Algo raro pasa en las relaciones entre el Gobierno de Bolivia y Brasil. Después de que Lula dejó el poder en el vecino país en el 2011, las cosas nunca volvieron a ser las mismas.
La prueba es que el presidente Morales hizo su primera visita oficial a la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, en 2016, cuando estaba de salida y la mandataria nunca nos hizo el honor. Cuando asumió el poder Michel Temer, en agosto de 2016, las declaraciones de Evo Morales no fueron nada gratas y casi lo llamó golpista por haber promovido el juicio de responsabilidades a la presidente destituida. Luego se ablandaron las cosas y se comenzó de hablar de un encuentro bilateral, que precisamente estaba previsto para este lunes 30 de octubre en Brasilia. Lamentablemente la cita se suspendió porque el jefe de estado brasileño tuvo que ser operado días antes.
Obviamente el tema más importante de la agenda bilateral es el gas, algo que preocupa tomando en cuenta la polémica que se ha armado en relación a nuestras reservas. Para colmo de malas coincidencias, justo ayer surgió otra noticia relacionada con los avances en materia de integración gasífera entre Chile y Argentina.
Fuente: eldia.com.bo
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