Era prácticamente el único que quedaba en la lista de compañías que necesitaban el permiso especial de circulación para operar en Estados Unidos, concretamente en California, con los proyectos piloto de vehículo autónomo. Lyft, el mayor rival de Uber en Estados Unidos en lo que al transporte de las ciudades se refiere, ha firmado el contrato con el Departamento de Vehículos Motorizados de California que le permite tal cuestión.

Como socio principal de Alphabet, a través de su filial de coches autónomos Waymo, la intención de Lyft es empezar a operar lo antes posible. Primero en California, para luego conquistar el mercado nacional e internacional, no está del todo claro cuándo empezarán con las pruebas. Y, ni mucho menos, con la circulación oficial por parte de sus conductores.

Desde que la tecnológica y la división de Google se aliasen en mayo de este mismo año, Lyft ha estado en primera plana de las noticias en lo que a compañías de transporte se refiere. Por un lado llegó la confirmación del apoyo de Google a la empresa con una nueva ronda de financiación que, entre otras cosas, aprovechaba uno de los momentos más flacos para Uber. Entre sus intenciones, además de incrementar su crecimiento, también dibujaron la posibilidad de abordar el pastel de Reino Unido como nueva geografía. La pérdida de la licencia de operaciones por parte de Uber, acompañado por la sentencia que determinaba que varios de sus conductores eran empleados y no autónomos, eran esenciales. Por otro lado, Google mantiene abierta una lucha, que se aproxima a lo eterno, contra Uber. Después de la acusación por el robo de patentes por parte de, siempre presuntamente, Lewandoski, Google pide a la compañía de Kalanick más de 1.000 millones de dólares en daños. Según Google, el ingeniero se habría descargado cientos de documentos justo antes de entrar a trabajar en la competencia (Otto, la división de camiones de Uber) para aprovechar sus estudios en la tecnología de Uber.

Fuente: https://hipertextual.com