Jaime D’mare C. Evo Morales se dio el gusto. La consigna, el enemigo principal, el leitmotiv de hacerse dirigente sindical y luego político, fue la Ley 1.008. Poco antes de que Evo sea dirigente, el gobierno de Paz Estenssoro en 1988, había promulgado la ley, ante la incontrolada extensión del narcotráfico y los cultivos de cocales en el Chapare. Desde esa época anduvo tras el objetivo de liquidarla. Reclamaba y exigía a voz en cuello, con movilizaciones y muertos de por medio, su abrogación. Quería el libre cultivo de la coca.No había otra motivación para los cocaleros. No reclamaban por mejores condiciones de vida, ni reclamaban por el permanente alza del costo de vida que afectaba a todos los bolivianos, ni siquiera les importaba el desarrollo alternativo que prácticamente ha construido el Chapare productor. No había otras demandas sociales, como la pobreza que es casi general en esa zona, más que la coca, como ahora mismo.Finalmente Morales salió con su gusto. Triunfante, ante una concentración cocalera en Chimoré, declaró: “hemos enterrada la 1.008”, a la par que anunció la nueva ley sobre Sustancias Controladas, hecha a medida y gusto de ese sector. Logró su cometido. Cumplio la oferta sindical y electoral.Antes de la 1.008, el Chapare era tierra de nadie. La cocaína se vendía como cualquier otra mercancía, sin control alguno. En Shinaota, la meca de la cocaína, los narcotraficantes pesaban en romanas, kilo a kilo la “merca” en plena calle, a la luz del día, y la vendían al mejor postor en abierto y libre juego de demanda y oferta.A lo largo de la carretera, al bajar la zona de Corani, el paisaje se engalanaba con banderas de color verde y otras de rojo que señalaban los lugares donde se vendía coca, a la usanza tradicional de nuestro valle que antaño señalaba con banderita blanca los lugares de expendio de chicha, En los lugares de bandera verde se vendía la coca para uso tradicional. La roja señalaba la venta para otros fines, con diferencia de precios, por supuesto. No había controles ni retenes policiales. La presencia policial era casi nula. Uno o dos funcionarios policiales que no abastecían para controlar el maremagnum chapareño.Ante la incontrolable producción cocalera, hasta se hizo correr rumores de que podrían incendiarse los cocales usando residuos de la guerra del Viet Nam, aquellas bombas de napalm, o que la entomología estaba proponiendo producir unas mariposas capaces de devorar los cocales en cuestión de minutos.Que la coca era demandada por los mineros era el justificativo de los cocaleros para reclamar el libre cultivo, no obstante que fueron relocalizados, expulsados por la falta de sus fuentes de trabajo en 1985. No había justificación alguna para ampliar las ocho mil hectáreas de cultivos autorizados de coca por la 1.008, como ahora no hay razón para cultivar 22 mil hectáreas autorizadas por la nueva ley.El Ministro de Gobierno ha afirmado que en Santa Cruz aumentó el consumo de pijcheo de la coca y que hay más demanda del producto. Un brulote que ha sido respondido por la sociedad cruceña.Cualquiera sea el panorama, lo cierto es que Evo Morales ha salido con su gusto de liquidar la 1.008, a la que consideraba una ley influenciada por el gobierno de Estados Unidos.Los Tiempos – Cochabamba