El estallido social chileno ha llevado a toda la clase política a replantearse las falencias de fondo del sistema político y económico, incluso en los sectores más conservadores del país.
Las marchas han dejado al menos 20 muertos, de acuerdo a cifras oficiales. Cifras extraoficiales hablan de al menos 25.¿Un cambio en la derecha?En Santiago, en las comunas más ricas de la ciudad -como Las Condes, Vitacura o Lo Barnechea-, el malestar social también se ha trasladado a la calle. En estos sectores vive gente con altos ingresos, no obstante, ellos también han salido a protestar con cacerolazos para demostrar su descontento con el sistema actual.El presidente del partido de centroderecha Renovación Nacional (RN), Mario Desbordes, ya había indicado a la radioemisora chilena Cooperativa que «es cada vez más fuerte, la idea instalada de que hay que revisar la Constitución, con un ánimo responsable de buscar una nueva Constitución, eso es legítimo y yo creo que hay que conversarlo». Hoy (30.10.2019) ha afirmado públicamente lo siguiente: «Creo que es un tema que está instalado entre las demandas de la ciudadanía, y nuestro partido no tiene problema en conversarlo. Mi partido está abierto a dialogar, a sentarnos en la mesa con la oposición y ver cuáles son las posibilidades. Yo no le tengo miedo a la democracia».
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En tanto, el Senador Manuel José Ossandón, perteneciente al mismo sector político, ya había dicho previamente que «si hay que cambiar la Constitución, hay que hacerlo, porque el 90 por ciento de los chilenos así lo quiere».Contactado por DW, Ossandón explicó que «cambiar el marco regulatorio entre el Estado y la ciudadanía jamás ha sido un dogma, menos ahora. Además, nunca he creído que la Constitución obedece a una ideología y, como tal, si establece un nuevo pacto social me parece un camino coherente. Un cambio constitucional nos sirve para sentar bases sólidas de lo que hoy la gente pide a gritos: mayor igualdad, castigar los abusos, establecer un nuevo pacto que nos permita conocer y arreglar los errores del pasado».
¿Se abre un nuevo escenario?
La oposición ya comenzó a moverse en función de una nueva Carta Magna. Por ejemplo, el presidente del Senado, Jaime Quintana (Partido Por la Democracia), e Iván Flores (Democracia Cristiana), presidente de la Cámara de Diputados, han asegurado públicamente que la solución al problema de fondo es crear una nueva Constitución. En ese sentido, sectores de la oposición ven con buenos ojos que parte de la derecha quiera sentarse a conversar al respecto.
Fernando Atria, abogado constitucionalista cercano al Partido Socialista y académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, explica a DW que la apertura de la derecha a dialogar «es un avance. Da cuenta de que algo importante está ocurriendo en Chile. Se está manifestando un rechazo a la forma política que creó la Constitución de 1980 y algunos sectores de la derecha están empezando a ver que esto tiene costos. Las aperturas iniciales aún no son suficientes, pero muestran un desarrollo que es digno de ser observado. Ahora, yo creo que estas aperturas al diálogo de la derecha están sujetas a la forma política fijada por la actual Constitución, y eso significa que el problema no se va a solucionar. Habrá que ver cómo evoluciona».
Por su parte, Hugo Calderón, doctor en Economía y Ciencias Sociales de la Universidad Libre de Berlín, y ex diplomático chileno, considera muy relevante que la derecha chilena comience a tomar la iniciativa en esta materia. «Me parece muy positivo que el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, que es del partido del presidente de la República, se abra a discutir el tema constitucional. La envergadura de las movilizaciones sociales que está viviendo Chile lleva inevitablemente al camino de consultar al electorado. Esta es la mejor manera de volver a la paz social, y es el mecanismo que tiene la democracia para resolver sus conflictos. No hay que temerle a la democracia», dijo a DW.
(cp)Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas.
Fuente: www.dw.com
