Marina Walker: “El secretismo absoluto de los paraísos fiscales llegó a su fin”

PAPELES DE PANAMÁ

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Es subdirectora del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), organización que publicó los Papeles de Panamá, de connotación mundial y la mayor filtración en la historia del periodismo

— Los Papeles de Panamá han marcado un antes y un después en la historia del periodismo, pero también han recibido toda clase de críticas… 

Barack Obama (expresidente de EEUU) dijo: “El principal problema con los Papeles de Panamá es que la mayoría de las cosas son legales” y ese es el principal problema que tenemos como sociedad, permitir que existan atajos que solo las personas con dinero o con poder político pueden aprovechar a expensas del resto que tiene que cumplir las reglas. Aquí nadie está acusando a nadie de hacer algo ilegal; aunque en los Papeles de Panamá se encontraron muchas cosas ilegales, no significa que todos estén envueltos en ese tipo de actividades. La importancia de investigar a los paraísos fiscales es por el secretismo tan rotundo que ofrecen.

—Hay quienes apuntan a que la filtración sobre los Papeles de Panamá vulnera las actividades privadas…

Lo importante es que nosotros (ICIJ) en los Papeles de Panamá, y todos nuestros asociados en el mundo, en ningún momento nos centramos en personas que nada influyen en la sociedad. Estamos escribiendo sobre personalidades públicas que no son solo las políticas; sobre empresarios que tienen una gran influencia en la sociedad, ya sea por su apoyo a campañas electorales o por la cantidad de gente que emplean y la contribución económica que realizan en sus países.

—Algunos aludidos ven que la filtración afecta sus formas de hacer negocios que antes eran vistas como algo normal.

Quienes dicen que es algo personal y que no hay interés público están hablando desde una situación defensiva. Son personas que han utilizado mecanismos secretos para conducir sus negocios durante años, amparados por las legislaciones de los paraísos fiscales, y que nunca se imaginaron que ese secreto se iba a develar, ¡por supuesto que se sienten expuestos! En los Papeles de Panamá se encontraron actos ilegales y criminales a gran escala. Es por eso que Mossack Fonseca está acusado de lavado de dinero en Panamá y hubo gran cantidad de arrestos en muchas partes del mundo.

—Se instaló un debate mundial frente a este tema… 

Los Papeles de Panamá han demostrado el interés público en levantar ese velo del secretismo en el que se basan los paraísos fiscales y que deja una gran parte de la economía de nuestros países en sombras, al punto de que la ciudadanía no sabe por dónde está el dinero; dinero que por otro lado, en muchos casos, se está eludiendo de pagar al fisco. Entonces, cuando decimos ¿a quién le afecta o quienes son las víctimas? Yo digo: ‘las víctimas de la elusión fiscal, que es lo que promueven los paraísos fiscales, somos todos los ciudadanos que cumplimos con la ley, que pagamos impuestos, que hacemos cola y lidiamos con la burocracia, los que no tenemos la posibilidad de ir a una firma de abogados o de contadores internacionales para que nos creen esos sistemas embrollados, difíciles y sofisticados’. Si estos es legal y  transparente, por qué pagar tanto dinero para tener una estructura tan sofisticada, con múltiples capas, que  hace imposible que se sepa quién está detrás de esa inversión, de esa empresa o de ese fondo.

—¿Qué batallas tuvieron que enfrentar hasta la publicación de los Papeles de Panamá? 

Cuando íbamos a pedir comentarios a las personas sobre las que estábamos escribiendo recibimos cartas legales y amenazas, pero hasta el día de hoy, y pese a que ya se publicaron cientos de historias, ninguna de esas amenazas se materializó. Eso habla también de la calidad periodística y del balance con el que se trabajó, acá no se sorprendió a nadie ni se hizo una cacería de brujas. Los periodistas tuvieron semanas para examinar sus hallazgos y respuestas, para corregir una mala interpretación o algún error, eso es periodismo de responsabilidad y que todos los aliados del Consorcio, incluidos nuestros colegas en Bolivia, cumplieron. Se dio a los involucrados  su justa medida para que puedan tener sus voces representadas. Eso ha protegido y orientado la investigación. Por supuesto que hubo colegas, en países donde las libertades democráticas no están garantizadas, que debieron sufrir en carne propia las amenazas.

—¿Cuál es la importancia de que haya un consorcio de periodistas de muchos países trabajando en esta temática?

Lo que el consorcio trae al periodismo de investigación y la forma que lo revoluciona es crear condiciones técnicas y humanas para que los periodistas, que durante mucho tiempo han estado trabajando solos en sus países, puedan reunirse, compartir información, publicar de una manera mancomunada y lograr mayor impacto, pero que también puedan ser protegidos. Es fácil incomodar a un periodista o a un medio, pero cuando se trabaja en una red, en un consorcio, es imposible hacerlo. Los poderosos saben que si intimidan a un medio, el resto, los 366 que trabajamos en los Papeles de Panamá y que ahora somos 500, vamos a publicar la historia y vamos a proteger a ese colega de cualquier intimidación que pueda surgir.

—¿Por qué el consorcio decide trabajar con EL DEBER?

A ver, para ser totalmente sinceros, nosotros primero nos fijamos en el periodista(…). Cuando publicamos los Papeles de Panamá nos llegaron muchos pedidos de Bolivia, ‘por qué Bolivia no está incluida, por qué han ignorado a Bolivia, por qué es importante que en este país se sepan estas noticias’. Recibimos muchos comentarios de la ciudadanía, de personas en el poder, de empresarios, realmente fue llamativo. Eso es lo que nos hizo pensar: “Hagamos entonces el capítulo de Bolivia y quien mejor que  Nelfi Fernández y EL DEBER. Una periodista y un periódico que han demostrado una gran independencia, integridad y que realmente saben hacer investigación con responsabilidad”, así es que apostamos por eso y estamos sumamente emocionados de ver esta publicación y, sobre todo, que tenga impacto y que ayude a que se instale este debate en la sociedad.

—¿Cuáles son los cambios que se han producido en el mundo offshore tras las publicaciones? 

En cuanto a lo positivo, pese a las revelaciones similares que ya se habían hecho, es que el secretismo absoluto que vendían los paraísos fiscales ha llegado a su fin. Hay personas que trabajan en el interior de ese sistema que se han dado cuenta de los abusos que se cometen y lo están exponiendo, lo están revelando a los periodistas con documentos. Eso generó una alerta ante quienes usaban el secretismo y se ha visto en muchos paraísos fiscales una baja en la conformación de compañías offshore.  Una de las cosas más importante, es que se hizo un ‘clic’ para que la gente entienda que estas historias les afectan a ellos en particular, que lo que hacen unos cuantos repercute en su vida diaria.

EL DEBER

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