Los devotos de Jujuy y Salta se rinden ante la virgen milagrosa

Con su propia imagen de la Virgen de Urkupiña en hombros llegó una delegación de 35 personas desde Jujuy, Argentina. “Desde que la vi no pude dejar de llorar, es muy hermosa y bella. Tenía muchas ganas de verla en su tierra”, manifestó una de las peregrinas, Inés Escobar.

No dejaba de llorar sólo por pensar en la virgen. La impresión y los sentimientos fueron tan profundos que Inés no ocultaba su emoción por estar en el templo de la “mamita” y también por participar de los tres días de la festividad.

Compartían sus sentimientos sus otras dos acompañantes, quienes no dejaban de sonreír mientras explicaban su experiencia con la virgen. “Yo vengo desde los años 90, cuando hice un curso de enfermería con una compañera. Pero, para otros es la primera vez y es mucha la emoción”, señaló Rosa Mendoza.

La delegación llegó con una réplica. Está vestida con traje originario de Bolivia y es de uno de los miembros del grupo. Lo primero que hicieron al llegar a Quillacollo fue asistir a la misa, dejar flores y velas en el templo.

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“Es el primer año que venimos juntos, pero cada uno tiene sus propias motivaciones y relación con la virgen. Lo que la mayoría pide es salud, pero es tan milagrosa que vienen con todo tipo de ánimos”, agregó Mendoza.

A pocas horas de la festividad, Quillacollo y el templo de San Ildefonso reciben cada vez a más personas. Muchas cumplen la promesa de llegar ante el altar de rodillas. Su recorrido final suele ser con lágrimas y  agradecimiento.

“Es una virgencita muy milagrosa. Si vienes con fe y le pides de corazón las cosas te lo va a conceder. Nosotros tenemos un negocio gracias a ella. Pero, lo más importante es que nos da salud a todos”, comentó Isabel Ricaldi, quien llegó con su esposo y sus tres hijos desde Santa Cruz.

Mientras, una delegación de Salta trajo consigo poemas para la “mamita” de la Asociación de Poetas, dos concejales firmaron un acta de hermanamiento con sus pares de Quillacollo, dijo el legislador Luis López.

 

FELIGRESES

«Lloré todo el tiempo. Recién bajamos del colectivo y quedé asombrada con su belleza. Está todo muy hermoso. Estoy muy contenta por verla». Inés Escobar. Devota de Jujuy.

«Todos los años vengo. Le quiero mucho, me da su bendición y por ella vivo. Le tengo mucha fe. Desde niña venía con mi mamá. Ahora yo traigo a mis tres hijos». Juana Padilla. Devota.

Fuente: lostiempos.com