Ayoreo es registrado como mujer y sufre doble discriminación


Este pueblo conserva los nombres y apellidos ancestrales, lo que se convierte en un problema al momento de obtener sus documentos. A uno lo inscribieron como Natalia en vez de Natalio y le afecta para buscar empleo. Algunos pasan de los 60 años y no tienen su carné

CARMELA DELGADO



Con los últimos rayos de sol, con la ropa y el rostro empapados de sudor por la ardua jornada como rozador, Natalio Dosapei Picanerai muestra su certificado de nacimiento. En el documento, el ayoreo figura como Natalia, de sexo femenino; un error que afecta en su sobrevivencia. “El mundo está cerrado para nosotros”, con esas palabras resume las complicaciones que enfrenta con frecuencia por la confusión en sus documentos personales.

“Quiero tener mi carné de identidad para buscar un mejor trabajo”, afirma Dosapei, que aspira a trabajar como gendarme municipal. Su esposa, Erika Pedraza Picaneré, comenta que él está cansado de recorrer las calles, expuesto al sol, cargando una máquina rozadora por la que paga Bs 50 por día de alquiler. Con su trabajo debe cubrir el costo de la renta y recibir algo más para el sustento de sus tres hijos. Por ahora, no es posible cumplir el sueño de convertirse en guardia municipal porque para cualquier empleo debe presentar documentos de identidad.

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Este ayoreo se crio con sus abuelos, que ya están fallecidos. Su abuela lo registró y presumen que por su timidez y por su deficiente forma de pronunciar el español confundieron el nombre y registraron Natalia en lugar de Natalio, pero como la ayorea no sabía leer ni escribir no se percató de la equivocación.Para corregir el nombre en el certificado de nacimiento Natalio debe seguir un proceso judicial, pero es aquí donde salta uno de los problemas que ahoga a este pueblo indígena: No cuentan con recursos económicos ni entienden cómo encarar el proceso judicial.

Para algunos la situación es más complicada porque ni siquiera saben en qué fecha nacieron, mucho menos conocen su edad. A esto se suma que la escritura de sus apellidos, en la mayoría de los casos, no guardan relación con sus usos y costumbres socioculturales, de acuerdo a los siete clanes familiares ayoreos (Chiquenone, Picanerane, Etacorone, Dosapeode, Cutamorajane, Posorajane y Nuruminone), porque la escritura cambia cuando se trata del apellido descendiente masculino y para el femenino. Por ejemplo, Picanerai es para el hombre y Picaneré para la mujer.

Los datos oficiales del último Censo de Población y Vivienda 2012 señalan que 4.862.541 personas que declararon pertenecer a una nación o pueblo indígena aseguran que están inscritos en el registro civil o cívico, mientras que 86.122 respondieron que no; y 10.690 no especificaron.

A la pregunta: si tiene cédula de identidad, 4.046.473 respondieron que sí; mientras que otros 912.880 señalaron que no contaban con el documento. En lo particular, el pueblo ayoreo, que tiene presencia mayoritaria en el departamento de Santa Cruz, un total de 1.429 respondieron que tenían y 760 indicaron que no. La dirigencia señala que es necesario actualizar este registro porque muchos no fueron censados y, además, una gran mayoría tiene problemas.Una resolución los alientaLa Resolución del Tribunal Supremo Electoral 0186, del 27 de septiembre de 2012, autoriza a la Dirección Nacional del Servicio de Registro Cívico (Sereci), la inscripción de partidas de nacimiento de las personas pertenecientes al pueblo ayoreo respetando su identidad sociocultural y ancestral, de acuerdo a sus siete clanes familiares.Esto ha permitido encarar un trabajo más coordinado entre la Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano (Canob) y el Sereci.Con el Servicio General de Identificación Personal está pendiente una reunión, que ya está fijada para el 15 de septiembre, a las 15:00, de la que participarán autoridades nacionales. Esta cita permitirá debatir los problemas que enfrenta el pueblo ayoreo, porque por el momento las autoridades se sujetan a lo que establece la norma, y están obligados a cumplir con las exigencias, pero los dirigentes de este pueblo aseguran que eso, a veces, traba los trámites.La socióloga Roxana Melgar, que trabaja de cerca con el pueblo Ayoreo, cuestiona la falta de flexibilidad en el Sereci para adecuar las instructivas a la realidad de los indígenas. Según ella, están “estandarizadas para todos los ciudadanos y son de difícil cumplimiento para los ayoreos”.

