La victoria de América fue en Chiquitos

Nino Gandarilla Guardia 

No se ha valorado aun lo suficiente la contribución del Ejército Cruceño en la resistencia patriota del año 1815; sin embargo, los hechos históricos demuestran que, ese año, el proceso de Emancipación de América quedó en manos cruceñas y se definiría el rumbo de la guerra en una campaña sin precedentes, al Oriente del Continente, en Chiquitos.

A principios de ese año, el Ejército Auxiliar estaba subiendo al Alto Perú y en mayo llegó a Potosí. José Rondeau había sido reemplazado por el general Alvear para la Tercera Campaña al Alto Perú, pero no hizo caso a las órdenes superiores y comenzó la operación con el apoyo de sus oficiales. El general Joaquín de la Pezuela, al mando del Ejército Real, se movió hasta llegar a Challapata (Oruro).

Así estaba el Sur. El desorden se había apoderado de Buenos Aires, con los reemplazos de Gervasio Antonio de Posadas y de Rondeau, quien luego desprecia a Martín Miguel de Güemes provocando el retiro de su ejército de gauchos. Pero Güemes es elegido Gobernador de Salta de manera autónoma, hecho que también definirá la historia. El año anterior, el general Belgrano había sido reemplazado por el coronel José de San Martín, quien en mayo de 1814 renunció argumentando razones de salud, siendo reemplazado por Rondeau.

El Continente estaba prácticamente perdido para los patriotas, resistiendo con algunos combates de heroicos caudillos. En el Norte, Simón Bolívar se retiró a Jamaica a meditar sobre la mejor estrategia. El año anterior los realistas habían tomado prácticamente todo su país, después del fracaso de la Segunda República. Sólo el Oriente venezolano y la Isla de Margarita permanecían en manos de la resistencia patriota. En diciembre de 1814 el entonces coronel Bolívar tomó Santafe y fue reconocido por el Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada; sin embargo, no pudo continuar sus operaciones hacia Venezuela debido a la falta de armas y hombres.

Decidió entonces abandonar su cargo en las Provincias Unidas y refugiarse en Jamaica, llegando a la isla el 14 de mayo de 1815. Allí escribió la famosa Carta de Jamaica, fechada el 6 de setiembre de ese año, en la cual teoriza y justifica su proyecto continental que, entre otras cosas, posterga el Sistema Federal “por ser demasiado perfecto y exigir virtudes y talentos políticos muy superiores a los nuestros…” Con los meses se le acabó el dinero y tuvo que salir de la isla, no sin antes estar al borde del suicidio.

En el Occidente, el general realista Joaquín de la Pezuela se había apoderado ya del Alto Perú y miraba al Sur, moviendo sus batallones y preparándose para enfrentar la avanzada de Rondeau, según su memoria militar.

En el Centro del continente y Oriente de la contienda, Ignacio Warnes, había renunciado a su cargo por razones políticas, pero el pueblo lo reeligió como gobernador de Santa Cruz el día 11 de agosto de 1815. Entonces comenzó a preparar la campaña hacia Chiquitos. El general Pezuela, según sus memorias, contaba con que el coronel Francisco Udaeta haya tomado Santa Cruz, pero éste la había abandonado tras la derrota de Florida y se refugió en Chiquitos, donde aún gobernaba el coronel realista Juan Manuel de Altolaguirre. Juntos reunieron y entrenaron una fuerza de 5.000 hombres a favor del rey, amenazando Santa Cruz de la Sierra y sus respectivas consecuencias al Sur.

Warnes estaba optimista: “Soldados de la Patria. Nuestros hermanos de Chiquitos nos llaman, y nuevas glorias se nos presentan para adornar el Templo de la Libertad de estas Provincias. La nueva Campaña que vamos a emprender baxo los auspicios del Todo-Poderoso, que tan á descubierto nos manifiesta su protección, vá á poner fin á los estragos de la guerra civil…” En los siguientes días el Gobernador envía una misión de paz a Chiquitos, a la cabeza del capitán Inocencio Limpias; sin embargo, el emisario no volverá porque fue ejecutado por los realistas, junto a los cuatro soldados que le acompañaron. 

Eso fue suficiente para que el Ejército Cruceño inicie lo que se llamó la Campaña de Chiquitos. En el camino hasta San José, Warnes negoció con varias tribus chiquitanas, llegando a reunir con los suyos un contingente de 2.000 hombres. Era una fuerza con alta moral, que ostentaba la victoria del año anterior, en Florida.

Después de 35 días de marchas, la batalla se libró el 7 de octubre de 1815 en la estancia Santa Bárbara, con la victoria total de las fuerzas de la patria. De los pocos relatos que hay del bando realista, reproducimos un párrafo de la memoria del Pbdo. Martín Mariano del Carrillo y Baca: “El 7 de octubre sintió la Divición una completa derrota en el lugar llamdo Santa Bárbara a dos leguas de distancia del Pueblo de San Rafael, de donde escapé a uña de caballo, quedando mi hermano () en el Campo de Batalla…” (Transcrito por Jorge Hurtado Hervas).

