Samsung lo ha vuelto a hacer, como desde 2015 siempre esperamos sin falta. Pese a la gran competencia presente en el mercado en este 2017 (y lo que queda), el Samsung Galaxy Note 8 parece, por casi todo, la pieza más futurista del año, continuando el legado de la pantalla infinita del Samsung Galaxy S8+.

Tras una hora de prueba en Londres no es posible conocer todos los entresijos de un terminal, para ello hace falta un plazo mucho mayor. Sin embargo, si es posible decir que el Samsung Galaxy Note 8 como ningún otro el momento en que se encuentra Samsung en hardware, con una evolución que en tan sólo dos años le ha llevado de recibir críticas brutales por el uso del plástico, a recibir alabanzas por un diseño industrial con cristal a ambos lados curvados en los extremos y al que muchos les cuesta imaginar cómo mejorar.

El Samsung Galaxy Note 8 crece hasta las 6.3″ manteniendo la misma resolución y relación de aspecto que los Galaxy S8, es decir 18.5:9. Continúan así los marcos ínfimos que caracterizan a la gama alta de 2017 y ventajas a nivel de experiencia como poder usar dos aplicaciones de forma simultánea en cuadrados sin deformar la interfaz. Como ya es característico, también llega la pantalla SuperAMOLED con Always On Display y, por supuesto, reproduce vídeo en HDR, que debutó hace un año con el Samsung Galaxy Note 7.

El tamaño en sí se siente prácticamente igual al de las 6.2″ Samsung Galaxy S8+, pero el cuerpo es más cuadrado y crece hasta un tamaño de 162.5 x 74.8 y 8.6 milímetros, lo que le lleva a un peso de 195 gramos, por los 173 de su hermano menor. La diferencia puede parecer enorme, pero en mano apenas se siente. En opinión de quien esto escribe, eso sí, este tamaño será demasiado grande para la mayoría del público general. Por muy bien que estén aprovechados los marcos, la realidad es que alcanzar la parte superior de la pantalla es un acto complicado para manos normales y pequeñas.

En cuanto a procesador volvemos a encontrar dos variantes, el modelo internacional con el mismo Exynos 8895 de los Galaxy S8 y el Snapdragon 835 para mercados como el estadounidense. A este hardware, el más potente que se puede encontrar en la actualidad de forma global en el mercado, se suman 2 GB de RAM frente a su hermano menor, haciendo un total de 6 GB.

El incremento se agradecerá a largo plazo y al tratar con el S-Pen y la doble cámara, que requieren de procesos extra que corren prácticamente de forma permanente. En nuestras pruebas, el Galaxy Note 8 se ha sentido muy fluido y veloz, pero hace falta usarlo en el día a día fuera de un entorno como el de la presentación para dictaminar si la experiencia mejora a la del Galaxy S8 y si permanece constante en el tiempo.

Con 64 GB de almacenamiento (sin de momento variantes con más capacidad) ampliables con microSD, protección IP68, Wi-Fi ac, Bluetooth 5.0 y USB-C con carga rápida, el resto de especificaciones se mantienen respecto a los Galaxy S8, exceptuando el gran plato fuerte y el que puede serlo menos. Dejemos lo bueno para el final.

La a priori única mala noticia del terminal es que pese a que su panel aumenta de tamaño, se queda en 3300 mAh de batería, perdiendo 200 mAh con el Galaxy S8+, que tiene 0.1″ menos. Hablamos de una reducción de tan sólo un 5%, que incluso es comprensible por el espacio ocupado por el S-Pen, pero que puede llegar a marcar la diferencia, como la marcan los 500 mAh entre los dos Galaxy S8. Habrá que esperar al análisis y a las cifras oficiales de autonomía, disponibles en el momento del lanzamiento.

Doble cámara

Por fin en un Galaxy. Si el S8+ presumía de no tener doble cámara, pero ofrecer la mejor cámara del mercado, Samsung finalmente ha dado con la tecla y nos brinda en el Galaxy Note 8 la misma calidad (a falta de pruebas), con el añadido de que ahora hay una segunda lente que la compañía surcoreana llama telefoto y que ofrece un zoom 2X sin pérdidas y un zoom digital hasta 10X que mejora mucho al de modelos anteriores como el Galaxy Note 5, con el que Samsung comparó en la presentación.

Por otra parte, y como no podía ser menos, Samsung ofrece “Live focus“, un efecto de desenfoque o bokeh que se aprecia en tiempo real (Samsung tiene experiencia respecto a esto con el HDR en directo), controlable por el usuario mientras dispara y a posteriori en la galería. Por defecto ofrece buenos resultados sin que tengamos que preocuparnos de ajustar demasiado, aunque se agradece que se incluya la opción de cambiar para esos casos en los que el software no mide bien. En otro artículo veremos más fotografías tomadas con este modo.

El Galaxy Note 8 llega con dos sensores de 12 megapíxeles que siempre se ayudan para combinar información y obtener la mejor toma posible. La lente normal o gran angular cuenta con una apertura de f1.7, como el Galaxy S8+, y la lente telefoto con una apertura f2.4. La gran novedad respecto a competidores es que Samsung es la primera compañía en equipar a ambas lentes con estabilización óptica, por lo que la fotografía en escenas de poca iluminación no se verá tan perjudicada o simplemente será posible donde otras no pueden ni intentarlo.

