Niña muere por hambre y se abre un duro debate en Bolivia


La menor padecía epilepsia, pero no recibía tratamiento médico. Cuatro de sus cinco hermanos no tienen documentos de identidad. Autoridades ahora se movilizan para proporcionar ayuda.En busca de responsables solo el hermano mayor, de 19 años, contribuía con ingresos. La familia, compuesta por ocho personas, vivía en un cuarto de 4X4 metros / Foto: Ana María SaavedraDejó de convulsionar y pensaron que dormía. Eva, una niña de 12 años, perdió la vida la madrugada del jueves en un barrio de la ciudad de El Alto, tras  una semana en la que apenas probó bocado. Su muerte abrió un intenso debate sobre la efectividad de las políticas sociales que encaran autoridades de los diferentes niveles del Estado.“Le daban convulsiones seguidas; unas ocho veces al día y la última semana de su vida perdió el apetito. A la fuerza le hacía comer, ha perdido vitalidad, ha decaído”, explicó Alan, hermano mayor de la familia, que a sus 19 años se encargaba de proveer dinero, trabajando eventualmente como ayudante de albañil.La autopsia legal al cadáver determinó que la causa del deceso de la menor fue “desnutrición extrema”, sumada a la epilepsia que padecía desde hace al menos cuatro años y no recibía tratamiento.“Ella estaba bastante flaquita, era solo huesos. Su papá estaba recostado a su lado”, explicó Sonia Yujra, representante de la Defensoría de la Niñez de la Alcaldía de El Alto, institución que descubrió el cadáver recién el viernes antes de mediodía.Los ocho integrantes de la familia vivían en alquiler en el barrio Junt’uma (agua caliente) del distrito 8, tras ser desalojados de otro espacio. Un cuarto de 4×4 metros albergaba a seis hermanos y dos progenitores; apenas tenían un catre, una cocina, algunas ollas viejas y platos rotos; ropa y frazadas que tendían en el piso para dormir.Cinco de los seis hermanos no tienen documentos de identidad, al igual que sus padres. Solo Alan salió bachiller, mientras que el resto de los menores dejó de ir a la escuela por la falta de materiales. Migraron hace 14 años desde YungasAntonio (13), Andrés (8), Serafina (7) y Paola (13) permanecen bajo la custodia de las autoridades, mientras que el padre (54) y la madre (44) están internados en el hospital de Clínicas de La Paz. Ella presenta una situación más severa, producto de una infección, una hernia umbilical, un tumor a nivel de ovario, lesiones dérmicas y otras enfermedades.El cuerpo de Eva es velado en un espacio comunal de la zona Senkata y será enterrado mañana en el cementerio ‘Parques de Ventilla’, gracias a la colaboración de personas solidarias; autoridades de la Unidad de Gestión Social, dependiente del Ministerio de la Presidencia, y la Alcaldía de El Alto se movilizan para proporcionar ayuda a la familia.Por casualidadUna vecina denunció que en el barrio se realizaba una construcción fuera de norma, eso permitió descubrir que en un cuarto vivían los adultos y menores. Se alertó a la Defensoría, constataron la precaria situación y procedieron al levantamiento del cuerpo sin vida de la niña.“Si llegábamos antes, podíamos salvar la vida de Eva. Nosotros no nos hubiéramos enterado del caso si la vecina no iba a quejarse por ser afectada en su inmueble”, manifestó Yujra. La alcaldesa de la ciudad de El Alto, Soledad Chapetón, lamentó la muerte y la atribuyó a la “irresponsabilidad por parte de los progenitores”.Debate en redes socialesCuestionamientos al presidente Evo Morales por su viaje a Cuba para tratarse algunas dolencias, críticas al denominado “proceso de cambio”, a la gestión de la alcaldesa alteña e incluso algunos relacionamientos con el debate por la despenalización del aborto, sobre la causal de la ‘pobreza’, esos fueron algunos de los mensajes que se vieron en Facebook y Twitter sobre el trágico hecho.Impotencia y rabia fueron otros de los sentimientos expresados. Desde la Defensoría de la Niñez se instó a visibilizar este tipo de hechos para que puedan ser atendidas de manera oportuna. “A la población, no seamos indiferentes a las situaciones adversas, a la pobreza”, solicitó la funcionaria edilEL DEBER / Jesús Reynaldo Alanoca Paco