El argentino, que está a dos goles de los 500 en el Barça, no marca en el campo del Madrid desde 2014
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La bronca de Messi

El argentino, que está a dos goles de los 500 en el Barça, no marca en el campo del Madrid desde 2014

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Messi, en el entrenamiento previo al clásico. REUTERS

Hay que ser atrevido para dar los buenos días a Messi. El 10 ha pillado incluso en los rondos previos al clásico. Los futbolistas se pasan la pelota en series de 20 toques y cuando los que permanecen en el medio son incapaces de interrumpir la jugada se para el ensayo y se les aplaude en señal de escarnio para después hacerles la mosca —un pasillo de jugadores que reparten coscorrones a los damnificados—; Messi, Piqué y Carbonell fueron los señalados en la sesión previa al viaje a Madrid.



Y no es una novedad en el caso del rosarino, ni del tridente, retratado en noviembre del año pasado, en la previa de la Champions, contra el Manchester City. Luis Suárez, Messi y Neymar tuvieron que soportar entonces las chanzas de sus compañeros del Barça. La delantera, y también Messi, salió malparada de la eliminatoria con la Juve, sobre todo porque no pudo meter un gol en dos partidos, y al 10 todavía le escuece no haber podido batir a Buffon.

No está de buen humor el argentino, afectado todavía por el impacto de la Champions. A partir de Messi, el Barcelona aspiraba a recortar la diferencia con el Madrid en el palmarés del torneo. Y resulta que solo ha ganado uno en los últimos seis años —Berlín 2015 después de Londres 2011—, cuando el 10 ha pasado por su madurez, a punto de cumplir los 30 años, y sigue sin marcar en los cuartos de la Copa de Europa.

No se discute a Messi, tampoco después del empate del miércoles en el Camp Nou, sino que se debate sobre cuál debe ser su sitio en la cancha y se pregunta sobre si conviene o no dar continuidad al tridente con el que Josep Maria Bartomeu alcanzó la presidencia después de conseguir el triplete nada más llegar Luis Enrique al Camp Nou. Luis Suárez ya suma cuatro partidos sin marcar y se supone que Neymar no podrá jugar en el Bernabéu.

El 10, mientras, ha disputado más minutos que nadie (3.682) y ha marcado tantos o más goles en que en temporadas anteriores: 45, a dos de los 500 con la camiseta del Barcelona. También tiene una hoja de servicios impecable en el clásico: 21 tantos en 31 partidos, 12 en Madrid, escenario en el que todavía se recuerdan sus dos dianas en abril de 2011, previas a la final europea de Wembley.

Ocurre que también se ha quedado seco desde marzo de 2014, en tiempos del Tata Martino, cuando anotó un triplete, con dos goles de penalti: 3-4. Messi no se ha estrenado como goleador ante el Madrid con Luis Enrique. La temporada pasada, además, solo disputó 34 minutos en la goleada azulgrana en el Bernabéu: 0-4. El argentino salía de una lesión y propició que Sergi Roberto formara como falso extremo ante el equipo de Rafa Benítez.

La ausencia de Neymar por sanción (15 goles) posibilitará que Luis Enrique pueda volver a jugar con una alineación que será rematada por Suárez (31 tantos). Los números delatan la dependencia del tridente (91 de 143 goles) en un equipo que si por una parte es cuestionado en Europa, ha sido fiable en la Liga, ganador de seis de las últimas ocho ediciones, y ha competido muy bien con el Madrid: cinco victorias, un empate y dos derrotas en las últimas ocho visitas al Bernabéu.

Vencedores en campos como los del Atlético, Sevilla, Valencia y Athletic, y penalizado en sus salidas a Málaga, A Coruña y Villamarín, el Barça sabe que está ante su última oportunidad para disputar el liderato al Madrid. Nadie se olvida tampoco que la última vez que se vio cabreado en serio a Messi fue en abril de 2012, el último año de Guardiola en el Camp Nou, cuando en la misma semana el Barça fue eliminado de la Champions por el Chelsea y derrotado en la Liga por el Madrid. El 10 no quiere volver a pasar por las mismas cuando está a expensas del fallo del Tribunal Supremo por su delito fiscal y de renovar su contrato con el Barça.

Fuente: elpais.com