El lobo viaja en las redes y los zombies lo siguen


Roberto Méndez 

Uno se pregunta, qué tienen en común: el asesinato de diez personas en un tiroteo en una escuela pública de San Pablo, Brasil; la desaparición de una chica de 14 años después de haber robado 2 mil bolivianos a sus padres, en el 2019 ; y entre otros tantos ejemplos, el descuartizamiento de una profesora, en el 2004. Y la respuesta: ¡Es el lobo!

Si ese lobo que se comió a la abuelita de la Caperucita Roja o que asustó a los tres cerditos, pero que ahora ha dejado el monte para viajar en las redes sociales y en tantos videojuegos* que incitan a la violencia y que están produciendo en nuestra niñez y juventud, una nueva generación: La generación de los zombies asesinos.



De los autómatas, de los hiperactivos, de los internautas que no pueden vivir un segundo si no miran la pantalla de su celular o su tablet, porque supuestamente les duele la cabeza.Una generación que todas las noches se pasa horas y más horas chateando o anhelando ser un chico o una chica proLas nuevas tecnologías han forzado a los diccionarios a describir que significa tener este “status”. Un chico Pro es un jugador que gana dinero por jugar a juegos competitivos. Es decir un pro-gamer que específicamente gana el suficiente dinero para vivir únicamente de jugar, normalmente a través de patrocinios o premios de grandes torneos inventados por genios del marketing -ahora multimillonarios- mientras abajo, en este mundo terrenal, los adictos roban dinero para poder comprarse diamantes y lucir ciertos atuendos o vestidos que les venden como una especie de requisito para tener cierto nivel mientras juegan y no parecer Noob o novato: noob o newbie que se utiliza para describir a alguien que tiene muy poca o nula experiencia en un juego.O ser un Niño rata, joven que aparenta rudeza, a pesar de su corta edad, mediante gritos, insultos y en general un comportamiento hostil.Y ahí tenemos a nuestros chicos y también a grandes, que quieren ser Pro o Noob Saibot (Bi Han) un guerrero con poderes oscuros y sombras que se enfrentan a muerte con otros guerreros de Mortal Kombat.Que viven en la fantasía y que se han hecho tan adictos que no tienen noción de la realidad, como ocurrió en la escuela de San Pablo, Brasil, este 13 de marzo, donde dos chicos que vestían capuchas de la muerte, empezaron a disparar sus armas de fuego contra los estudiantes, para luego suicidarseDe acuerdo a investigaciones posteriores se supo que los muchachos eran adictos a los videojuegos y que imitaron uno de ellos justamente disparando contra los blancos que se le presentan.Lo que más llamó la atención de los investigadores fueron las recurrentes notas en manuscrito “sobre tácticas de juegos” de internet.De acuerdo con las autoridades, también se encontraron imágenes psicodélicas, calaveras, “símbolos que remiten a la muerte” parecidos a los de la banda de heavy metal Slipknot e incluso frases en tono de amenaza: “No mires o te alcanzará”.El tema ha disparado la alarma en la sociedad brasileña donde Jair Bolsonaro se estrena como presidente después de haber propuesto que los civiles usen armas de fuego.Y como dice el refrán: “Si ves las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”, en Santa Cruz, Bolivia hemos asistido a la historia de una jovencita de 14 años, que fue seducida por un joven de 25 en el popular juego de “Free Fire”, donde interactúan al vivo, se escapó de su casa con 2 mil bolivianos que robó de su padre y hace un mes está desaparecida.Conclusión: Los trompos, volantines, el hoyo y la rayuela han pasado a la historia para dar paso a estos juegos de la muerte y nosotros los padres somos culpables de haber soltado esos lobos, regalándoles tecnología a nuestros hijos, en vez de buenos consejos.Y como responsables, en esta fecha especial del Día del Padre, es nuestro deber, volver  a ser ese leñador que salvó a Caperucita y mandó lejos a esos lobos asesinos. Roberto Méndez es periodista y docente

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas