La violencia narco y los asesinatos de candidatos marcan las elecciones en México

Desde que comenzó la campaña para las presidenciales del 1° de julio fueron asesinados 94 candidatos y autoridades. En el último trimestre hubo 6553 homicidios, un 15,5% más que en el mismo período de 2017.

Un vehículo de campaña de una candidata a senadora por la coalición “Michoacán al Frente” Alma Mireya González Sánchez incendiado por narcos. EFE

La violencia política en México, con 305 agresiones en el actual proceso electoral, entre ellos 94 asesinatos de candidatos y autoridades, representa un aumento de la violencia narco de y un retroceso de la democracia que este país busca consolidar desde el inicio del siglo. El 1° de julio, 89 millones de mexicanos serán convocados a las urnas para elegir al presidente de México y a quienes ocuparán otros 3.400 cargos. Se renovarán ambas Cámaras del Congreso, ocho gobernadores, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, diputados locales y unos 1.600 alcaldes en 30 de los 32 estados del país.

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Entre la disputa de grupos delictivos por territorio y el combate oficial contra el narcotráfico, la violencia abona un escenario en el que las facciones políticas dirimen sus conflictos, influyen o imponen candidatos.

«Lo que define este proceso electoral es toda esta violencia que se ha orientado en hacer un lado a un candidato a través de medidas violentas, quitarle la vida, por ejemplo, o mediante amenazas», dijo a la agencia Efe el director de la consultoría Etellekt, Rubén Salazar.

En su cuarto informe de Violencia Política publicado la semana pasada, esta consultora da cuenta de 305 agresiones contra actores políticos mexicanos y sus familiares desde que inició este proceso electoral, el pasado 8 de septiembre.

Esta estadística incluye los 94 asesinatos políticos y electorales, entre los que sobresalen 30 precandidatos, seis candidatos, además de autoridades electas, dirigentes partidistas y 44 familiares.

Salazar opinó que las autoridades están rebasadas por la violencia política porque «están atendiendo las campañas de sus partidos en lugar brindarle seguridad a todos los participantes».

Este hecho, apuntó, «ha sido aprovechado por grupos políticos que han sacado partido de ese clima de violencia y de la incapacidad de la autoridad para ponerle freno».

El asesinato más reciente, ocurrido este 11 de mayo, fue el del candidato de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena, izquierda) a presidente municipal de Apaseo El Alto, en el estado de Guanajuato, José Remedios Aguirre.

El informe destaca que desde que comenzó la campaña electoral formal, el 30 de marzo, el 72% de los ataques ha sido dirigido a políticos y candidatos de oposición al Gobierno.

«Tenemos un componente político muy fuerte de agresión en contra de opositores, a quienes en una palabra se les busca anular, desplazar o interferir sus actividades de campaña, conductas que han dejado pasar las autoridades», señaló Salazar.

Paralelamente a la violencia política, los homicidios –generalmente vinculados al narcotráfico– se incrementaron 15,51 % en el primer trimestre de 2018 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según un informe de la organización Semáforo Delictivo. De acuerdo con su nuevo reporte, de enero a marzo se registraron un total de 6.553 homicidios, cifra superior a los 5.673 del primer trimestre de 2017. Además, subieron los delitos de narcomenudeo (37%), feminicidio (18 %) violencia familiar (8%) y robo de vehículos (7 %).

Pese a este aumento en el número de asesinatos, hubo otros delitos que experimentaron una caída, como el secuestro (15,86%), la extorsión (9%), el robo a casas (7%) y a negocios (7%), según el informe, basado en las denuncias ciudadanas que se presentan en las Fiscalías estatales.

Alrededor de 75% de los asesinatos fueron a manos del crimen organizado, una cifra similar a la del año pasado, apuntó la organización.

El director de Semáforo Delictivo, Santiago Roel, dijo que está preocupado porque algunos de los candidatos presidenciales «están insistiendo» en seguir la misma estrategia de seguridad que los «ha metido en estos problemas» de país.

La seguridad es uno de los asuntos que está en el punto de mira de la campaña rumbo a los comicios del 1° de julio, después de que 2017 cerrara como el año más violento en dos décadas con 25.339 homicidios dolosos. Una de las propuestas más debatidas ha sido la presentada por el izquierdista Andrés Manuel López Obrador de barajar una posible amnistía a los criminales.

Todos los candidatos han expresado, con diferentes matices, su voluntad de mantener por el momento a las Fuerzas Armadas en las calles, hasta que la Policía esté lo suficientemente capacitada.

«Vemos soluciones muy simplistas, bobas, intrascendentes y algunas muy trilladas por parte de los candidatos», salvo excepciones, comenta Roel. Seguir con el «ataque frontal» al mercado de las drogas no es una opción, explica, y aboga por enfrentarse «a la paz y no a la guerra».

En los últimos años se ha optado por una estrategia que «divide y atomiza» a los grupos delictivos, y que desemboca en un «colapso de la sociedad».

«Y las víctimas somos todos», recordó el director, mencionando a activistas, periodistas, alcaldes y policías.

Precisamente López Obrador, aspirante de la coalición que lidera el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sigue imbatible en las encuestas: tiene el 44,5% de las preferencias efectivas relevadas por la empresa Consulta Mitofsky, que no contabiliza la respuesta de quienes no declaran su voto.

En segundo lugar se ubica el conservador Ricardo Anaya, con 28%, y tercero el oficialista José Antonio Meade, con 19,8 del apoyo, señaló el sondeo difundido. La preferencia efectiva ya elimina a un 26,8 % de los encuestados que no declara, precisa Consulta Mitofsky en el estudio elaborado del 11 al 13 de mayo.

Fuente: EFE y Clarín

Fuente: clarin.com