
El estudio usó los datos de 474.919 personas británicas que tenían una media de 52 años. Tras analizarlos descubrieron que la esperanza de vida de las mujeres que caminaban rápido en su día a día era de unos 87 años, mientras aquellas que no tenían prisa por llegar a su destino era muy inferior: apenas 72 años.Lo mismo sucedía con los hombres: la esperanza de vida de aquellos que se desplazaban rápido a diario era de 86 años, mientras la de los varones que caminaban despacio o más tranquilos era de sólo 64, una enorme diferencia. La media de velocidad en el primero de los casos era de unos 100 pasos por minuto, lo que equivale a casi 5 kilómetros a la hora; mientras, en el segundo caso la media era de 50 pasos por minuto, unos 2,4 kilómetros por hora.
Más rápido, más vida
Tom Yates, director del estudio, explica en declaraciones que recoge 9gag que “los hallazgos sugieren que quizás la condición física sea un mejor indicador de la esperanza de vida que el índice de masa corporal. Alentar a la población a participar en una caminata enérgica puede agregar años a sus vidas”.Alentar a la población a participar en una caminata enérgica puede agregar años a sus vidasNo es el único descubrimiento que ha hecho el equipo de científicos liderados por Yates. En 2018 publicaron otra investigación según la cual las personas de mediana edad que caminaban lentamente tenían el doble de probabilidades de sufrir enfermedades relacionadas con el corazón y de morir por esta causa que las personas que andaban rápido. Y tampoco veía diferencias entre grupos de personas atendiendo a su IMC o su condición de fumadores.Fuente: elconfidencial.com