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Más allá del voto

 Resultado de imagen para carlos valverde site:eju.tvCarlos Federico Valverde BravoSi hablamos de democracia plena, el acto de depositar un voto en el ánfora es la posibilidad de iniciar y cerrar, al mismo tiempo, periodos de gobierno, de gestión; como tal, debiera ser no traumático y esperanzador, no debiera generar angustia sino despertar esperanzas, renovación, cosa que, lamentablemente no se da en este caso.Llegamos a las elecciones más importantes en los 37 años de democracia ininterrumpida en el escenario menos deseable: el de la competencia entre un candidato impuesto ilegalmente por la “legalidad” judicial y la idea ya asumida de que hay que votar por “el menos malo”, o el “posible” y, “pa terminar de enterarla” (como decimos los cambas) unas elecciones con alto grado de desconfianza en el Tribunal Electoral y una especie de certidumbre en que va a haber fraude; esos son los hechos extraídos de “constataciones empíricas”, o sea, “en la observación de los hechos” por la posibilidad que tenemos de conversar con muchas personas y leer a más gente aún, sobre lo asegurado.Y no debiera ser así: debiéramos ir a las urnas pensando en “el futuro que jamás empieza”, (como decía Benjo Cruz), pensando que el que gane no va a querer perpetuarse en el Poder o actuar más allá de la legalidad preexistente; que se respetará la Constitución Política del Estado (por la que mataron a 3 personas en La Calancha), que habrá división de Poderes y que los Órganos del Estado tendrán independencia de acción y actuación, que el parlamento estará conformado por gente que representa visiones diferentes de país y como tal, asumirá cada cual el rol que le encargaron sus electores, y, que si bien es democrático y posible que se lleguen a acuerdos programáticos y de acción después de la elección, no es menos cierto que la voluntad del ciudadano que lo eligió se expresó para que se cumpla la oferta electoral y no el interés de poder de quienes detentan el cargo.Llegar al año 37 de democracia ininterrumpida nos costó mucho como país como para estar en el peor escenario: la idea de votar a “cualquiera”, como se dice en la calle debiera asustarnos pero es una realidad y se la acepta como tal… estamos perdidos en una maraña de agresiones y descalificaciones personales y de “reclamos”, de anónimos que no debieran darse en democracia porque los anónimos estaban bien para los tiempos en los que no había democracia y los que nos atrevíamos a decir algo teníamos que andar con cuidado para no ser detenidos, presos, torturados y exiliados, cuando no muertos; esos no son esos tiempos y sin embargo estamos peor, porque ahora los anónimos salen de “especialistas en guerra sucia” y son pedidos y generados por estrategas políticos y equipos de campaña y difundidos en redes sociales; en estas elecciones se ha invertido más tiempo esfuerzo y dinero en descalificar al adversario que en fijar una idea positiva de la candidatura propia y el resultado es una pobre campaña donde la estrella ha sido la ausencia de ideas fuerza; nadie logró que se discuta “su idea”… estuvimos en remolino de descalificaciones y sufrimos el acoso de una idea de democracia basada en el llamado voto útil…Lo peor de todo es que lo normalizamos… es tan absurda nuestra realidad, es tan patética la democracia actual, es tan malo nuestro gobierno, es tanto el abuso desde y hacia las instituciones a favor del autócrata que “cualquiera” es mejor, como oferta de futuro… o eso, o lo que lo que vivimos ahora…No estamos bien, pero nos puede ir peor si creemos que nuestro rol de ciudadanos termina en depositar la papeleta en la urna (votás o elegís?) y no en reclamar el cumplimiento estricto de la institucionalidad democrática, de controlar desde la calle a quienes nos gobiernan; desde noviembre del 2017, (cuando el TCP habilitó al autócrata) la gente sabe que su poder está en la cale y en la movilización, en el reclamo… esa es la subversión de la democracia que siempre encuentra caminos para marcar el rumbo… sin ellos en la calle esto hubiera sido mucho peor…Alexander Hamilton[1] escribió: casi todos los hombres que han derrocado las libertades de las repúblicas empezaron sus carrera cortejando servilmente al pueblo: se iniciaron como demagogos y acabaron en tiranos…Estamos avisados. Buena Jornada y larga vida a la democracia!!![1] Alexander Hamilton (conocido como Pluribus) : Los papeles Federalistas

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