César Ricaurte: “Comienzan con el acoso, luego van a los juicios y a aprobar leyes”

Considera que el mismo mecanismo se aplica en todos los países populistas.La historia de los medios acosados por el poder no es exclusiva de uno u otro país. Ni siquiera de una u otra ideología. Eso lo sabe muy bien el director ejecutivo de la ONG ecuatoriana Fundamedios, César Ricaurte, quien en conversación con Página Siete explica que existe un deterioro general de la libertad de expresión en la región, pero particularmente en países donde gobiernan los presidentes populistas.Fundamedios es la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios, que funciona desde el año  2007 en Ecuador. Sin embargo, en la actualidad está empezando a extender su labor en la región, con los ojos puestos no solamente en la libertad de expresión, sino en los derechos humanos en su conjunto.Ricaurte, que se ha convertido en una especie de piedra en el zapato del gobierno de Rafael Correa, empieza su análisis en Ecuador, pero lo extiende al resto de los países que vulneran la libertad de expresión, donde encuentra que, como denominador común, los gobiernos empiezan con el acoso, para luego seguir con el enjuiciamiento y terminar con alguna ley draconiana en contra del libre ejercicio periodístico.¿Ha mejorado la situación de los medios en Ecuador con Lenín Moreno en la Presidencia o se mantiene el acoso?Tuvimos un periodo de 10 años en el cual los medios de comunicación sufrieron el acoso constante del poder. Fundamedios ha contabilizado más de 2.000 agresiones contra la prensa en los pasados 10 años. La fórmula es la siguiente: la estigmatización y el acoso constante del poder político hacia los medios, luego se pasa a los juicios contra periodistas y luego pasan a la aprobación de una serie de leyes contra los medios de comunicación en el Ecuador. El punto más alto de estas leyes fue la Ley Orgánica de Comunicación que consagra la intervención del estado en los contenidos de los medios de comunicación, instaura un régimen de censura previa que ha llevado a la sanción de 600 medios de comunicación y periodistas. Sancionan por titulares, por fotografías, por columnas de opinión, por caricaturas y te sancionan por lo que dice una tercera persona, un entrevistado, un columnista e incluso te sancionan por lo que no dices porque hay una figura en la ley en la cual te dice que los medios están obligados a cubrir y publicar la información de interés público y, ¿quien decide cuál es la información de interés público? Obviamente el Gobierno.¿Quiere decir que aún hay muchos periodistas procesados?Son procesos administrativos y son procesos que se resuelven muy rápidamente, puedes tener tu sanción  en días, especialmente cuando las pedía el presidente Rafael Correa, eso se realizaba en dos o tres días. El efecto de la aplicación de la ley es doble. Por un lado, la sanción es directa e implica un perjuicio contra los medios pequeños que ya están arrinconados económicamente y, sobre eso, que  te impongan una sanción que puede llegar a 40 mil, 50 mil, 100 mil dólares ya es un peso muy fuerte. Pero, el otro factor es que te crea un mecanismo de autocensura muy fuerte en los periodistas.¿Y eso está todavía vigente; siguen haciéndolo?Eso está todavía vigente. Luego de 10 años de esto, llega Lenín Moreno al poder en mayo de este año y cambia el clima. El Presidente dice yo no voy a insultar a periodistas, no voy a acosarlos, ustedes cumplan con su trabajo, no hay ninguna limitación, yo soy respetuoso de la libertad de prensa. Evidentemente sí ha cambiado el clima en el cual se trabaja tanto para los periodistas como para la sociedad civil, hay mucho menos presiones, sin embargo el problema es que sigue vigente la ley, siguen vigentes las instituciones que sancionaban a periodistas y medios de comunicación como para activarse en cualquier momento. Entonces, es una situación muy frágil. Donde más cambios hay es en el manejo de los medios públicos, ha dado un vuelco total. Eran medios absolutamente partidistas, que servían además para seguir acosando periodistas, dan un vuelco y se convierten en medios de comunicación manejados con criterios más profesionales, más periodísticos que incluso se atreven a criticar al Gobierno, aunque tres ministros son miembros del directorio.¿Cuáles son los saldos de una prensa controlada por 10 años?