Remedios que matan


Jairo Guiteras

El Movimiento al Socialismo en su descontrolada ambición de aferrarse alpoder y al haberse visto derrotado el 21 de Febrero del 2016, necesitaba reinventarse, les urgía encontrar la solución a esa enfermedad que haceya casi 3 años poco a poco los viene terminando. Enfermedad que el gobierno secontagia del Art. 168 de la Constitución Política del Estado y en su afán deexterminarla, solamente logra desgastarse más y más, haciéndose el virus cadavez más fuerte y dejando al enfermo (MAS) casi sin fuerzas para luchar. 

La gran interrogante para el enfermo era ¿Cómo recuperar la fuerza? entoncesaparece lo que ellos creyeron era el remedio. Una Ley de OrganizacionesPolíticas que establecían la obligatoriedad de todos los partidos de sometersea elecciones primarias, donde los votantes pueden únicamente ser militantes delas organizaciones políticas.



Era el plan perfecto, nada podría salir mal, aprovechar del poder y dela necesidad de la gente que trabaja en entidades públicas para inscribirlascomo militantes y de esta manera en elecciones primarias, haciendo uso delmúsculo del aparato estatal demostrar su poderío y recuperar las fuerzas y conello legitimidad, todo esto con la finalidad de enterrar el resultado del21F-16.

Demás resulta escribir sobre la inconstitucional habilitación delBinomio oficialista, si el Órgano Electoral Plurinacional vulnerando laConstitución y la decisión del pueblo habilitó a los ilegítimos contra todopronóstico, exponiendo aún más la necesidad del gobierno de ganar a cualquiercosto (en nuestro caso 27 millones de bolivianos) legitimidad ante la poblacióny sobre todo la comunidad internacional. 

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Entonces llegó el día, el 27 de enero, generándose expectativas dentrodel mismo Movimiento Al Socialismo, el Vicepresidente del Estado como médico decabecera de un paciente prácticamente desahuciado empezaba el día señalando quesi votaba menos del 50% de su militancia se preocuparía, el día avanzó como undomingo cualquiera hasta llegar al trágico momento para los oficialistas y esperanzadorpara los demás bolivianos que sueñan con restituir la democracia.

Solamente asistió el 35% de la militancia oficialista a emitir su voto,así acababa el día, con un Binomio que compitió contra sí mismo y perdió,siendo el ganador ese 65% de militantes que no asistieron a votar.

Al final del día, lo que debió ser el remedio, terminó por matar yenterrar al enfermo.”

Jairo Guiteras es abogado.