“El Estado Plurinacional de Bolivia señala que los derechos de los pueblos indígenas están garantizados, pero en la práctica cuesta que se cumpla esa garantía”, cuestiona la experta. Melgar, precisamente, junto con el dirigente Andrés Chiqueno acuden diariamente a diferentes instituciones a tramitar correcciones, renovaciones o emisiones de documentos. Ambos, anualmente gestionan unos 1.000 trámites.Chiqueno asegura que esto es un problema frecuente y que muchos de ellos, por los problemas en sus documentos, no pueden asistir a la escuela, cobrar los bonos que da el Gobierno ni buscar un mejor empleo.Para ellos se ha convertido en una prioridad sanear la documentación porque necesitan los beneficios. Como ejemplo, citaron que el año pasado, en un ligero recorrido por las comunidades, constataron que solo 10 mujeres recibían el bono Juana Azurduy.  Quieren que esta situación se arregle para las futuras generaciones, porque antes de la resolución del TSE, el sistema del Sereci ponía con observación esa diferenciación de apellidos entre el masculino y el femenino. Ahora permite que el apellido difiera. De los siete apellidos clánicos del pueblo ayoreo, todos los que terminan con la letra “i” son masculino y los que terminan con las letras “o” y “e”, son femeninos. Pero uno de los criterios técnicos que faltó introducir fue en la diferenciación de pronunciación y escritura del mismo pueblo ayoreo, ya que las comunidades de la provincia Germán Busch hablan con r, es decir que si ellos apellidan Chiqueno, en esta zona lo denominan Chiqueñoro.Para la dirigencia ayorea es un desafío conservar estas tradiciones que diferencian los apellidos masculinos y femeninos, porque es el único pueblo que tiene esta particularidad. Es por eso que se trabaja en el saneamiento de las partidas donde puede haber algún error de escritura, o es necesario adicionar datos. A esto se suma el trabajo en la otorgación de documentos por primera vez. Obligados a renunciarPara obtener documentos saneados, los ayoreos han tenido que renunciar a algunas tradiciones y costumbres. Por ejemplo, ellos se colocan un nombre ancestral, pero muchos al momento de registrarse oficialmente, lo cambiaron. Uno de esos casos es el de Jnaní. Que cuando se inscribió al registro civil se puso Juan Gabriel. Muchos tienen al interior de su pueblo un nombre y otro ante la sociedad, en su documento.Sus nombres ancestrales tienen significados relevantes, como ‘el último niño’, en ayoreo  cuando la pareja ya no va a tener más. 

En la cultura ayorea cuando nace el primer hijo, la mujer asume el nombre de su primogénito. Un ejemplo se puede ver con el nombre de Adoidate (que significa la mamá de Adoi). Ellas pierden su nombre original y asumen el del hijo. Lo mismo sucede con el hombre. “A esto han tenido que renunciar, porque es muy difícil hacer esos cambios en los documentos”, señaló Roxana Melgar.

Ahora trabajan en el saneamiento del caso de una profesora de Rincón del Tigre, de 67 años, que no ha podido acceder a los fondos para su jubilación, porque tiene problemas con su certificado de matrimonio donde su esposo figura como Miguel Chiqueno, pero no tiene ningún registro de nacimiento con ese nombre. A él todos lo conocen como Matai, que es su identidad ancestral, a la que deberá renunciar, porque ahora le tramitan su documentación como Miguel. A sus 67 años, este hombre recién podrá cobrar la renta dignidad, porque obtendrá sus documentos.El nombre de Matai tiene sus raíces en el momento del nacimiento. Su madre tuvo los dolores de parto antes de llegar a su casa y lo tuvo en el camino, por eso le pusieron ese nombre, que significa sin nada, porque nació en el monte. Para el pueblo ayoreo resulta difícil responder preguntas frecuentes y comunes, como el año de nacimiento o fecha de cumpleaños, ellos, por lo general se callan, y eso muchas veces eso hace dudar a los que tienen que registrarlos, explicó Melgar.Sereci disminuyó requisitosEl Servicio de Registro Cívico ha permitido agilizar los trámites. Por ejemplo, aceptan como válida una certificación de la Canob, como organización que los representa, donde indican los datos de la persona, quiénes son sus padres y dónde vive.

Cuando se presenta el caso de una persona que no sabe sus datos, los ancianos se reúnen y empiezan a recopilar sus antecedentes.El pueblo ayoreo es evangélico, por lo que también se ha logrado que se considere válido el certificado de bautismo que le emiten para sus trámites. Los menores de edad también pueden presentar el control prenatal que se hace la mamá durante el embarazo.

Aseguran que todavía sigue siendo una piedra en el zapato el tramitar la cédula de identidad por primera vez para personas mayores, puesto que requiere adicionalmente de una copia legalizada del libro de inscripción de la partida de nacimiento, lo que señalan que genera un gasto económico adicional, pese a que existe un sistema único actualizado a escala nacional al que están conectados Segip y Sereci y en el cual pueden revisar la autenticidad de la información. Esto es muy difícil de cumplir al pueblo ayoreo porque muchos llegan desde las comunidades. “Esta es una de las grandes barreras para acceder a sus documentos”, indica Melgar.Las autoridades del Segip aseguran que ellos solo hacen cumplir lo que establece la ley. 

