
Golpe de Estado, racista, fascista y separatista, son las palabras que quedaron grabadas en una parte de la prensa internacional y algunos intelectuales vienen repitiendo, obedeciendo un libreto que se dicta desde México.
La OEA puntualizó la frase que el golpe de Estado empezó el mismo 20 de octubre y el que lo hizo fue Evo Morales.
En algunos medios de comunicación de Bolivia vienen diciendo el “supuesto fraude electoral”, dando el derecho a la duda de un informe contundente que dio el organismo internacional y que algunas instituciones y expertos nacionales se encargaron de verificarlo.
Es el tiempo del juego de las palabras, el que ya en la segunda guerra mundial, el más experto de los propagandistas, impuso su ley: miente, miente, miente que algo quedará. Y desde el asilo dorado de México, se reparten mentiras todos los días y un séquito de periodistas cree en esas mentiras y las difunde como verdades.
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Ni se diga, de algunos periodistas argentinos, que al que critica a la gestión de Evo Morales, inmediatamente recurren a las consignas de que son racistas y fascistas. Eso lo pude comprobar en algunos programas de Tv y en algunas charlas por las redes sociales.
El insigne historiador inglés Arnold Toynbee señaló que nunca la mentira, ni la injusticia, han triunfado a lo largo de la historia. Siempre se impuso la razón, la verdad y la paz de los pueblos. El dicho popular señala “la mentira tiene patas cortas”. Ojalá lo entiendan así quienes tienen el poder de llegar a miles de personas, a través de su palabra o de su escritura.
El escritor y periodista argentino, Tomás Eloy, decía “nunca la mentira es noticia”. Pero ciertos periodistas se han olvidado de su labor sagrada, para convertirse en instrumentos del poder. Y repetir las mentiras.
Hernán Cabrera M. es periodista