Votar por quien pueda gobernar cinco años

Carlos Pablo Klinsky “Quiero expresarle a la patria mi disculpa si no he sido capaz de conducirla”. La frase pertenece a Carlos Diego Mesa Gisbert y fue emitida en junio de 2005 durante su renuncia a la presidencia de la república, cargo que ejerció por un año y ocho meses. Antes de esa renuncia irrevocable, el entonces mandatario había enviado otras dos. El comentario viene a lugar porque los antecedentes de las personas deben ser tenidos muy en cuenta a la hora de tomar decisiones que pueden afectar a la vida colectiva de la ciudadanía. En una democracia responsable no cabe la desmemoria, algo que puede llevarnos a tropezar de nuevo con la misma piedra.En octubre, los bolivianos decidiremos el destino del país para el lustro 2020-2025, un periodo que puede ser difícil desde el punto de vista económico, político y social, viendo la herencia que dejará el Movimiento Al Socialismo, que incluye reservas gasíferas agotadas, desequilibrio fiscal, alta presión tributaria sobre los emprendedores y una preocupante penetración del narcotráfico en altas esferas estatales.En este contexto, quien sea puesto al timón del país por el voto popular debe ser alguien que garantice estabilidad y certidumbre, no un indeciso que pueda ser arrastrado como una hoja en el viento por los acontecimientos.En contraposición con Carlos Mesa, Oscar Ortiz ha demostrado consecuencia durante catorce años, particularmente en la lucha contra la corrupción, que alcanzó proporciones inéditas en los gobiernos de Evo Morales.También es sabido su conocimiento del manejo económico, capacidad que será fundamental para capear las tormentas que pueden venir en los próximos años. Conocimiento y capacidad que no ha demostrado en ningún momento el mencionado ex presidente.Otra habilidad a tener en cuenta es la de articular acuerdos parlamentarios, en un Congreso donde probablemente no habrá mayorías nítidas. Aquí también se contraponen la experiencia parlamentaria de Ortiz y los enfrentamientos que Mesa sostuvo con el Legislativo durante su fallida presidencia.Por todas estas razones es que decimos: hay que votar por quien pueda gobernar cinco años.