La identidad indígenaEl Servicio General de Identificación Personal (Segip) incluye en el documento la identidad cultural, para las naciones indígenas, originarias y campesinas que lo requieran. Uno de los propósitos de la Canob es conseguir que todas las cédulas de identidad de los ayoreos tengan la identidad, porque en este momento muchos salen sin esa identificación.Otra de sus metas es que en el documento de identidad, cuando tienen que poner su ocupación, dejen de ponerles ama de casa a las mujeres, porque casi en su totalidad se dedica a la artesanía.  En el caso de los hombres que viven en la ciudad y trabajan en la poda de árboles y corte de pasto no les pongan agricultor, sino jardinero.La dirigencia de la Canob pide un trato diferenciado de la población ayorea, porque el tema es cultural. “Planteamos una normativa departamental, que sea de cumplimiento obligatorio, para todas las instituciones, incluyendo las áreas de educación y salud, donde se tome en cuenta toda la problemática de este pueblo”, concluyó la asesora Roxana Melgar.El asambleísta departamental por el pueblo Ayoreo, Suby Picanerai, indicó que en las oficialías de registro civil es muy complicado inscribir correctamente a un ayoreo, y por eso tienen casos con certificados mal escritos.Dijo que hay un proyecto en el que están promoviendo el saneamiento de estos casos. Estima que hay 5.000 ayoreos, y muchos son indocumentados, mientras que otros tienen problemas en la escritura de sus certificados.

Para otros pueblosLa obtención del documento de identidad es difícil también para los otros pueblos. El alcalde de San Antonio de Lomerío, Ignacio Soriocó, pidió que las brigadas del Sereci y Segip lleguen a estos lugares, porque en este momento deben recorrer los 100 km que los separa de Concepción para hacer un trámite porque no cuentan con oficinas de Registro Civil, pese a que su población sobrepasa los 6.000 habitantes y hay algunas personas que tienen caducados sus documentos, otros que necesitan tramitarlos por primera vez.  

En registro civil aseguran que los pueblos indígenas reciben un tratamiento especial en los trámitesLa jefa de Registro Civil de la Dirección Departamental del Sereci, Janett Sevilla, informó de que la institución concede un trato preferencial a los pueblos indígenas, pero con los que se ha trabajado más de cerca es con el pueblo ayoreo. 

El año pasado atendieron a más de 60 comunidades de la provincia Cordillera, Guarayos, Obispo Santistevan, Ichilo, Velasco, Warnes, con lo que fueron  beneficiadas 6.054 personas. En esta gestión también desplazaron brigadas con programas del Sereci y de apoyo a Ademaf.

En el Sereci califican de positiva la coordinación con la organización ayorea, lo que ha permitido atender las demandas relacionadas con el derecho a la identidad respetando sus usos y costumbres, por lo que se da cumplimiento a la resolución 186/2012 donde claramente se establece el respeto a los siete clanes que tiene este pueblo. 

El Sereci cuenta con dos camiones con conectividad satelital que  recorren las comunidades y permiten hacer el registro en el sistema desde esas zonas alejadas. Este trabajo arrancó desde el año pasado.El vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral, Antonio Costas, puntualizó que, en particular, el pueblo ayoreo se ha respaldado mediante disposiciones legales, tanto en el Sereci, mediante una resolución del TSE; y en el Segip, cuando estuvo de director, con una resolución administrativa de Dirección, la conformación de los nombres de acuerdo con su tradición. En lo que refiere a los demás pueblos, se respeta si desean llevar los nombres quechuas, aimaras, guraníes, entre otros, se lo incorpora dentro del catálogo sin ninguna solicitud en particular, solo a requerimiento de los padres.Costas adelantó que están trabajando en una posibilidad de que los padres registren a los hijos con una autoidentificación, la misma que posteriormente será ratificada o no por los niños cuando cumplan la mayoría de edad.Recordó que el nombre, los apellidos y la identificación con algún pueblo indígena forman  parte del derecho que les corresponde. Por lo tanto, de darse esa situación, se va a incorporar una modalidad para que en la misma partida de nacimiento, en función a la lengua del pueblo indígena, se hará la impresión de una partida bilingüe que incluirá los datos en español y en el alfabeto de la lengua indígena establecido para cada uno de los pueblos. El artículo 30 de la Constitución Política del Estado establece entre uno de los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que la identidad cultural de cada uno de sus miembros, si así lo desea, se inscriba junto a la ciudadanía boliviana en su cédula de identidad, pasaporte u otros documentos de identificación con validez legal.

Fuente: eldeber.com.bo