Caso Brennan: la Convención de Viena no restringe a diplomáticos

Una fuente dijo que cuando representó al país en el exterior no pidió permiso para sus citas. “Fui embajador y nunca pedí permiso para reunirme”, aseguró.

Caso Brennan: la Convención de Viena no restringe a diplomáticos

El encargado de Negocios de EEUU en el país, Peter Brennan. Foto: ABI

Hay  coincidencia entre especialistas de que la Convención de Viena  no restringe el accionar de diplomáticos en cuanto a las reuniones que puedan sostener aquellos con actores de la sociedad civil y la forma en que deben canalizar tales citas.  Esto luego de que el ministro de Gobierno, Carlos Romero, refiriera que los diplomáticos deben viabilizar  sus reuniones a través de la Cancillería.

“Los diplomáticos cuando llegan presentan sus cartas credenciales al Gobierno, y luego se reúnen con académicos, líderes de la sociedad civil y políticos. Antes de irse, lo mismo, se reúnen con toda esa gente, incluso hacen una recepción para despedirse y no tienen que pedir autorización ni canalizar sus reuniones con Cancillería”, afirmó un diplomático que pidió mantener en reserva su identidad.  Otro especialista mencionó:  “Yo fui embajador y nunca pedí permiso para reunirme”.

La internacionalista Karen Longaric explicó que la Convención de Viena  “no restringe el accionar de los diplomáticos en el país en que cumplen funciones,  hasta los extremos que señala el ministro Romero”. No obstante, la especialista afirmó que, en  términos generales, la norma internacional y la costumbre internacional  disponen  que los diplomáticos “no deben inmiscuirse ni tratar de influir en la política interna  ni en la política exterior del país receptor”.

Después  de que el presidente Evo Morales denunciara que el encargado de Negocios de Estados Unidos, Peter Brennan,  se reunió con el expresidente   Carlos D. Mesa, el jueves,  Romero divulgó una fotografía en la que se ve a Brennan junto a periodistas y analistas.

Ante ello, Romero manifestó: “Se ha polemizado acerca de esta reunión entre el señor Brennan y el expresidente Mesa y hemos señalado   que un delegado diplomático tiene derecho a reunirse con cualquier persona; pero tiene que canalizar esa reunión  oficialmente  a través de la Cancillería de Bolivia. Ese es el conducto, el mecanismo”.

Romero también indicó que cualquier representación diplomática de cualquier país del mundo debe respetar los conductos diplomáticos, “no por una imposición del Gobierno, sino por lo que establece la Convención de Viena”.

La Embajada de EEUU  respondió que las reuniones de Brennan con distintos actores de la sociedad civil  se dieron en el marco de su despedida, puesto que este año  termina su misión en Bolivia.

La Convención de Viena  no establece en ninguno de sus  artículos que los diplomáticos deban canalizar sus reuniones con actores de la sociedad  vía Cancillería.  El artículo 41 de ese documento establece: “Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.

 Antecedentes

Denuncia El martes, el presidente Evo Morales denunció   una reunión que tuvo el encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, Peter Brennan, con el expresidente,  Carlos D. Mesa. Según Morales, el fin del encuentro era  para evitar que sea reelecto  en las próximas elecciones generales de 2019.

Aclaración  Tanto la embajada de ese país como Mesa sostuvieron que el encuentro se dio en el marco de la despedida de Brennan, puesto que éste finaliza su misión en Bolivia.

Gobierno  A partir de ello, el ministro  Romero denunció otros encuentros de Brennan y  sostuvo que las citas  de diplomáticos deben ser canalizadas vía Cancillería.

Punto de Vista

Karen Longaric

Internacionalista

“Se ha escrito mucho sobre este tema”

La convención de Viena sobre relaciones diplomáticas no restringe el accionar de los diplomáticos en el país en que cumplen funciones,  hasta los extremos que señala el ministro Romero.

Sin embargo en  términos generales, la norma internacional y la costumbre internacional disponen  que los diplomáticos no deben inmiscuirse ni tratar de influir en la política interna  ni en la política exterior del país receptor.

Una reunión de carácter protocolar entre un diplomático y dirigentes de la oposición no puede ser considerada una injerencia en asuntos internos y menos una violación a la convención de Viena sobre relaciones diplomáticas,  salvo que se llegue a constatar que en dicha reunión se han tratado temas de política interna y que el diplomático extranjero ha dado directrices o consejos con el afán de influir en contra del Gobierno o de sus autoridades.

Se ha escrito mucho sobre este tema tratando de establecer desde la teoría los límites que tiene un diplomático en su accionar en el país receptor. Indudablemente la frontera entre lo que constituye una expresión de buenos deseos y lo que en los hechos es una advertencia o una conminatoria puede ser muy sutil. La convención de Viena sobre relaciones diplomáticas rige en más de 190 países del mundo, entre ellos Bolivia, y la norma interna o los  reglamentos internos de un país no pueden exceder lo previsto por la norma internacional ni  ir en contra de esa Norma internacional.

Página Siete / Lorena Rojas Paz / La Paz