El psicólogo de los rockeros habla de Charly García, el Indio Solari y Spinetta

Fabio Lacolla atiende músicos en su consultorio y hasta en giras. Dice que el rock, hoy, es «porno, veganismo y Spotify». 

Fabio Lacolla, psicólogo de rockeros argentinos./ Rubén Digilio.

Fabio Lacolla, 52 años, es “demasiado rockero para psicólogo, demasiado psicólogo para rockero”. La frase, autodescripción alla Jethro Tull, está en su libro Estar en banda (Galerna). Psicología del músico de rock, que va a presentar el martes a las 21 en Makena (Fitz Roy 1519). Digamos que el Lic. Lacolla, docente de la UBA e investigador de la DePaul University de Chicago, toca el bajo con el seudónimo de Dr. Poroto, escribe ensayos y atiende pacientes en su consultorio de Caballito. Su especialidad: los músicos de rock. Los trata desde hace más de 15 años, en sesiones grupales o individuales. Por secreto profesional, no da sus nombres. Puede llevarlos al diván o a terapias más laxas, en estudios de grabación, recitales o giras: “A veces me piden que acompañe con charlas a lo Griguol”, explica.

¿Qué características psicológicas tiene un rockstar?

Lo que determina a un rockstar es el narcisismo y bancarse la mirada del público. Algunos adoptan la distancia, hacen de la ausencia una presencia; otros no. El frontman tiene que tener un alto grado de capacidad de seducción y, agregaría, una pizca de psicopatía, de manipulación bien entendida. Más allá de la música, debe despertar algo en el público, sostener un misterio. Sandro tenía el cuerpo, la mirada, el carisma de un rockstar, aunque el rock lo dejó irse.

¿Qué diferencia hay entre el rockero siglo XX y XXI?

El “sexo, drogas y rock & roll” dejó paso al “porno, veganismo & Spotify”. Porno y Spotify, por el retroceso de lo presencial: todo se da a través de pantallas, de redes que colonizan . Otro cambio marcado es que el público dio vuelta la dialéctica amo/esclavo: pasó a ser el amo, el que dicta lo que tiene que hacer el músico para que lo amen. El show se cayó del escenario y ahora está abajo, en la previa, los rituales, la catarsis colectiva.

Fabio Lacolla en su consultorio./Rubén Digilio

¿Rockeros veganos? ¿La autodestrucción dejó de ser romántica?

Hay músicos jóvenes que no se enteraron de que la caricatura del reviente, la droga y el alcohol no va a mejorarlos en la consideración del público. Los rockeros que vienen del siglo pasado se cuidan. No es real que Keith Richards vaya por la vida con un Jack Daniel’s en la mano. Pobre del artista que se convierte en su propio fetiche, en su merchandising, que deja de ser sujeto para ser objeto. Nunca hay que dejar que el personaje domine a la persona. El personaje es una impostura que necesitan el mercado, el público, la discográfica y tal vez la obra. Pero es situacional.

Al hacer humor con esas imposturas, Capusotto se topó con reacciones de enojo como la de Juanse.

Fijate que el humor no entraba en el rock salvo excepciones, como Los Twist o Los decadentes. Era mala palabra, era bizarrear el concepto rock. Hoy muchas bandas lo usan en lo compositivo. La caricatura es un espejo que la sociedad te pone enfrente y no veo por qué el rock debería estar al margen. El problema con el rockero es que no se permite mostrar su debilidad, no sabe qué hacer con ella, salvo ponerla en canciones. Por eso muchos se formatean en “actitud rock”, lo que genera mucho estrés. Hay rockeros que para poder ser ellos mismos se excluyen de la vida pública, se encierran, se autodestruyen.

En el libro sostenés que la genialidad tiene fecha de vencimiento y hablás de su falso vínculo con la locura.

