Vivir a los pies de la Muela del Diablo cuesta $us 50, el metro

La comercialización comenzó en 2012, entonces el metro se valoraba en 18 dólares. La gente que habita en pequeñas habitaciones en el lugar es la que vende, pero advierte que “todavía no hay papeles por problemas entre La Paz y Mecapaca”.

Ivone Juárez /  La Paz

Una casa a los pies de la Muela del Diablo, uno de los íconos naturales  de  La Paz  y gran atractivo turístico, es un sueño que se puede hacer realidad con un capital de 15.000 dólares, si se quiere un terreno de 300 metros en el lugar, donde se puede construir una vivienda con una vista fascinante    de la ciudad de La Paz: la zona Sur, el centro y hasta la ciudad de  El Alto y la Cordillera Real con sus nevados.

“Sí, tenemos terrenos por acá, los de la derecha ya están vendido, los de arriba todavía no, esos son más grandes, hasta de 700 metros, por aquí hay de 300, a 50 dólares el metro”, dice una mujer mientras señala hacia el verde espacio que se extiende a los pies de la Muela del Diablo, ese cerro coronado con  una formación rocosa que emula una muela, la que se ve desde cualquier punto de la zona Sur de La Paz. 

Esa característica convirtió al lugar en uno de los sitios turísticos naturales de la sede de Gobierno recomendados para  visitar,  igual que el Valle de la Luna o el Valle de las Ánimas.

Pero el sitio turístico tiene hasta urbanizaciones donde aún  no se iniciaron construcciones pero se puede evidenciar las “marcas” de sus propietarios. Hasta ayer las señales de pertenencia eran restos de ch’allas, serpentinas a modo de cercos de papel.  “Vinieron  en Carnaval a ch’allar sus terrenitos”, confirma la mujer que sale de una habitación construida abajo, a unos 20 minutos de los pies de la Muela del Diablo.

¿Por qué no están construyendo todavía?, se le pregunta. “Es que no hay papeles todavía, por ese problema entre Alcaldía de La Paz y Mecapaca, pero ya van a haber”, responde. ¿Quiénes son los dueños de esos terrenos? La mujer señala hacia unos cuartos que están  más abajo y dice: “Allá”. “Pero no están ahora, dejame tu número de   teléfono y te van a llamar para explicarte”, añade inmediatamente.  

A estos terrenos que ofrece la mujer se llega desde la zona Sur, tomando la calle 35  de Cota Cota,  que está sobre la avenida Costanera. Son 30 minutos en auto, subiendo por el barrio   El  Pedregal. En el camino se ve un  grupo de gente caminando con mochilas al hombro, su destino es la Muela del Diablo. Siguiendo el camino serpenteante, abierto con maquinaria pesada, pero aún de tierra, se llega a una especie de portón gigante, donde se lee “Mecapaca”. Unos niños cobran el peaje: cinco bolivianos.


    Urbanizaciones

Pero el lado de la Muela del Diablo al que se llega por El Pedregal no es el único donde se ofrecen terrenos, sino también en el lado de Lipari, Río Abajo. Empresas inmobiliarias ofrecen lotes organizados en urbanizaciones, hasta de 50 dólares el metro. Abrieron un camino que envuelve la subida a la formación rocosa. 

“Esta urbanización se comenzó a vender en 2012, entonces el metro estaba a 18 dólares. Es una inversión a largo plazo y puede pagar a plazos, los papeles están en trámite, compramos todo esto a los comunarios”, indica un vendedor de esos lotes.

La subida en movilidad se prolonga por unos 20 minutos y cada pedazo de terreno -según el vendedor-  tiene dueño. El final del camino es una explanada desde donde se admira las poblaciones de Río Abajo. Al levantar un poco la cabeza uno se encuentra otra vez con el espectáculo que, a unos metros, regala la Muela del Diablo.

 

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Fuente: paginasiete.bo

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