El primer satélite cuántico está en órbita y dicen que es «anti hackers»

Permitiría establecer redes de comunicación inmunes al espionaje. Enviará mensajes lumínicos codificados.

Micius. Así nombraron al primer satélite cuántico, en honor al científico chino descubrió que la luz viaja en líneas rectas.



No fue el primero en colocar un astronauta en órbita, ni en pinchar la Luna con su divisa. Tampoco fue pionero en los viajes espaciales o el aterrizaje de robot de exploración. Sin embargo, desde esta semana el Experimento Cuántico a Escala Espacial (QUESS) se convirtió en el único satélite cuántico operativo del mundo. Según la Academia China de Ciencias (CAS), ya se completó el período de prueba de tres meses y todo funciona correctamente. Mediante el uso de fotones para teletransportar información encriptada, este aparato permitirá establecer redes de comunicación inmunes al espionaje.

El gigante asiático se posiciona como un referente de las comunicaciones. Su ventaja reside en el uso de la física cuántica para blindar charlas, mensajes y audio. Mediante pares de fotones indivisibles y a prueba de clonación, intentar intervenir una conversación será algo inadmisible y nadie podrá espiarlas.

El objetivo de QUESS -bautizado como Micius en honor al científico chino que 2.000 años atrás descubrió que la luz viaja en líneas rectas- es experimentar con la comunicación cuántica que a futuro podría ofrecer un campo de desarrollo superior como la teletransportación, un avance tecnológico de la ciencia ficción pero intentarán llevar a cabo con estas mínimas expresiones de la física.

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Este proyecto, que fue embarcado en el mes de agosto en un cohete Long March-2D, cuenta con la colaboración de la Academia de Ciencias de Austria (ÖAW). Wang Jianyu, subjefe ejecutivo, definió a QUESS como la primera plataforma de pruebas espaciales para la comunicación cuántica. También señaló que el nuevo satélite constituye la primera misión orbital de su país que no intenta imitar a otras y que busca innovaciones propias.

De acuerdo con la agencia china Xinhua, la principal función de este sistema será enviar mensajes cuánticos codificados imposibles de ser interceptados por hackers, lo que supondría un paso enorme hacia la construcción de una red mundial que pueda transmitir información confidencial sin riesgos de vulnerabilidad.

El despegue. Así partía el satélite cuántico chino, en agosto pasado, en la base espacial de Jiuquan. (AP)

Y si bien Estados Unidos, Europa y Japón ya experimentaron con las comunicaciones cuánticas en la superficie del planeta, China, que también trazó una red terrestre entre Pekín y Shanghái, es el primero que lleva la investigación al espacio, lo que abre la puerta a nuevas dimensiones. “A la larga, hay altas probabilidades de que esto reemplace la tecnología de comunicaciones actual”, apuntó Anton Zeilinger, físico teórico y experimental, presidente de la ÖAW.

La tecnología de comunicación digital que se emplea actualmente en los teléfonos inteligentes es muy simple de hackear porque cada pieza de información es transportada en electrones que pueden ser interceptados y analizados.

En cambio, una red cuántica lleva la información en fotones (diminutas partículas elementales responsables de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético) y cada parte contendrá las claves de encriptación necesarias para decodificar la información. Y como estas partículas de luz más pequeñas que los átomos dependen una de la otra, si alguien pretende intermediar la comunicación, la clave cambiará y los datos se autodestruirán.

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El terreno militar, gubernamental y financiero varias naciones siguen de cerca los resultados de este programa. Y aunque Pekín siempre defendido el carácter civil y pacífico del proyecto, tanto Europa como los Estados Unidos ven con recelo estos avances y temen que la segunda mayor economía del planeta quiera tomar ventaja en el espacio en caso de que en el futuro surjan conflictos con sus adversarios.

La ambiciosa misión demandó a los ingenieros y físicos dos años de investigación. Y si bien se desconoce cuánto invirtió China en QUESS, trascendió que se trata de una apuesta nacional masiva en investigación científica de avanzada, que abarca desde minería en asteroides hasta manipulación genética.

Fuente: clarin.com