¿ ¿Cómo está la calidad del periodismo en Ecuador?Durante este periodo oscuro de 10 años lo que sucedió es que muchos periodistas salieron al entorno digital y pasaron a tratar de llevar adelante proyectos en Internet, portales muy valiosos que han mantenido líneas de investigación y de opinión muy críticas. Tampoco es que tengan asegurada su vida, pues no son sostenibles económicamente. En los medios tradicionales ha primado la autocensura y una de las cosas más preocupantes en el Ecuador es que tú tienes toda una generación de periodistas que se han formado y que no conocen más que un gobierno dictando las formas de hacer periodismo. Por otro lado, una gran cantidad de periodistas que de frente  ven en el sector público, en los ministerios y en los medios estatales la oportunidad de una carrera laboral. Pero, son medios al servicio del partido político, son medios propagandísticos; no hacen periodismo.¿Cree que en estas condiciones será posible una prensa más libre y con opciones para el debate público en Ecuador?Es nuestra esperanza. Objetivamente los medios en el Ecuador están muy golpeados, de ninguna forma yo veo que haya ninguna empresa periodística de las más grandes del país que esté en condiciones de inversiones millonarias, los medios quedan realmente muy debilitados. Ahora la esperanza es que realmente desde la sociedad civil podamos avanzar rápidamente en una agenda de cambios que permita justamente crear las condiciones favorables para que se dé esa renovación. Por otro lado, este sistema de nuevos medios, de medios digitales puede ser el origen de algo muy importante. No vamos a dejar todo esto en manos del Gobierno, ese es mi mensaje; o sea, no podemos dejar algo tan importante como la transición hacia una democracia plena  en manos del Gobierno.¿Cuál es su diagnóstico de la situación de los medios en otros países de la región y particularmente de los regímenes populistas como  Venezuela, Argentina y Bolivia?Lamentablemente, en todos estos países de regímenes autoritarios populistas se reproduce el mismo modelo de acoso a los medios. Si uno compara lo que ha pasado en Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia va a ver que es muy parecido, se comienza con la estigmatización al periodismo, el insulto, el acoso verbal, luego se pasa a los juicios, luego se intenta imponer todo un esquema legal y todo eso va ligado a una serie de acciones del Gobierno; también van silenciando a otros sectores de la sociedad. Nicaragua, por ejemplo, es un país donde la familia presidencial ha capturado la mayor cantidad de medios de comunicación en alianza con empresarios privados; Venezuela ya es una dictadura abierta, donde se reprime de una forma muy dura a los periodistas, de forma física incluso.El Ecuador ha sido un país donde se ha aplicado la ley de comunicación y la imposición de un régimen de censura. Bolivia, de lo que he podido ver, es también un modelo en el cual el Gobierno coopta medios privados, comienza a asimilar la línea editorial de otros medios de comunicación, presiona a los medios de comunicación que se mantienen independientes, pero en cambio han tenido la gran ventaja de que hasta el momento el Gobierno no ha podido aprobar una ley como la ley orgánica de comunicación de Ecuador o como la ley resorte en Venezuela. Han sido más resistentes los medios bolivianos a la imposición de estas medidas legales y eso les da una gran ventaja en este momento.¿En Ecuador hay algún medio tradicional que haya logrado sobrellevar el acoso?Entre los medios tradicionales es difícil encontrar un medio de las características de Página Siete. Hay medios que han resistido la presión, el mismo diario El Universo, el diario Expreso, lamentablemente otros como Hoy, quizá era incluso el más parecido a la situación de Página Siete, no sobrevivió. El Comercio de Quito, que era el periódico más importante de Quito, fue vendido a un grupo empresarial que es el mismo que está en Nicaragua. Pero, si encontramos algún caso similar a Página Siete es en los medios digitales como Cuatro Pelagatos o Plan B, Mil hojas, Focus; son medios muy importantes justamente en la fiscalización del poder, en generar opinión crítica frente al poder de turno.Pero, ¿acaso son únicamente los gobiernos populistas los que censuran a la prensa? ¿No es un fenómeno global?Creo que la