La ‘pata de elefante’ de Chernóbil. (Foto: US Department of Energy)
Un 26 de abril de 1986, tuvo lugar el accidente más grave de la historia de la humanidad. Parecía un día más en la planta nuclear de Chernóbil, donde había prevista una serie de pruebas para comprobar la fiabilidad de los reactores. Entre esas acciones, se iba a llevar a cabo una simulación en la que se producía un corte eléctrico, para así poder ver cómo se comportaban los diferentes componentes que formaban parte de la planta… Pero algo no salió como se esperaba.
La gravedad del accidente provocó que los primeros en intervenir fueran los bomberos, cuyo comportamiento heroico evitó una catástrofe mucho mayor. Sin embargo, una vez estabilizada la situación, no sería hasta muchas semanas más tarde cuando comenzaron a conocerse hasta el detalle más mínimo las consecuencias reales de lo ocurrido. Y, en una de esas inspecciones visuales, muchos meses después de la explosión, se encontró lo inesperado: la ‘pata de elefante’.
El resultado de la explosión fue el corium, un material consistente en la mezcla de combustible nuclear, productos de fisión, barras de control, materiales estructurales de las partes afectadas del reactor, productos de su reacción química con aire, agua, vapor y hormigón fundido del piso de la sala del reactor. Todo esto fue a parar a un mismo lugar: un misterioso sótano donde se acumuló una cantidad ingente de material contaminante, al que acceder a día de hoy sigue siendo una quimera.Han pasado 32 años, pero este sótano de Chernóbil continúa siendo el lugar más peligroso del mundo. Hasta él llegaron 11 toneladas de corium, un material radiactivo que fue capaz de destrozar todo lo que encontraba a su paso hasta estacionarse en el sótano en que se encontraba el nacimiento de los reactores propiamente dicho. La forma en que se acumuló este material simula la pata de un elefante, eso sí, de tres metros de ancho, cuya exposición, tres décadas después, sigue siendo mortal.
Semanas después de que tuviera lugar la explosión, pasar poco más de 10 minutos consecutivos en este sótano era directamente mortal. Los trabajos de desescombro y contención debían de hacerse durante mínimos periodos de exposición. A día de hoy, parece que algo ha mejorado y se puede trabajar cerca de este corium durante casi una hora. El lugar más peligroso del mundo es consecuencia de la mano del hombre, un sótano que sigue siendo el lugar más mortal hasta ahora conocido.Fuente: elconfidencial.com
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