El balance de fallecidos ascendió a al menos 832 personas este domingo, después que se encontraran nuevas víctimas entre los escombros de la devastada ciudad de Palu.
La mayoría de las víctimas se registraron en Palau, una ciudad de 350.000 habitantes en la costa occidental de la isla de Célebes, según la agencia de gestión de desastres. Pero pero las autoridades y las oenegés se preocupan también por la situación en la región de Donggala, más al norte.El director del programa de Save The Children, Tom Howells, señaló que la cuestión del acceso a las zonas afectadas es un «gran problema» que dificulta los rescates.»Las organizaciones de ayuda y las autoridades locales se esfuerzan por alcanzar varias comunidades alrededor de Donggala, donde se prevé que habrá grandes daños materiales y posibles pérdidas de vidas humanas a gran escala«, explicó Howells.
Los hospitales no daban abasto con la llegada de víctimas y muchos heridos tenían que ser atendidos al aire libre. Algunos establecimientos quedaron además deteriorados a raíz del seísmo.Aviones cargados de material y de comida aterrizaron en el aeropuerto de la ciudad.»Solo tengo un hijo y está desaparecido», dijo Baharuddin, un residente de Palau de 52 años, parado sobre un piso cubierto de sangre. «Hablé con él por última vez antes de que se fuera a la escuela por la mañana».La agencia de gestión de desastres estimó que había 71 extranjeros en Palau cuando se produjo en terremoto, y la mayoría están a salvo.
Los socorristas buscaban supervivientes entre los escombros de un hotel, que podía albergar a un máximo de 150 personas, y un centro comercial que se derrumbó con el sismo.»Hemos logrado sacar a una mujer viva del hotel Roa-Roa la noche pasada», indicó Muhamad Syaugi, el jefe de los servicios de emergencia. «Y hemos oído a gente que pedía ayuda».El presidente indonesio, Joko Widodo, llegó el domingo por la mañana a Palau. «Les pido (…) que se preparen para trabajar día y noche y proceder a la evacuación», dijo ante las tropas desplegadas en la zona para ayudar en la búsqueda de supervivientes.El seísmo de magnitud 7,5 que sacudió la isla de Célebes el viernes, y la posterior ola de 1,5 metros que rompió contra la costa dejaron en Palau coches destrozados, edificios en ruinas, árboles arrancados y postes eléctricos caídos.

Los rescatistas trabajan día y noche para retirar cadáveres y tratar de encontrar sobrevivientes (REUTERS).
Muchos habitantes de la ciudad durmieron en campos de fútbol o en refugios improvisados, construidos con bambú, por temor a las réplicas del terremoto.Tras la catástrofe, la gente buscaba sobre todo comida y un lugar donde cobijarse. Numerosas personas formaban largas filas de espera para obtener agua potable o fideos instantáneos.El terremoto fue más potente que los temblores que dejaron más de 500 muertos y unos 1.500 heridos en la isla indonesia de Lombok en agosto.

Primero fue un violento terremoto de magnitud 7,5 y luego un tsunami (REUTERS).
Indonesia, un archipiélago de 17.000 islas e islotes que se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, es uno de los países del mundo más propensos a sufrir desastres naturales.El 26 de diciembre de 2004, Indonesia sufrió una serie de devastadores terremotos, uno de ellos de magnitud 9,1 en la isla de Sumatra. Ese temblor provocó un gran tsunami que causó la muerte de 220.000 personas en la región, 168.000 de ellas en Indonesia.En 2006, casi 6.000 personas fallecieron en un violento sismo que golpeó la isla de Java.Agencia AFP.Fuente: clarin.com