Todo indica que, a través de aquellas tribus chiquitanas, Warnes ejerció diplomacia y logró inmovilizar gran parte de las fuerzas realistas, que los habían obligado a defender la monarquía. Esto se lo puede verificar en los siguientes detalles: Primero, según el parte de batalla, el Ejército Cruceño rodeó al Ejército Real con una “línea de circunvalación a retaguardia del mismo enemigo”; esto implica que rodeó solo la hueste regular y no a los guerreros indígenas. Segundo, colocó dos cañones al centro y dos en los costados “que hicieran los fuegos oblicuos hacia el centro”, o sea: todo el fuego sobre la Infantería realista. Tercero, tras el ataque huyeron los realistas “hasta el último soldado”.

 Si bien Warnes menciona la valentía de la retaguardia “de los pueblos, que manifestaron más valor que los primeros”, no se registra ninguna baja mortal por causa de flecha: “Tres muertos y 25 heridos, trece de bala y doce de flecha”; algo muy curioso, pues ese día al menos tres mil flechazos se habrían disparado. Pero Warnes tampoco habla de la participación de los auxiliares nativos en el bando patriota, lo que indica que no los enfrentó y los mantuvo de reserva. En síntesis, el Ejército Cruceño concentró su ataque sobre el ejército regular realista y lo venció. El siguiente mes Rondeau marchó con sus tropas hacia Cochabamba y, el 29 de noviembre de 1815, en el llano de Sipe Sipe, con 3.100 (ó 4000) patriotas enfrentó a 5.000 soldados del rey, comandados por Joaquín de la Pezuela. La derrota fue todo un desastre para la causa y España celebró a lo grande, pensando que se acababa la Independencia sudamericana. Los soldados de Rondeau se quejaron porque la retirada fue deshonrosa y lo compararon con Belgrano, quien tuvo más dignidad en su mando, porque protegió lo que quedó de su División “conservando la disciplina y el honor de nuestras armas” (Memoria – Gral. J.M. Paz). 

Pero poco duró la alegría entre las filas realistas y la tristeza en las de la Patria, pues las noticias de la Victoria de Santa Bárbara, llegaron a las capitales casi al mismo tiempo que las de la derrota de Rondeau, devolviendo la esperanza en el pueblo. La Patria había llegado al extremo Oriente del territorio en disputa y los cruceños se constituyeron en el pilar fundamental de la Emancipación, con un ejército invicto que ya miraba hacia el Occidente y protegía el Sur.

La victoria patriota de Santa Bárbara tendrá sus consecuencias en el curso de la guerra. En diciembre de 1815, tras la vergonzosa retirada de Rondeau, el general Pezuela planea la “Invasión Grande” sobre Salta y Tucumán, con intenciones de llegar a Buenos Aires; pero tiene una preocupación central: “Me hacían conocer que mientras los rebeldes poseyesen a Vallegrande y las provincias de Santa Cruz, era muy expuesta la conservación de las demás y sus respectivas guarniciones, debiendo estar en una lucha continua y arriesgada…” (Memoria Militar). Si avanzaba, se encontraría con las fuerzas de Güemes en un flanco y las de Warnes en el otro; entonces pone primero la mirada en Santa Cruz de la Sierra, para lo cual divide su ejército y asigna tiempo.

Mientras tanto, en el Norte, en febrero de 1816, Simón Bolívar, “que estuvo ausente o alejado de la guerra desde mayo de 1815…” (H. Vhiestrox) comienza a moverse con 250 hombres que le proporciona el Presidente de Haití. En julio de ese año aumentó a 650 soldados, de los que 300 jamás habían estado en combate.

En Santa Cruz de la Sierra, en noviembre de ese año, el Ejército Cruceño se enfrenta al Ejército Real en la Batalla de “El Pari”, desbaratándolo a costa de su propia inmolación. En diciembre, Güemes resiste entonces con mejores condiciones la “Invasión Grande” a Salta y en 5 meses evacúa al Ejército Real. Con la resistencia de ambos patriotas y sus ejércitos, y los movimientos de Belgrano desde Tucumán, José de San Martín inicia bien cubierto el “Cruce de los Andes”, desde Mendoza, liberando Chile (19 enero 1817).

 Al saber el general Pezuela (nombrado Virrey) que se preparaba la expedición militar para liberar Lima, pide ayuda al virrey de Nueva Granada y este divide sus fuerzas enviándole 1.500 hombres, “quedando en Bogotá solo con 2.000 hombres, que son los que enfrentan al Ejército de Bolívar y Santander”, en agosto de 1819

El 28 de julio de 1821, el general José de San Martín, en la Plaza de Armas de Lima, declara la Independencia. El año siguiente se encontrarán Simón Bolívar y San Martín en Guayaquil, gracias a más de una década de sangriento esfuerzo continental, incluyendo la Batalla de Santa Bárbara. El resto de la historia es más conocida.