Casi nada ha cambiado en el recinto, a pesar de los compromisos asumidos durante la visita del papa. Siguen el alquiler de ambientes y los cobros a los presos. Hay 125 policías para 5.000 reos.Cárcel con problemas Palmasola es el recinto de mayor población en Bolivia. Este es el ingreso al régimen abierto o PC-4. La reja de entrada se puede observar al fondo. Foto: Berthy VacaEL DEBER / Berthy Vaca/Guíder ArancibiaEl 8 de julio de 2015, el papa Francisco visitó la cárcel de Palmasola por primera vez. Su llegada fue un alivio y la esperanza de cambio en el recinto carcelario más poblado del país con más de 5.000 internos para acabar con los actos de injusticia. El pontífice pidió no confundir reclusión con exclusión pero también hubo promesas de las autoridades y de los reclusos para actuar con solidaridad por mejor trato humano y para mantener una disciplina sin hechos de violencia.La noche del martes un interno murió de forma violenta y dos quedaron heridos en régimen abierto PC-4 ignorando los acuerdos ante el papa.“La única promesa que se cumplió fue el asfaltado de la entrada y la plantación de arbolitos para jardineras en régimen abierto. Siguen los cobros indebidos, los alquileres de habitaciones, las pugnas de poder y la ausencia de las autoridades para hacer una clasificación de reclusos”, dijo la representante de la Asamblea de Derechos Humanos, María Inés Galvis, y agregó que nadie frena los castigos físicos impuestos por los mismos internos a sus compañeros más débiles. Lamentó que las autoridades del Gobierno, de la Gobernación y de la Alcaldía no pongan voluntad para construir una cárcel modelo.Según datos del Ministerio de Gobierno, el año pasado, de 54 muertes que se registraron en los diferentes penales del país, cinco fueron por causa de riñas y peleas entre internos.La pastoral carcelaria y social, cuyas representantes religiosas ayudan desde hace varios años a los internos, ven que casi nada ha cambiado.Testimonios de policíasUn policía que trabaja desde hace unos cinco años en Palmasola se animó a revelar detalles de lo que se vive día a día en el penal cruceño. Contó que el alquiler de ambientes sigue y que hay internos que pagan entre $us 300 y 500 al mes. Además, aseguró que hay gente fuera del penal que se beneficia con estos alquileres.El uniformado, que pidió mantener en reserva su identidad, reveló que antes había 24 pabellones rústicos (galpones) y que ahora hay 33 hechos por los internos. “Unos viven como reyes y otros como miserables”.Según el policía, en el penal hay 13 torretas y forman fila cada día 60 policías incluyendo los que se encargan de la parte administrativa. De ese número 20 salen a custodiar a presos a los hospitales y a los que tienen arrestos domiciliarios, por lo que el penal queda casi desguarnecido frente a más de 5.000 internos. Esto significa que quedan 125 reos por cada uniformado.También habló sobre las carencias del penal. “Recién fuimos al PC-7 y vimos que faltaban ocho candados, nosotros tuvimos que poner dinero de nuestros bolsillos para reponer. A veces no hay focos y tenemos que rogar a los presos para que nos ayuden a comprarlos. Vi a una reclusa colombiana con cama de tres plazas y con todos los servicios, mientras que otros no tienen en qué echarse. Como la Gobernación paga el consumo de la luz y del agua los presos hacen plata y las pugnas por el poder con fines económicos son permanentes”, comentó.El diputado Tomás Monasterio lamentó los enfrentamientos entre reos y observó responsabilidad del ministro de Gobierno, Carlos Romero, por el descontrol que hay en las cárceles.Versiones contradictoriasSobre la refriega entre reos, las autoridades aseguran que la pelea se originó entre dirigentes del penal por desacuerdos en la actividad que organizaban para Carnaval. “En las fechas cívicas o feriados realizan actividades dentro del marco legal permitido, sin excesos. Con esto, no habrá actividad por seguridad”, dijo el director de Régimen Penitenciario, Iver Melgarejo.Similar versión dio el comandante de la Policía, Juan Carlos Dalence. Dijo que todo volvió a la normalidad en el PC-4, donde habitan más de 4.000 internos, muchos de ellos con sus familias.Gonzalo Medina, director de la Felcc, indicó que luego de la muerte de Jaime Fernández y de las lesiones a José Eduardo Díez Rojas y Carmelo Ferrufino García “estamos realizando una investigación orientada a identificar a los autores del hecho de sangre. Hay responsables por identificar para luego citarlos y tomarles su declaración”, señaló.Según Medina, el fallecido Fernández había entrado a Palmasola cinco veces por homicidio, robo agravado y violación.Familiares de las víctimas refutaron la versión oficial indicando que la reyerta se desató por una pugna de poder entre dirigentes de los internos. Uno de los sobrevivientes le comentó a su esposa que Víctor Hugo ‘Otis’ Escóbar Orellana (30), subregente en el PC-4, supuestamente planeó la muerte de su titular, Leónidas Rodríguez, para quedarse con el mando; Rodríguez encaró a su segundo y hubo una discusión en presencia de los representantes de los pabellones.“Voy a averiguar ahorita mismo”, habría sentenciado Leónidas. “Todo fue por la disputa de poder. Yo estaba en el penal cuando sucedió. Mi esposo me dijo que lo mandaron llamar adelante (a la entrada del recinto); que iba a haber una reunión porque el señor Otis quería mandar a matar al regente para quedarse con el poder. Al término de la reunión los encargados de los pabellones empezaron a retirarse y Otis les cerró el paso a algunos; ese rato entraron sus disciplinas (personal de seguridad interna) y golpearon a Ferrufino, a mi esposo y luego al que falleció”, relató la mujer, a quien otros reos impedían que saliera de su cuarto para que no viera la paliza a su pareja.El estado de salud de los heridos es dispar. Ferrufino está en estado crítico con traumatismo encefálico, mientras que la vida de Díez no corre peligro, declaró Marcelo Cuéllar, director del hospital San Juan de Dios