Hay algunas familias que los ocultan, los amarran a catres o los tienen en bañadores o bateas.
Verónica Zapana S. / La Paz
«Señorita, ¿qué he hecho? Dios me castigó, me abandonó, por eso tengo un hijo así (con discapacidad), esa es una frase de las muchas que escuchó la directora del Comité Departamental de la Persona con Discapacidad (Codepedis), Jannethe Casanova, cuando su área acudió a carnetizar y socializar las normas de esas personas en al área rural de La Paz.
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Según el relato de Casanova «el castigo de Dios, es uno de los mitos más comunes que se escucha entre los progenitores que habitan en el área rural. Sin embargo, existen otros mitos, como «la maldición, la brujería y la caída de rayo que supuestamente hacen que tengan un hijo con discapacidad. «Me ha caído un rayo cuando estaba embarazada, por eso mi niño ha nacido enfermito, dice una madre. Para Casanova, esa es sólo una creencia, que no está científicamente comprobada, por ejemplo, con un niño con síndrome de Down.
Otra versión común es que «su papá estaba andando mal, con otro hombre. Nos han embrujado, nos han maldecido, por eso pues ha nacido así mi wawa.
Casanova explicó que cuando escucha esas versiones, el equipo que la acompaña explica a los progenitores que esas son sólo creencias ya que un niño nace con esa patología por otros factores como una violación de un padre a su hija, por sufrimiento fetal o por la falta de oxígeno en el cerebro en el parto.
Recomienda la importancia de hacerse los controles prenatales y, cuando nazca, las revisiones médicas al bebé en el centro de salud. «Algunas aún no acuden a ese servicio, aunque en los últimos años (se) ha incrementado el parto en los hospitales.
Según datos del Ministerio de Salud, antes sólo cuatro de cada 10 mujeres se dirigían a un hospital para tener a su hijo, ahora la cifra subió a siete de cada 10.
Casanova contó que en su recorrido incluso observó que las madres ocultan a sus niños. «Hemos visto que los tienen en un rincón sentados en bateas, bañadores e incluso a las personas con discapacidad intelectual los amarran en la pata del catre.
En Bolivia no hay una cifra precisa y exacta sobre la cantidad de discapacitados graves y muy graves, tampoco existen datos desagregados del área rural y urbana, peor aún por municipios. Según datos del Programa de Registro Único Nacional de Personas con Discapacidad (Siprun PCD), de 2012, institución que depende del Ministerio de Salud, hay al menos 22.000 de esas personas a nivel nacional.
Sólo 25 de 87 municipios cuentan con área de discapacidad
En el departamento de La Paz, sólo 25 de los 87 municipios cuentan con el Área Especial de Personas con Discapacidad. Según la Ley 223 General de Personas con Discapacidad, todos deben contar con esa unidad para facilitar el acceso a la carnetización.
«Es una pena, pero sólo 25 municipios cuentan con esa unidad, algunos no tienen ni el Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) para promover la carnetización de las personas con discapacidad de sus regiones, lamentó la directora del Comité Departamental de la Persona con Discapacidad (Codepedis), Jannethe Casanova.
Explicó que esa es la unidad que se encarga de monitorear a esta población. Ellos deben conocer cuántas personas están carnetizadas, cuántas no y agilizar sus trámites. Además deben socializar las normas que los benefician.
Casanova aseguró que debido a la falta de esa unidad, son los funcionarios de los SLIM y hasta los concejales del área de educación y salud los que se encargan de apoyar en el proceso de carnetización (ver infografía).
La directora del Codepedis también explicó que otro de los problemas por los que atraviesa ese sector es la falta de médicos especialistas en el área rural. «Eso dificulta que puedan obtener su carnet, un documento que es importante para que gocen de todos sus derechos.
«Entre los requisitos está obtener un formulario elaborado por un médico especialista y como en el campo no hay el médico, las autoridades municipales deben coordinar el traslado de las personas con discapacidad al municipio más cercano. En La Paz todos acuden a El Alto o a la hoyada para poder acceder al documento.
De acuerdo con los datos del Codepedis, en La Paz hay cerca de 14.000 personas con discapacidad moderada, grave y muy grave. El 40% tiene discapacidad múltiple, le sigue, con 30%, la discapacidad física y motora esto se produce no sólo al nacer, sino que se adquiere en el proceso de la vida por los accidentes que hay, finalmente con 20%, la intelectual. «Esta última ha crecido bastante desde 2015, enfatizó Casanova.
Fuente: paginasiete.bo
