Fuga de presos de Brasil genera alerta en Bolivia

Luego de la masiva fuga de reclusos peligrosos que acabó con una masacre en una cárcel de Brasil, la Policía de ambos países intercambia información para evitar que busquen refugioLa población brasileña se conmocionó ante la trágica matanza en las dos cárcelesEL DEBER / G.Arancibia / D. JaramilloLas autoridades de Bolivia ya tomaron medidas preventivas para evitar que algunos de los más de 150 reos peligrosos, de bandas criminales como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho, que fugaron de la cárcel de Brasil del Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj) de Manaos, estado de Amazonas, con saldo de al menos 60 muertos, busquen refugiarse en territorio nacional y cometer actos delictivos que pongan en riesgo la seguridad de los habitantes.El ministro de Gobierno, Carlos Romero, confirmó a EL DEBER que hay acuerdos binacionales entre Brasil y Bolivia para reforzar el control policial en la extensa frontera con el vecino país, principalmente en San Ignacio de Velasco, San Matías y Puerto Suárez. Los oficiales de enlace de la Policía de Bolivia y la Federal y la civil ya coordinan acciones y realizan intercambio de información de los reos fugados que aún no fueron detenidos.Carlos Romero manifestó que con esa información se ejecutan controles en las fronteras y si se descubre que los reclusos fugitivos intentan ingresar, se procederá a su inmediata captura. El ministro asimismo informó de que se instruyó a la Policía y a Migración para que  realicen rastrillajes en las poblaciones fronterizas, donde llegan en primera instancia en busca de refugio.Para el Ministerio de Gobierno, en estos casos de alto riesgo se manejan dos hipótesis. Una que los reos fugitivos con antecedentes criminales en su país se internen en Bolivia para eludir a la justicia y otra que si logran refugiarse en territorio nacional durante ese tiempo se involucren en hechos delictivos que pongan en riesgo la seguridad de los pobladores.El comando en Santa CruzPor su parte, el jefe de la Policía de Santa Cruz, Juan Carlos Dalence, manifestó que se ha puesto en alerta al personal policial de frontera, sobre todo en San Matías y en Puerto Suárez, para controlar con más rigurosidad el ingreso de extranjeros, especialmente brasileños, en razón de que hace unos días se dio la fuga de reclusos de una cárcel de Manaos (Brasil).Ante la consulta sobre si la Policía Federal de ese país envió a Bolivia una lista con nombres y fotos de los prófugos, la autoridad indicó que sí.“Estos reclusos brasileños podrían ingresar al país, hemos reforzado con servicio extraordinario que está funcionando con el grupo Delta en San Matías, San Ignacio y Puerto Suárez. La alerta ha sido general e internacional. Todos los países. Hay una lista con algunas fotos que ha emitido el Gobierno brasileño poniendo en alerta a los países vecinos”, indicó.Histórica tragediaLa matanza de Manaos, la segunda más grave en la historia de Brasil tras Carandiru, cuando 111 reos murieron en un motín en San Pablo, terminó el lunes por la tarde tras un choque entre reos miembros del PCC y de la banda local Familia del Norte (FDN), aliado del Comando Vermelho. Los brutales asesinatos y su ostentación de la violencia -la mayoría de las víctimas fueron decapitadas y mutiladas- respondieron, según las investigaciones, a una venganza del FDN contra el PCC, nacida en los 90 en una cárcel de San Pablo.Una «tragedia anunciada» para expertos como Camila Dias, profesora de la Universidad Federal del ABC, que venían alertando de las consecuencias desastrosas que podía traer para el deficiente sistema penitenciario brasileño la guerra abierta entre el PCC y el Comando Vermelho. Las dos organizaciones criminales más poderosas del país rompieron su alianza en julio, dando inicio a una carrera sangrienta por el dominio nacional del narcotráfico. Después de lo ocurrido en Manaos, organizaciones  como Human Rights Watch e incluso el papa Francisco llamaron la atención sobre las condiciones de vida en las cárceles de Brasil, consumidas por la superpoblación y el dominio de las bandas. Cinco días después, la historia se repite y estalló un segundo motín en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo de Boa Vista, en el estado de Roraima, en menos de una semana, con 33 muertos, que sumados al primer motín arroja la escalofriante cifra de 93 víctimas.Huellas en Bolivia La Policía registra que las zonas de mayor riesgo de ingreso de prófugos de las cárceles brasileñas son San Matías,  Puerto Quijarro y Guayaramerín (Beni). En San Matías se lamentó la muerte de más de 50 personas en los últimos 10 años y casi todas acribilladas en ajustes de cuentas por sicarios brasileños que lograron refugiarse en el país para burlar la justicia brasileña.En agosto de 2014, el Ministerio de Gobierno informó sobre la captura de cinco personas en Santa Cruz en poder de armas de grueso calibre. Tras las primeras pesquisas, se pudo establecer que estas personas tenían relación con el PCC