Una reciente alerta del servicio meteorológico estatal ruso ha despertado la incertidumbre en la región de los Urales. Según la alarma, se ha detectado “una contaminación extremadamente alta” de rutenio 106, un isótopo radiactivo empleado en diversos procesos metalúrgicos. Las muestras, recogidas por dos estaciones meteorológicas en las montañas de los Urales del Sur, fueron obtenidas a lo largo del mes pasado. Tras su análisis, el servicio confirma el temor: existen indicios de una contaminación muy alta.

Insuficiente para causar impacto en la salud

Según informan desde el Instituto Francés de Seguridad Nuclear, el IRSN, los niveles de elementos radioactivos medidos en Europa no son suficientes como para suponer un riesgo para la salud. Los niveles en Rusia, sin embargo, son desconocidos.

escape radiactivo

Por el momento, todo parece indicar que el escape está contenido, habiendo desaparecido la nube radioactiva durante las últimas semanas de septiembre. No obstante, los niveles de radiactividad encontrados superaban en casi 1.000 veces los normales, por lo que los informes inmediatos apuntaban a un posible accidente.

El IRSN informó en su momento a las autoridades pertinentes pero, por el momento, tanto los portavoces rusos como las kazajos niegan que haya habido ningún vertido descontrolado. Por otra parte, estos niveles no podrían deberse a una pérdida voluntaria pues viola la legislación actual asumida tanto por Europa como por Rusia.

Mayak, no es la primera vez

Siguiendo los niveles detectados, todo apunta a las inmediaciones de la central nuclear de Mayak, una instalación dedicada a la producción de material radioactivo con diversos fines, entre los que se encuentran en industrial y el científico. Las mediciones recogidas por el servicio meteorológico ruso se hicieron en las estaciones de Agrayash y Novogorny. La primera de ellas está a tan solo treinta kilómetros de Mayak.

mayak

Mayak es propiedad de la empresa estatal nuclear rusa Rosatom, y representa la mitad de las exportaciones rusas de isótopos radiactivos. Por los niveles encontrados, el IRSN descarta completamente el colapso de un reactor por lo que solo cabría la posibilidad de una liberación en un centro de tratamiento de material nuclear.

Probablemente, según informan algunas fuentes, Greenpeace va a solicitar a la Fiscalía Rusa la investigación del posible accidente. Por su parte, el IRSN insiste en que ahora mismo no hay peligro para la ecología ni para la salud de los habitantes, lo que no quita la necesidad de descubrir qué ha pasado y por qué.

Europa y Rusia trabajan en conjunto con una serie de detectores y una red de alerta nuclear capaz de identificar cualquier escape producido en el territorio, analizando casi en tiempo real la dirección y la proyección de una posible contaminación nuclear. Así, en caso de un accidente más grave, lo sabríamos de inmediato, adoptando medidas de protección.

Fuente: https://hipertextual.com