El genio es talentoso a pesar de la locura y más allá de las sustancias que consuma. Me dirás: hay casos en los que el talento es exacerbado a través de una droga psicoactiva. Puede ser, pero es episódico. La droga no tapa, destapa: deja al descubierto la estructura psíquica. Por eso, las reacciones ante una misma sustancia son distintas. La genialidad tiene fecha de vencimiento y está bueno que el genio lo sepa. Algunos se frustran al no volver a pintar La Gioconda. Hay que decirles: ya está, ya lo hiciste, no lo tomes como parámetro. Y trabajar ese duelo, lograr ser otro. Volver del éxito es mucho más difícil que alcanzarlo.

¿Charly García supo sobrevivir a su genialidad o quedó rehén de ella?

El período de genialidad de Charly fue uno de los más extensos del planeta. El no se repitió musicalmente. Por otro lado, su psiquis fue limitando o marcando su estética artística. Mientras pudo, peleó; después se relajó, y está bien. Es un gran sobreviviente de su genialidad. Otros terminan aniquilados, muertos.

Fabio Lacolla sobre Charly García: "Es un gran sobreviviente de su genialidad".

En algún show de Calamaro me sentí desubicado entre veinteañeros. Pensé en cómo se sentiría él tocando ante un público de otra generación. En el rock suele darse este desfase etario. ¿Cómo lo viven los rockeros?

La rareza es que vos hayas estado ahí. El formato de Calamaro incluye al público postadolescente, más allá de la gente a la que le musicalizó gran parte de su vida y lo sigue igual. Calamaro puede jugar durante esas dos horas a ser el joven que fue. El tema es cómo se siente al bajar del escenario. Si no tuviera claro quién es, su edad, estaría en problemas.

Spinetta es uno de los rockeros que no daba “pendeviejo” en escena.

Spinetta componía para sí, siempre pensando en el disco siguiente. Era el futuro. Otros músicos terminan siendo fotocopias, covers de sí mismos, cosa que no critico; él, jamás. Spinetta ha tocado en lugares insólitos, para veinte personas, aun siendo Spinetta. Nunca tuvo dependencia de la masividad, como sí la tuvieron otros súpertalentosos.

Fabio Lacolla sobre Luis Alberto Spinetta: "Nunca tuvo dependencia de la masividad".

¿El Indio Solari quedó de algún modo esclavizado por la masa y la exigencia de ser “coherente”?

Sí, se quedó en un lugar muy pasivo, hasta te diría que sometido frente al discurso masivo. El rock es cuestionamiento. Si la multitud me dicta algo, yo, músico de rock, tengo que hacer otra cosa.

Fabio Lacolla sobre el Indio Solari: "Se quedó en un lugar muy pasivo, hasta te diría que sometido frente a un discurso masivo".

Pero en tu libro aclarás que el rock no tuvo un origen contestatario y que no es precisamente revolucionario.

El rock es producto del aburrimiento de pibes con guita que no sabían qué hacer y salían a romper vidrios. El rock es impostura. Si confundís puesta de escena con realidad, creés en Batman.

¿Impostura ante normas sociales y adecuación a normas del mercado?

Los músicos de rock están atravesados por el capitalismo, al menos los que son masivos. Si no, andá a tocar al bar de tu barrio y no transes con nadie. Las reglas son claras: hacete el loco pero hasta acá, porque tenemos que comer todos.

¿Siempre fue así ?

Hubo una época en que lo ideológico era condición necesaria para hacer rock. Pero el rock de este siglo le cedió espacio a la militancia política y se futbolizó. Hoy podés hacer rock vaciado de ideología, empobrecido. El público no exige, no porque sea tonto sino porque es emergente de una realidad social sin mística, individualista. Igual, a veces hay músicos que dicen algo y surge identificación, complicidad. Confío en que la guitarra nos va a salvar mientras siga sonando: no hay nada más lindo que una bofetada de un solo de guitarra, auque suene melancólico, antiguo.

Fuente: clarin.com