La iglesia Misión y Desafío Peniel lo alberga y ayuda por caridad. En el reencuentro recién conoció a su hermano, de 10 años. Es uno de los 89 casos que la Clínica Jurídica NUR, la Gobernación y el Régimen Penitenciario detectaron desde abril
El reencuentroLa última vez que doña Felicia, una mujer que se gana la vida vendiendo empanadas y asaditos en el Plan Tres Mil, visitó a su hijo José Alonzo en la cárcel fue a fines de enero; el domingo, cuando volvió a verlo él estaba contrariado, como si no reconociera a esas personas que lloraban y lo abrazaban.Con el transcurrir de los minutos, la cara de doña Felicia se le fue haciendo ‘conocida’, así como la de su hermana. Pero ese día José Alonzo también se reencontró con Cristian, su hermano de 10 años, que por fin conoció.Como cuando José Alonzo fue encarcelado, Cristian tenía tres años, él no lo tenía en su memoria y no sabía que ese pequeño lo había apodado ‘Charly charla’, sobrenombre con el que ahora lo llama toda su familia.
#SantaCruzBo Exreo, José Alonzo Soquere, purgó el doble de su pena en #Palmasola. Él se reencuentró con su familia tras siete meses. La iglesia Misión y Desafío Peniel lo alberga y ayuda por caridad. (Video: Fernando Soria) pic.twitter.com/SeWPXTUQ8L
— EL DEBER (@diarioeldeber) 23 de agosto de 2018
Acogido por la iglesia PenielCuando el 7 de junio fue liberado, sin tener documento de identidad ni dinero y como única posesión una colcha roja, José Alonzo deambuló por inmediaciones de Palmasola y a instancias del diario EL DEBER el entonces director de Régimen Penitenciario, Iverth Melgarejo, buscó una alternativa y mediante el Servicio de Políticas Sociales (Sedepos) de la Gobernación se consiguió que fuera internado en la iglesia Misión y Desafío Peniel.Esta institución acogió de forma solidaria al infortunado, puesto que tiene un centro en el que hacen tratamientos a personas drogodependientes; sin embargo, hizo una excepción para que José Alonzo no se quedara en la calle, a su suerte.Al ver su liberación a través de los medios de prensa, su madre comenzó la búsqueda de su hijo, pues no sabía de su paradero; sin embargo, la iglesia Peniel y el Diario Mayor impulsaron el reencuentro.En su propio mundoA su madre y su hermana no les queda más que sonreír cuando José Alonzo habla de ‘robotina’ (un personaje de dibujos animados), de fútbol, de la casa en la que está viviendo, de cultivos de verduras, de sus sobrinos, alternando momentos fugaces de lucidez con los de su propio mundo, ese que parece existir solo en su cabeza. “Sí, jugué el Mundial”, cuando se le pregunta si le gusta jugar pelota.Su madre, está feliz. “Veo que algo ha mejorado”, dice. Se sientan a comer y antes de empezar, José Alonzo les dice: “Primero, oremos”, agacha la cabeza y cierra los ojos.Misión y Desafío PenielMarco Piotti, administrador de la iglesia Misión y Desafío Peniel, señala que José Alonzo es un caso especial, que requiere que otros internos y los obreros (guías del centro) lo vigilen y lo ayuden. La hermana Carmen señala que en el centro este exreo realiza casi las mismas actividades que los otros, aunque siempre con supervisión.Así es la vida de José Alonzo, que dejó en Palmasola siete años de su juventud y la cordura, y ahora depende de la caridad de una iglesia.Fuente: eldeber.com.bo
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
