Aunque esta enfermedad es más frecuente en niños que en niñas, una vez pasada la pubertad la tendencia se invierte, algo para lo que hasta ahora no había explicación.
LA CULPA ES DE LA TESTOSTERONA
En busca de un factor determinante en las diferencias establecidas entre hombres y mujeres a partir de la pubertad, un equipo de investigadores del Walter and Eliza Hall Institute, de Australia, centraron su atención en la testosterona, conocida por ser una de las hormonas implicadas en la aparición de los caracteres sexuales secundarios masculinos.Y así fue como descubrieron que, efectivamente, esta hormona suprime la acción de las células linfoides innatas de tipo 2 (ILC-2), un tipo de células inmunitarias que reaccionan en exceso frente a estímulos como el polen o los ácaros del polvo, dando lugar a los síntomas del asma.Esto explicaría por qué los niños sí sufren ataques de asma cuando son pequeños, pero en muchas ocasiones estos remiten con la llegada de la pubertad, cuando la testosterona comienza a inhibir la acción de ILC-2, mientras que las niñas no corren esa suerte y siguen sufriéndolos después de la adolescencia.Este descubrimiento plantea una nueva diana de búsqueda de tratamientos frente al asma, ya que podría buscarse un modo de inhibir las ILC-2 en las mujeres. Sin embargo, esto debe hacerse con cuidado, pues estas células inmunuitarias no tienen sólo esta función en el organismo, sino que también tienen otros papeles beneficiosos, como la lucha contras las infecciones parasitarias, por lo que inhibirlas demasiado podría ser peligroso.De momento el siguiente paso de la investigación sería, por un lado, comprobar en qué proporción afectan las enfermedades causadas por parásitos a los hombres, en comparación con las mujeres y, por otro, estudiar el poder de algunos fármacos ya conocidos en la supresión controlada de ILC-2, con el fin de sustituir los medicamentos actuales, cuyo consumo puede conllevar un gran número de efectos secundarios. Fuente: El Español