Biometría

El aspecto más polémico del Samsung Galaxy S8+ vuelve a serlo aquí.Encontramos una biometría representada por el escáner de Iris, el reconocimiento facial estándar y por un un lector de huellas situado en la parte trasera. Los pros y los contras se mantienen intactos. El escáner de iris volverá a pedir que situemos nuestra mirada en los puntos que el terminal reconoce, haciendo perder flexibilidad a la acción de desbloquear. El reconocimiento facial deja dudas sobre su seguridad, ante las vulnerabilidades encontradas desde el día uno en los Galaxy S.

El lector de huellas, por su parte, vuelve estar en la zona superior de la parte trasera, un lugar difícil de alcanzar, pero que Samsung se ve obligada a elegir ante la imposibilidad de integrar el lector en la pantalla. Es el precio a pagar por la pantalla infinita, y no es la primera compañía en enfrentarse a este problema.

S-Pen y funciones exclusivas

Llegamos a la esencia de cualquier Samsung Galaxy Note, a lo que desde el principio de los tiempos le ha hecho diferente y aún no ha sido emulado con éxito por otras compañías, el S-Pen. De ser un stylus con el que tomar alguna nota suelta se ha convertido en algo tan preciso como un lápiz, ofreciendo 4096 niveles de presión y una punta de 0.7 milímetros que, como ocurre en la Galaxy Tab S3, permite dibujar con gran precisión, para luego compartir en PenUP y su comunidad de artistas digitales. Como el resto del Note 8, es totalmente resistente a agua y polvo (IP68), y no precisa de ser cargado para su uso.

El S-Pen continúa siendo un accesorio ideal para realizar anotaciones y recortes en capturas de pantallas, y resulta especialmente conveniente la posibilidad de anotar sobre el fondo negro de su pantalla Always On. Es una manera de que, sin tener que hacer nada más, el usuario pueda hacer, por ejemplo, una lista de tareas o de la compra tradicional, que en algunos casos puede ser más conveniente que ir marcando con toques con el dedo sobre la pantalla.

Para dotar al Galaxy Note 8 de un aura de exclusividad en cuanto a productividad, Samsung ha mejorado las Edge Apps presentes en modelos anteriores, con Pair Apps, que son selecciones de aplicaciones que se unen para abrirse a la vez en la vista de multiventana siempre que las ejecutemos desde el menú desplegable de los bordes. Así, si siempre que abres WhatsApp quieres abrir Twitter y no perderte nada, no tienes que perder tiempo eligiendo. El modo multiventana también permite abrir la misma app dos veces, hecho que puede resultar muy útil en el navegador o editando fotos para comparar el antes y el después.

Por último, señalar que el Galaxy Note 8 también es plenamente compatible con DeX, el sistema convergente con el que podemos usar los terminales como si se trataran de un ordenador, conectando pantalla externa, teclado y ratón. También recibe funciones exclusivas que explicaremos detalladamente en otro artículo, pero Samsung se está esforzando para que la experiencia pueda ser productiva de verdad. El dock externo es el mismo que se vendió para los Galaxy S8, y será gratuito para aquellos usuarios que adquieran el terminal en preorder.

Conclusiones

El Samsung Galaxy Note 8 es, como se esperaba, el mejor terminal de lo que va de año y el mejor que ha salido de las manos de los ingenieros de Samsung. Frente a modelos anteriores como el Samsung Galaxy S8+ sólo cabe la duda de la autonomía por la reducción de la capacidad de la batería. También puede haber usuarios que prefieran terminales más pequeños, pero para quien quiera un Note o haya tenido terminales con este tamaño, estamos ante lo mejor que se ha hecho.

La doble cámara y el S-Pen son los puntos de valor añadido, en los que Samsung sigue poniendo todo su empeño diferenciador. Lo primero está claro que hará a muchos usuarios dar el salto al terminal, pues a la espera de probar los desenfoques con profundidad, tenemos unos resultados que parecen superiores a la mayoría de opciones disponibles en el mercado. Sin embargo, el S-Pen y el enfoque de productividad parecen algo forzados a estas alturas, teniendo en cuenta que el S8+ es prácticamente igual en tamaño y también tiene DeX. El resto de funciones exclusivas por software del terminal como Pair Apps no deberían tardar en llegar a incluso los Galaxy S7, pues su carencia no podrá justificarse por ficha técnica.

El mayor rival de este Galaxy Note 8 no estará por lo general fuera de Corea, está en casa. Samsung ha construido 4 modelos consecutivos excelentes, que ahora mismo se encuentran a precios bastante reducidos respecto a lanzamiento, y que para la mayoría de usuarios no es que sean válidos, es que siguen teniendo muy poca competencia. Quizá cueste justificar un desembolso mayor a 300€ respecto a su precio actual, pero según Samsung el público de los Note es muy fiel, y si a esa ecuación sumamos doble cámara, en Seúl pueden tener ganador. Lo que a día de hoy sabemos seguro es que si a pesar de sus problemas el Galaxy Note 7 fue un grandísimo terminal, el Galaxy Note 8 lo supera con creces.

Estará disponible para su compra a partir del 14 de septiembre. Se podrá reservar desde hoy mismo, y su precio será de 1.010,33 euros, tanto para la versión Midnight Black como la Maple Gold.

Fuente: https://hipertextual.com