Los niveles atmosféricos de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero, han vuelto a alcanzar máximos históricos. Según el boletín anual que publica la Organización Meteorológica Mundial, la concentración de CO2 en la atmósfera llegó a las 403,3 partes por millón (ppm) en 2016, superando de nuevo las 400 ppm que se registraron el año anterior. Este nuevo récord, sin precedentes al llegar a los niveles más altos en los últimos 800.000 años, se explica por el cambio climático y fenómenos como El Niño.

Los rápidos incrementos observados en la concentración atmósferica de dióxido de carbono y otros gases de efectos invernadero tiene el potencial de potenciar cambios sin precedentes en los sistemas climáticos, lo que puede conllevar graves perturbaciones ecológicas y económicas. En particular, la Organización Meteorológica Mundial advierte acerca de un aumento peligroso de la temperatura, muy por encima del objetivo fijado en el Acuerdo de París contra el calentamiento global. “Las próximas generaciones heredarán un planeta mucho más inhóspito”, ha lamentado Petteri Taalas, secretario general de la entidad.

Según el informe de la Organización Meteorológica Mundial, los niveles de CO2 representan el 145% de las concentraciones preindustriales atmosféricas de dióxido de carbono, es decir, antes de 1750. El documento también resalta que “la última vez que la Tierra vio una cantidad comparable de CO2 fue hace entre tres y cinco millones de años”, cuando las temperaturas de nuestro planeta eran entre 2-3ºC más altas y el nivel del mar era 10-20 metros mayor que en la actualidad. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres‏ha señalado que el informe presentado hoy “manda un mensaje urgente: que el mundo despierte. Estamos asesinando a nuestro planeta. Necesitamos una acción contra el cambio climático ahora”.

Aunque las emisiones de CO2 procedentes de actividades humanas se han estancado en los últimos años, lo cierto es que los niveles atmosféricos no han parado de aumentar. El motivo es que la relación entre ambos factores no es lineal, sino que influyen múltiples factores, incluidos fenómenos como El Niño. La Organización Meteorológica Mundial atribuye a parámetros como el crecimiento de la población, la práctica de agricultura intensiva, el incremento en la deforestación y el uso forestal, la industrialización o la utilización de combustibles fósiles la explicación sobre por qué las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado en la atmósfera desde la era industrial hasta superar todos los máximos históricos.