Hay riesgo de rebalses por depredación en 5 cuencas del departamento de Santa Cruz

Buscan financiamiento para trabajos de protección.

Santa Cruz. Alertan sobre daños en los ríos Grande, Parapetí, Piraí, Yapacaní e Ichilo.

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Ref. Fotografia: Cuencas. El río Piraí ha sido el más afectado con la intromisión de actividades por agricultores y explotadores de áridos.

El director del Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del río Piraí  (Searpi), Luis Ernesto Aguilera, indicó que a causa de la depredación en las cinco cuencas (río Grande, Parapetí, Yapacaní, Ichilo y Piraí) que administran existe un riesgo de rebalse si no se ejecutan nuevos proyectos para reforzar los defensivos. El potencial riesgo afectaría a zonas donde existe una alta densidad poblacional y de infraestructura, además de todo el Norte Integrado, que es la principal zona agrícola del país.

El Piraí el más afectado. Aguilera calificó a la cuenca del río Piraí como la más “masacrada”,  situando específicamente problemas a la altura de El Torno por la carretera antigua a Cochabamba donde existe el riesgo de partirse la carretera, si llegara un caudal arriba de los  6 mil metros por segundo. Este fenómeno estuvo cerca de ocurrir en el 2015 cuando el caudal superó los cinco mil metros cúbicos sin mayores tragedias.

Asimismo, del lado de Porongo corren riesgo todas las urbanizaciones del Urubó, así como muchos barrios de Warnes: Valle Sánchez, Paitití, Río Selva, entre otros que tienen altas probabilidades de inundación.

Aguas más abajo están también amenazadas  Colpa Bélgica, Montero, El Puente, Saavedra y San Pedro, donde los terrenos son más bajos. “Tenemos un proyecto estratégico en la cuenca del río Piraí desde El Torno hasta San Pedro, que es prioritario y se hará con financiamiento de Fonplata, el Gobierno y la Gobernación. Sin embargo, para hacer el mantenimiento de las cinco cuencas necesitamos 25 millones de dólares, que incluyen las zonas desde Saavedra hasta San Pedro, donde tenemos más debilidades porque son terrenos bajísimos y contamos con dos canales de escurrimiento superficial que acompañan la carretera y  siempre hay áreas productivas anegadas”, expresó Aguilera, al responsabilizar a las acciones del hombre de estos desastres con el avasallamiento y deforestación en las servidumbres ecológicas, la contaminación y la explotación ilegal de áridos en los ríos. Por su parte, Salomé Tupa, expresidente de los productores arroceros (Fenca) indicó que a causa de las inundaciones cada año corren el riesgo de perder sus cosechas, como ocurrió en el 2015, cuando se perdió más de la mitad de los sembradíos. La carencia de un sistema de riego los obliga a sembrar en zonas bajas, dijo.

EL DÍA

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