Fiestas y fiascos

El hecho más comentado, compartido y reproducido del Dakar, no fueron los autos, las marcas ni la competencia, sino las palabras que dirigió a un público selecto el piloto cruceño Leonardo Martínez, quien exigió el respeto a los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016 nada menos que frente al presidente Morales, el vicepresidente García Linera y su esposa Claudia, a quien se le escapó un aplauso de complicidad que inmediatamente trató de disimular.Las palabras de Martínez desdibujaron los rostros de los mandatarios, que esperaban otro tipo de discurso en la llegada de los competidores a La Paz que, dicho sea de paso, estuvo marcada por las protestas, la represión y la invasión policial a un templo, algo que ni siquiera había sucedido en las dictaduras.En resumen, lo que debía ser una fiesta se convirtió en un fiasco, pues el Dakar no cumplió ninguno de sus objetivos, es decir, hacer brillar al Gobierno y ayudar a pacificar el país. A este paso, y después de haber pasado una Navidad y un Año Nuevo calientes, el Carnaval promete mucha candela.Fuente: www.eldia.com.bo