Evo ahora va contra la Iglesia, dice que monseñor Juarez buscó corromperlo hace 18 años

Los ataques del presidente Evo Morales surgen después de que el arzobispo Juárez aclaró públicamente a Gonzalo Hermosa, líder del grupo Los Kjarkas, que el único enviado de Dios es Jesucristo y no el Presidente, como sostuvo el artista en un festejo del oficialista MAS.

Morales revela que el monseñor Juárez buscó corromperlo hace 18 años

La supuesta insinuación del monseñor Juárez -según Morales- se registró el año 2000, cuando se realizó un bloqueo de caminos en el Chapare por aproximadamente un mes.El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, reveló hoy que el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez, intentó corromperlo hace 18 años.“Llegué a la presidencia gracias a la verdad y gracias a la honestidad, (pese a que) insinuaron para que yo me corrompa, entre ellos, Jesús Juárez, (a quien a veces) me da miedo decirle padre”, señaló Morales en un acto público en Chuquisaca.La supuesta insinuación del monseñor Juárez -según Morales- se registró el año 2000, cuando se realizó un bloqueo de caminos en el Chapare por aproximadamente un mes.Entonces “me llamó para decirme que el ministro Guillermo Fortún quería hablar conmigo, yo le dije que el diálogo siempre está abierto y somos seis ejecutivos (dirigentes), y Jesús Juárez me dijo ‘sólo quiere hablar contigo’, (yo pregunté) qué quiere hablar conmigo, y (me respondió) ‘Evo a lo mejor te va a ayudar en tu campaña’”, indicó.El Jefe de Estado, durante su intervención en la entrega de una obra en Chuquisaca, agregó que esa afirmación del monseñor Juárez le provocó gran molestia e inmediatamente procedió a cortar la llamada telefónica. “Y así les puedo contar tantas otras insinuaciones de corrupción”, remarcó.Estas declaraciones de Morales surgen después de que Juárez aclaró públicamente a Gonzalo Hermosa, integrante del grupo Los Kjarkas, que el único enviado de Dios es Jesucristo y no el Presidente, como sostuvo el artista en un festejo oficialista.Oxígeno / La Paz