La muerte súbita, una arritmia gravísima en la que los primeros segundos son cruciales

En la Argentina, hay alrededor de 40 mil casos de muerte súbita por año. Son fallecimientos inesperados, no traumáticos ni violentos: la persona muere sin darse cuenta. Pueden ocurrir a cualquier edad, en aquellos que no tuvieron síntomas o que los tuvieron en la hora previa; en personas que tenían una enfermedad cardíaca conocida o absolutamente ignorada. Pueden estar relacionados con una actividad física o pueden no estarlo. Se presentan como un enigma, pero los expertos coinciden en que puede interrumpirse e incluso prevenir.

Casi el 90 por ciento de los casos se debe a la aparición de una arritmia gravísima, llamada fibrilación ventricular. «Cuando esa arritmia sobreviene, el corazón es incapaz de bombear sangre y la muerte aparece en pocos minutos”, explican desde la Fundación Cardiológica Argentina. En pocos minutos también puede detenerse: los primeros tres, a partir del instante en que la persona pierde el conocimiento, son cruciales.



“La mayoría de las muertes súbitas ocurre fuera de los hospitales: en la casa, en el trabajo, en los clubes, incluso en la calle. Lo que demuestra la necesidad de que la comunidad sepa qué hacer frente a ella”, dice el presidente de la entidad, Roberto Peidro, a Clarín. La ecuación es sencilla: cuántas más personas estén capacitadas en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y cuánto más cerca haya un desfibrilador -el dispositivo que devuelve el latido normal al corazón- mayores serán las posibilidades de salvar una vida.

Desde el año pasado y para difundir lo vital de ser una sociedad preparada, del 20 al 27 de agosto se conmemora la «Semana de la lucha contra la muerte súbita», en la que se dan clases y cursos gratuitos de RCP y utilización de desfibriladores. La respuesta en el momento es fundamental, pero los médicos recuerdan la importancia de llevar una vida saludable, que incluya una alimentación adecuada, ejercicio físico y buen descanso. También, subrayan el valor de hacerse chequeos periódicos. «Una consulta médica, un electrocardiograma, un ecocardiograma y una prueba de ejercicio nos dan un panorama de cómo está el corazón -agrega Peidro-. Si existe la sospecha de otras enfermedades, se pasa a un segundo escalón de estudios».

Fuente: clarin.com