El agua que consumimos y que botamos


Hernán Cabrera M. Periodista y ex Defensor del Pueblo

El agua se nos acaba. Ya Saguapac lo dijo a El Deber que tenemos agua para unos diez o màs añitos. Las reservas de agua o los reservorios vienen siendo invadidos o destruidos por varios factores. El agua que ahora consumimos no es la misma de hace diez o veinte años. Antes tomamos agua directo de los rìos, de los riachuelos, de las norias y de las cañerías que instalaron las diferentes cooperativas. O incluso nuestras madres nos enseñaron a clarear el agua color barro cuando llovía con el cactus, y directo a tomar.

Ahora el panorama ha cambiado sustancialmente. El líquido vital, el agua que tomamos, que consumimos todos los días no tiene la misma consistencia de años antes, ni la pureza ni la calidad y por ello, los estilos de consumo han cambiado, porque las familias vienen comprando en grandes cantidades agua en botella, en bidones, o filtros para colocarlo a los grifos de la cocina o de los baños, para evitar los microbios o alguna otra sustancia. Sin duda, las empresas que ofrecen agua en botella han aumentado en los últimos años y cada vez van apareciendo otras y otras, encontrando en el agua que la naturaleza nos la regala, nos la entrega, un medio de lucro más, de negocio. Cielo, Vital, Amboró, Cabaña, Pil, Agua Pura, Villa Santa, Viscachani, y tantas marcas comerciales presentes en los mercados, supermercados y en las licorerías. Es un presupuesto extra para el agua.



Esa agua que antes consumìamos directamente, ahora se la tiene que hervir. Pocas familias se animan a tomarla sin estos reparos. Y de yapa a gastar otros recursos energéticos para ese fin, como el gas de nuestras cocinas. Y cuando se la hierve, notamos el cloro que se asienta en los recipientes. Demasiado cloro hará bien para la salud?

En fin, el agua y su estado actual es un problema estructural del país, que al parecer no está en la agenda de temas urgentes y necesarios abordar. Prueba de ello, es que ni el Gobierno, ni los gobiernos departamentales, ni municipales se animan a abordar la discusión de la nueva Ley de Aguas, porque hay muchos intereses, protagonistas diversos, además de grandes e ingentes cantidades de dinero en juego. La actual ley es de 1920, la que cual sigue vigente, la que sin duda, se quedó en el tiempo y está totalmente desfasada.

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Algo grave está pasando con las reservas de agua que existen en los parques y áreas protegidas, como el Amboró, El Choré, el TIPNIS, el valle de Tucavaca y otros, que vienen siendo afectados por los avasallamientos, la deforestación y la presencia de actividades de gran magnitud, como ser la exploración petrolera, minera, plantaciones de coca, en el caso urbano, con las construcciones de grandes urbanizaciones, a cuyos capitalistas no les interesa, el presente del agua. Ni mencionarlo al río Piraí, explotado irracionalmente, cuyo cauce disminuyò notablemente en estos años.

El 22 de marzo fue el Dìa Mundial del Agua, dìa en que la Universidad Nacional Ecológica realizò el foro: El agua, presente y futuro, en la que los expertos y autoridades, alertaron sobre esta delicada situación. Se dijo que la demanda de agua superará la oferta de agua en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, para lo cual se tienen que hacer las acciones integrales acordes a la realidad. Pero también se informó que actualmente Saguapac viene haciendo el proceso de extracción de agua potable a partir de los pozos subterráneos, los cuales deben ser perforados a gran profundidad, debido a la contaminación en el subsuelo, como causa por la filtración de aguas contaminadas que generan las fosas sépticas o los pozos ciegos, además de los basurales, que en casi todos los municipios de Santa Cruz, no tienen un sistema moderno de recolección y entierro de la basura. Así lo comprobamos en un estudio que hicimos en la defensoría del Pueblo, logrando visitar a 40 municipios, los cuales se limitaban a botar la basura en un espacio físico sin ningún tratamiento.

A ello hay que agregar lo que ya han señalado algunos estudiosos e instituciones importantes: Altas tasas de deforestación y degradación de bosques alrededor del parque Amboró y en la cuenca del río Piraí amenazan las áreas de recarga hídrica para Santa Cruz. En Bolivia se pierden aproximadamente 350.000 ha por año, lo que nos coloca entre los países con mayores tasas de deforestación en el Amazonas y el mundo (20 veces más del promedio anual) (Urioste, 2001NPR, 2012CEDIB, 2012; y El Diario, 2016).  Según FAN, en el Departamento de Santa Cruz, casi 1.4 millones de hectáreas bosque fueron destruidos entre el año 2000 y 2010 (FAN, 2012).

Cada persona al día consume o bota 100 litros de agua. Según Saguapac anualmente distribuye 75 millones de m3 de agua para la población, cifra que queda chica, si estimamos los más de dos millones de habitantes de la ciudad, y en función de ello, se estima que la demanda es de 131 millones de metros cúbicos de agua por año. Esto nos da una proyección de la magnitud del problema que tenemos que afrontar y resolver.

Hernán Cabrera M.Periodista y ex Defensor del Pueblo