Efectivos de la Policía boliviana durante un operativo de erradicación de cultivos de coca. Foto: Archivo APG

Efectivos durante un operativo de erradicación de cultivos de coca. Foto: Archivo APG

La Razón Digital / Carlos Corz / La Paz

En medio del conflicto por la erradicación de coca excedentaria en La Asunta, en el norte de La Paz, el ministro de Desarrollo Rural, César Cocarico, dijo  que en Bolivia se producen unas seis mil toneladas ilegales que se destinan al narcotráfico y que están distribuidas en las regiones no tradicionales.

Según los cálculos del Gobierno, en el país se producen 30 mil toneladas (en 23.100 hectáreas de plantaciones), de las que 24 mil están destinadas al mercado legal del pijcheo (masticado). “Son 3.000 hectáreas básicas que aparecen como sobreproducción, donde en este momento hay como 6 mil toneladas que van directamente al narcotráfico y eso estamos tratando de regularizar a través de la erradicación”, explicó durante una entrevista en Cadena A.

Las 3.000 hectáreas a las que Cocarico hizo referencia forman parte de las 23.100 hectáreas que existen en el país, según el  último informe de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC).

El dato muestra un incremento de cocales de 14% en 2016 respecto a 2015, de 20.200 hectáreas a 23.100 hectáreas en diferentes regiones.

No obstante, la cifra de potencial de producción difiere del informe de la UNODC, que cifró en 38.000 toneladas la producción potencial de hoja de coca secada al sol a partir de “los datos de Rendimiento de tres estudios: 1) Estudio de Productividad Media de la Hoja de Coca en Bolivia, realizado en 2010 por el Estado Plurinacional de Bolivia; 2) Un estudio regional para los Yungas de La Paz realizado por la UNODC en 2005 y 3) Un estudio regional para el Trópico de Cochabamba realizado por la DEA en 1993”.

Ahora el objetivo es reducir a 20.000 los cultivos de coca, por lo que en la mira de la erradicación se encuentran las 3.000 hectáreas excedentarias que significan 6.000 toneladas de coca y que, según el ministro, nutren al narcotráfico. El potencial de producción no es similar en todas las regiones, baja de forma significativa por el uso de la tierra por ejemplo en la zona de los Yungas.

En octubre, cocaleros de La Asunta, en el norte de La Paz, resistieron las tareas de reducción en medio de un conflicto que dejó heridos de las fuerzas de erradicación.

La Ley General de la Coca, promulgada en marzo de este año, fijó un límite máximo de hasta 22.000 hectáreas, de las que se reconoce una superficie total de hasta 14.300 hectáreas en La Paz, y hasta 7.700 hectáreas en Cochabamba. Los cultivadores de La Paz se oponen a la distribución de producción y cuestionan que se haya legalizado la coca del Chapare, bastión político del oficialismo.

Cocarico explicó que en La Asunta y en otras zonas de cultivos ilegales continuará la reducción en cumplimiento de las metas trazadas y atendiendo compromisos internacionales. (03/11/2017)