviendo al mensaje presidencial, y a lo que a la gestión administrativa se refiere, fue extraño que no se toque el caso de Huanuni por ejemplo, el yacimiento minero más grande de la Corporación Minera de Bolivia, cuyas cifras oficiales señalan que en el año 2006, antes del ascenso de S.E. al poder, o sea antes de la nacionalización ficta, con 818 trabajadores, se producían 3.850 toneladas métricas finas de estaño, con una cotización en el mercado internacional de 3.89 $us la libra fina. Dos años después, o sea el 2008, la planilla se incrementó a 4.697 obreros (574% de incremento) y la producción sólo aumentó al doble, es decir a 7.982 toneladas. Eh ahí, un verdadero antes y después.En buen romance, ello significa que con 3.032 trabajadores demás, la producción aumentó sólo un 100%, y ese fenómeno se mantuvo hasta el año 2012, cuando los precios ya habían alcanzado la cifra record de 11.89 $us por libra fina. Sin embargo, a partir de esa fecha, el fantasma de la caída del precio se hizo presente y el costo de la libra fina llegó a caer hasta los precios actuales, no habiendo tomado los recaudos recomendables para ese tipo de percances, como ser la racionalización de personal y la creación de un fondo de emergencia para dichas eventualidades, lo que obligará a una rigurosa reducción de personal, sólo comparable a la acaecida el año de la relocalización; entonces Sí será más creíble la analogía presidencial de un antes y un después.