situación de la libertad de expresión en América Latina es grave y cuando hablamos de regímenes autoritarios populistas, no solamente son de izquierda, puede haber regímenes autoritarios de derecha, probablemente lo  era el gobierno de Álvaro Uribe en Colombia y ahora por supuesto tenemos a Donald Trump en Estados Unidos. La perspectiva en América Latina para la libertad de prensa no es nada buena. Hay países donde se cometen asesinatos simbólicos con periodistas y con medios de comunicación, pero hay otra serie de países y de gobiernos que por lo menos son cómplices del asesinato físico de periodistas,  como México, Guatemala, el mismo Brasil, Honduras… ¿O sea hay un deterioro general en la prensa en la región?Yo creo que hay un deterioro general y además las perspectivas no son buenas porque si uno analiza los países que van a elecciones en los próximos dos años, podrían llegar al poder presidentes autoritarios en algunos países de América Latina, entonces la perspectiva es más bien de que esto vaya empeorando y por eso mismo yo creo que la sociedad civil, los medios de comunicación y las organizaciones de medios de comunicación tenemos que demostrar la lucidez suficiente como para interpretar el momento y tener una estrategia clarísima de defensa de la libertad de expresión. ¿Estamos en América Latina en condiciones de que sea el ciudadano el principal sostén de los medios o estamos todavía en un momento en que nuestra gran masa de ciudadanos sigue al discurso que les dan los medios de manera irreflexiva?Los ciudadanos pueden ser muy críticos y pueden ser muy buenos aliados. Creo que en América Latina ha habido un discurso antimedios muy fuerte a lo largo de los últimos 10 años. Evidentemente en la región, a partir del retorno de la democracia, hay un cambio generacional y hay un cambio también de estatus económico, que no viene acompañado por un salto de educación. La mayoría de esos posibles consumidores de medios de comunicación, de esta clase media que emerge en todos los países de América Latina, no han crecido leyendo periódicos, no han crecido consumiendo revistas, sino  más bien consume básicamente televisión. Contando también a los millennials que están ligados al Internet y redes sociales. Pero, leí una estadística en el sentido de que América Latina es uno de los pocos continentes –quizás el único continente– en el cual la circulación de los medios impresos no ha decrecido, al contrario, sigue creciendo, mientras en Europa y en Estados Unidos es un declive atroz que ha obligado al cierre de muchos medios de comunicación. ¿De qué dependen que las estrategias de los gobiernos avancen contra los medios, como en Ecuador que han llegado hasta la aprobación de una ley?Estoy escribiendo un libro sobre eso, una de las preguntas centrales es por qué una sociedad permite tantos avances, ya ni siquiera en el tema del periodismo, sino en la construcción de una sociedad autoritaria, creo que es un tema de anticuerpos democráticos. En Estados Unidos, por ejemplo, tú tienes una prensa  y una sociedad civil que no se calla a la primera. Trump les dice “mentirosos” o “productores de noticias falsas” y eso lo convierten en un tema de conversación sobre el que están machacando todos los días. Los shows nocturnos de la televisión norteamericana y todos van a hablar esa noche de lo que acaba de decir Trump y todos van a estar defendiendo muy fuertemente la libertad de prensa. En Ecuador, las instituciones estaban muy débiles, Correa prácticamente encontró un país que salía de periodos en los que teníamos tres presidentes en un día y  la prensa se había convertido en un actor político que reemplazó a los partidos políticos. Cuando llega Correa al poder inicia el discurso contra la prensa, a los periodistas y a muchos medios de comunicación les entró una especie de mala conciencia de que sí, efectivamente, habían cumplido un papel que no les tocaba cumplir, que se estaba haciendo un mal periodismo. Entonces, ante los avances del poder la reacción fue en realidad no defender la libertad de prensa y al periodismo sino decir que esto es contra los malos periodistas y esto se va acabar cuando esos malos periodistas salgan de los medios de comunicación, lo cual era falso obviamente porque no era contra el mal periodismo sino contra el periodismo en su totalidad.Fuente: paginasiete.bo